Mateo 8,28-34 – Él les dijo: «Vayan.»

julio 5, 2017

Él les dijo: «Vayan.»

Él les dijo: «Vayan.» Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas.

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Mateo 8,28-34 – Él les dijo: «Vayan.»

Mateo – Capítulo 08

Reflexión: Mateo 8,28-34

El Señor, no solo habla con autoridad, sino que tiene autoridad. Él puede hacer cualquier cosa que se le pida, si esa es Su Voluntad. Es, además, infinitamente misericordioso, por lo que no tolera nuestro sufrimiento y por lo tanto, atenderá nuestras suplicas.

Podemos ver cómo alivia inmediatamente el sufrimiento de estos dos endemoniados, que lo reconocen nada más al verlo. Estos hombres quedan curados. Son liberados del mal que los tenía esclavizados al punto que nadie podía pasar por delante de ellos.

Jesucristo obviamente no teme al mal; no teme al demonio. Es más bien este que por el contrario lo reconoce y le sale al encuentro. El demonio sabe que no puede contra el Hijo de Dios, a quien reconoce y le da el título que le corresponde.

Algo que no deja de llamarnos la atención es que el Señor atienda el pedido de los demonios. Los envía a la piara de cerdos. Luego estos se arrojan al mar. ¿Es que ni los cerdos los soportan? Por otro lado ¿no estuvo esto en los cálculos de los demonios? Es decir, ¿fueron sorprendidos?

Son cuestiones secundarias posiblemente, pero que no dejan de inquietarnos. ¿Por qué piden ir a los cerdos y no a cualquier otra cosa? ¿Tenían que invadir un ser vivo para seguir con “vida”, para mantenerse?

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Juan 10,31-42 – crean por las obras

abril 7, 2017

Crean por las obras

…aunque a mí no me crean, crean por las obras, y así sabrán y conocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre.

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Juan 10,31-42 – crean por las obras

Juan – Capítulo 10

Reflexión: Juan 10,31-42

Para el necio, siempre habrá motivos para no creer. Y es que somos testarudos. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Muchas veces nos obstinamos en no dar nuestro brazo a torcer, por más contundentes que sean la pruebas. Algunas veces es por simple orgullo y soberbia. Como quiera que ya defendimos una postura opuesta, por quedar bien, preferimos sostener nuestra misma posición, aunque sea disparatada, con tal de no reconocer nuestro error.

No cabe duda que para creer hay que conocer. Por eso es tan importante la evangelización, porque nadie va a creer en Jesús, así porque sí. Mucho menos cuando confesarlo exige coherencia y valor, puesto que no basta decir que creemos, sino vivir en consecuencia, es decir, de modo coherente. De allí la obligación de evangelizar, es decir, de darlo a conocer. No se trata de algo loable, sino de un DEBER.

Nuevamente debemos apreciar que para el Señor no hay mentira ni engaño que valga. Para Él somos completamente transparentes, por más que queramos ocultar nuestras razones. Él todo lo sabe y todo lo ve. Por lo tanto son vanos nuestros esfuerzos por engañarlo. De nada sirve fingir que no entendemos, que no comprendemos o que no sabemos.

A algunos no nos gusta tener que hacer algo y menos en lo que concierne a Dios y la fe. Es como que nos revelara el solo hecho de TENER que hacer algo. Queremos que se nos invite voluntariamente y se nos deje decidir. Posiblemente ello sea correcto en determinadas decisiones, pero no con respecto a nuestra Salvación, porque para alcanzarla hay una sola respuesta posible: el amor.

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Lucas 1,26-38 – ninguna cosa es imposible para Dios

diciembre 20, 2016

Ninguna cosa es imposible para Dios

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Texto del evangelio Lc 1,26-38 

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

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Lucas 1,26-38 ninguna cosa es imposible para Dios

Quiso Dios intervenir en nuestra historia con el propósito de salvarnos. Para ello ideo un Plan, en el que habrían de participar María y José. A cada quién le cupo un rol. La Virgen María sería la madre de Jesucristo, Su Hijo.

Obviamente, para quien no quiere creer en Dios, este es un Plan descabellado, porque no se ajusta a nuestra lógica mundana. Quienes así razonan, se olvidan de un detalle: Dios ha creado el Universo y todo lo contenido en Él, incluyéndonos a nosotros y nuestra lógica.

