Juan 6,16-21 – tuvieron miedo

Abril 29, 2017

Tuvieron miedo

…ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: «Soy yo. No teman.»

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Juan 6,16-21 tuvieron miedo

Juan – Capítulo 06

Reflexión: Juan 6,16-21

Dios es inabarcable para nosotros. Es materialmente imposible que lleguemos a contener a Dios en toda su amplitud y grandeza. Es lógico. Es como tratar de meter el océano en una vasija, por más grande que esta sea. Podemos aproximarnos con la imaginación o con la intuición, pero nunca, en ningún aspecto lograremos abarcarlo por completo. Esto es así. No puede haber discusión a este respecto. ¡Dios es Infinito! Sin importar el aspecto o atributo que escojamos para medirlo. Y esta grandeza, al constatar nuestra pequeñez, da miedo.

Por eso, aun cuando muchas veces pedimos su compañía, pedimos verlo o como nos gusta hacer, pedimos que nos lleve en un viaje sideral intergaláctico y atemporal, no lo conseguiremos, no nos lo concederá. Desde luego se trata de algo irracional; de una licencia que nos tomamos sabiendo en el fondo que no lo hará. ¿Imaginemos por un momento que Dios nos prestara atención e hiciera lo que le pedimos? Estamos seguros que no lo soportaríamos. No estamos preparados. Claro que para Dios no hay nada imposible y Él vería de resolver cualquier incompatibilidad, sin embargo, es obvio que el Señor no se está ocupando de estas excentricidades.

Hay otras prioridades que atender. Además, no se trata de hacer nuestros caprichos y responder a las absurdas pruebas que podríamos estar tentados a imponerle. Dios está a nuestro servicio porque Él así lo ha querido, pero no del modo en que algunos imaginamos. No se trata de un Genio al que controlamos con el chasquido de nuestros dedos. Él es el Autor del Universo y todo corresponde a un Plan cuidadosamente trazado, al que debemos ajustarnos, si queremos. Si, pues, así le ha parecido bien a Dios. Nos ha creado por amor con el propósito que seamos felices y vivamos eternamente, pero alcanzarlo depende de nuestra voluntad.

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Lucas 10,13-16 – el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

Septiembre 30, 2016

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Texto del evangelio Lc 10,13-16 – el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

13. ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.
14. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
15. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
16. El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Reflexión: Lc 10,13-16

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Lucas 10,13-16 el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí

El Señor nos habla de una relación muy especial. Una relación muy sólida nacida de la reciprocidad. Pero se trata de una reciprocidad en la que Él y Dios Padre intervienen, por lo tanto, dos terceras partes de esta relación están absolutamente garantizadas, porque son de una sólida e irreprochable fiabilidad.

Es la participación divina la que eleva este pacto a un sitial extraordinario. Son Dios Padre y Su Hijo Jesucristo los que dan la confiabilidad necesaria a esta relación. Son ellos los que harán que todo lo que digamos o hagamos en Su Nombre, tenga el mismo valor que si ellos lo hubieran dicho o hecho.

Es esta relación la que nos eleva. La extensión y alcance de esta afirmación que el Señor mismo nos da a conocer, es extraordinaria. Nada la puede igualar, porque así lo ha querido Dios. Es Su obra. No hay en ello mérito nuestro alguno. Es Dios que así lo hace por amor. Porque así a Él le ha parecido Bien.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

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Mateo 11,20-24 – Sodoma será tratada con menos rigor

Julio 12, 2016

Por eso les digo que, en el día del Juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que ustedes.

Texto del evangelio Mt 11,20-24 – Sodoma será tratada con menos rigor

20. Entonces Jesús comenzó a reprochar a las ciudades en que había realizado la mayor parte de sus milagros, porque no se habían arrepentido:
21. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubiesen hecho los milagros que se han realizado en ustedes, seguramente se habrían arrepentido, poniéndose vestidos de penitencia y cubriéndose de ceniza.
22. Yo se lo digo: Tiro y Sidón serán tratadas con menos rigor que ustedes en el día del juicio.
23. Y tú, Cafarnaúm, ¿subirás hasta el cielo? No, bajarás donde los muertos. Porque si los milagros que se han realizado en ti, se hubieran hecho en Sodoma, todavía hoy existiría Sodoma.
24. Por eso les digo que, en el día del Juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que ustedes.»

