Marcos 13,33-37 – Estén vigilantes

diciembre 3, 2017

Estén vigilantes

En el Evangelio de Marcos 13,33-37 el Señor nos pide: estén vigilantes, porque no sabemos en qué momento llegará Aquél que nos dio la vida para cumplir la misión que solo nosotros podemos cumplir. A cada uno de nosotros se nos ha encomendado una tarea en esta vida, la cual demanda nuestra entrega y total atención. Escomo si estuviésemos cuidando la única llama encendida en el Universo.

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Lucas 12,32-48 – Vendan sus bienes y denlos como limosna

agosto 7, 2016

Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.

Texto del evangelio Lc 12,32-48 – Vendan sus bienes y denlos como limosna

32. No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.
33. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.
34. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.
35. Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.
36. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
37. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos.
38. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
39. Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
40. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».
41. Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?».
42. El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
43. ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo!
44. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
45. Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
46. su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
47. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
48. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.

Reflexión: Lc 12,32-48

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Lucas 12,32-48 Vendan sus bienes y denlos como limosna

Este es un pasaje muy extenso y por lo tanto muy rico en enseñanzas de aquello que Jesús quiere que asumamos como nuestra forma de vida. Como es tan basto, corremos el peligro de quedarnos con aquello que -siendo exigente-, es sin embargo más fácil de relativizar.

En efecto, si destacamos, como todo el mundo suele hacer que “Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más”, encontraremos que hay un cierto margen al subjetivismo y por lo tanto, a la relativización de las exigencias. Porque ¿quién puede precisar si estamos respondiendo en la proporción delo recibido?

De este modo, y al postergar la rendición de cuentas a aquel momento definitivo, en el que además, ya no habrá nada que hacer, convertimos esta preocupación en algo ético y moral, es verdad, pero subjetivo al fin, por lo que no nos sentimos obligados a nada que no sea las exigencias de nuestra propia conciencia. Y, como el ambiente que nos rodea, en general, es muy laxo al respecto, terminamos por reducir al máximo estas exigencias, hasta hacerlas prácticamente inicuas.

Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.

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