Resulta incongruente que hayamos entre los creyentes en el Dios de Israel, algunos que pretenden ignorar estos episodios o interpretarlos a su manera. Es decir, aplican su percepción de la lógica Divina tan solo para lo que les parece.

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

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Lucas 1,26-38 – hágase en mí según tu palabra

diciembre 8, 2016

Hágase en mí según tu palabra

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Texto del evangelio Lc 1,26-38

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

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Lucas 1,26-38 hágase en mí según tu palabra

Hoy es un día de fiesta para la Iglesia y en realidad para la humanidad toda, aunque no todos estén dispuestos a reconocerlo. Por la fe de nuestra Madre, la Madre de Dios, llegó la Salvación al mundo. ¡Qué puede ser más grade! ¡Solo Dios, que lo concede y permite!

Esta disposición a acatar con obediencia y humildad lo que Dios disponga, es ejemplar. Esto es lo que nos enseña María, lo que debemos aprender de ella y trasladarlo a nuestras propias vidas. ¿Dejamos que Dios gobierne nuestras vidas a ejemplo de María?

Sabemos por la historia todo lo que María tuvo que pasar a partir de esta decisión. Claro, dirán algunos, a cambo de ser madre del Salvador. Pero ella no sabía exactamente los alcances de aquella decisión en ese momento, sin embargo la acepto por provenir de Dios.

…porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

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Lucas 1,26-38 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti

abril 4, 2016

Texto del evangelio Lc 1,26-38 – El Espíritu Santo vendrá sobre ti

26. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27. a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31. vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33. reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35. El ángel le respondió: « El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37. porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
38. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Reflexión: Lc 1,26-38

Si recuperamos el hilo conductor de la reflexión de ayer, volvemos a encontrarnos con el anuncio de un hecho prodigioso: una joven virgen de nombre María es visitada por el Ángel Gabriel para anunciarle que ha encontrado Gracia delante de Dios y concebirá un hijo de nombre Jesús. El mismísimo Espíritu Santo la cubrirá con su sombra y por eso al que ha de nacer le llamarán el Hijo de Dios. Todo esto es mayúsculo y desconcertante. Solo ha ocurrido una vez: fue en Nazareth, una ciudad de Galilea, hace poco más de 2mil año. No ha ocurrido antes, no ha vuelto a ocurrir, ni volverá a ocurrir nunca más, como que Tierra hay una sola y cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Para algunos resulta sumamente difícil aceptar este hecho. Cuestionan que haya sido allí y no en China, por ejemplo o que haya sido en aquel tiempo. Pero no se pregunta por qué en aquella familia, ni de aquel modo, porque muchos dan por descontado en su interior -como una fábula-, aquello de la virgen y de la participación del Espíritu Santo. Es desde aquí, es decir, desde el comienzo que su fe empieza a flaquear y comienzan a crear una historia digerible a su capacidad y razón, la que desde luego es pobre y limitada, pero nunca estarán dispuestos a reconocerlo. ¿Por qué? Por soberbia, aunque tampoco reconozcan esta característica en ellos. Y es que según ellos, esto no encaja con la razón y solo están dispuestos a aceptar explicaciones razonables. Por lo tanto, de plano están rechazando a Dios, aunque afirmen creer en Él. ¿Qué clase de Dios sería aquel que se ajuste a sus limitaciones, que se ajuste a lo que a ellos les parece? Pues nada menos que un dios creado a su imagen y semejanza. Y como según su razón, una virgen no puede dar a luz, entonces descarta a la virgen. Y así siguen tomando y descartando lo que les parece, lo que se ajusta a su razón. ¿Nos damos cuenta de la necedad? Es decir que según ellos, Dios solo puede hacer lo que a ellos les parece. Con un dios así, no vamos a ninguna parte. Será un dios bastante minúsculo, insignificante e inútil en realidad. No se parece en nada al Dios de los cristianos que sería capaz de sacar hijos de las piedras, creando estrellas, constelaciones, planetas animales y al ser humano. Si esta es la razón por la que no son capaces de venerar a la Virgen María, será porque en el fondo tampoco creen en Dios. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

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