Reflexión: Mt 11,20-24

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Mateo 11,20-24 Sodoma será tratada con menos rigor

El Señor nos lanza duros reproches por nuestra falta de Fe. Es fe lo que el mundo necesita para salvarse. Y es fe lo que el Señor se ha esforzado por suscitar en todos nosotros. Sn embargo, ¿cómo le respondemos?

Tal parece que nada de lo que ha hecho nos llamara la atención. Tendemos a banalizar y olvidar todo, como si nunca hubiera ocurrido. Peor aún, como si nos lo hubiéramos merecido, y por lo tanto no hubiera nada de extraordinario en ello.

Todos los cristianos y el pueblo católico en particular, hemos tenido una oportunidad única en nuestras vidas, para ponerlas en orden, al servicio del Señor y al servicio de nuestra propia salvación. ¿Qué hemos hecho?

Por eso les digo que, en el día del Juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que ustedes.

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Marcos 9,30-37 – el servidor de todos

Mayo 17, 2016

Texto del evangelio Mc 9,30-37 – el servidor de todos

30. Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
31. porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará».
32. Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
33. Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?».
34. Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
35. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos ».
36. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
37. «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado».

Reflexión: Mc 9,30-37

Las cosas que nos interesan y por las que discutimos, no son en las que Jesucristo está enfocado. Él tiene otra visión de lo que debe ser importante para nosotros, según aquello que le ha manifestado el Padre. Él nos ha creado por amor y nos ha destinado a ser felices y vivir eternamente. Si bien es cierto nos ama sin condición alguna, tan solo porque así lo ha querido, no será posible que todos alcancemos la Vida Eterna como Él quisiera, porque ello depende de nosotros. ¿Por qué haría esto si es verdad que nos ama tanto? Manteniendo nuestro modo de pensar y percibir el mundo, resulta incomprensible lo que estamos diciendo, pero como dijimos antes, hay un punto de vista distinto, el de Dios, al que podemos aproximarnos gracias a Jesucristo. Dios nos ha creado para que seamos felices, pero al mismo tiempo nos ha dotado de las cualidades necesarias para alcanzar este fin por nuestra propia voluntad, dejando que decidamos libremente si queremos o no lo que Él quiere y nos propone. Dios nos ama tanto, que quiere que todos seamos felices, por eso ha enviado a Su Hijo Jesucristo a Salvarnos, es decir, a evitar que nos perdamos, enseñándonos el Camino. Pero nuevamente, le ha dado instrucciones muy precisas para que respete nuestra dignidad. Es decir que Jesús debe Salvarnos, sin imponernos nada, sino persuadiéndonos de escoger lo que más nos conviene. Y para ello no ha escatimado esfuerzo alguno, hasta llegar a dar Su propia vida por nosotros. El reto: convencernos, sin forzarnos y apelando a nuestro libre albedrío para que escojamos lo que nos conviene. Jesús ha hecho todo y como corresponde a Dios, lo ha hecho perfecto. Él ya hizo Su jugada. La pelota está en nuestra cancha. Depende de nosotros. Solo debemos tomar una decisión y elegir entre Dios o el Dinero. Eso es todo. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos ».

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Juan 6,22-29 – La obra de Dios es que crean en quien él ha enviado

Abril 11, 2016

Texto del evangelio Jn 6,22-29 – La obra de Dios es que crean en quien él ha enviado

22. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos.
23. Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan.
24. Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús.
25. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?»
26. Jesús les respondió: «En verdad, en verdad les digo: ustedes me buscan, no porque han visto señales, sino porque han comido de los panes y se han saciado.
27. Obren, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.»
28. Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?»
29. Jesús les respondió: « La obra de Dios es que crean en quien él ha enviado.»

Reflexión: Jn 6,22-29

Es momento de reflexionar ¿por qué buscamos a Dios? ¿Qué es lo que en realidad queremos? ¿Qué es lo que quiere Dios? Es que en verdad andamos muy preocupados por las cosas materiales, por nuestro bienestar mundano y tal vez eso sea lo más natural, porque queremos tener todas nuestras necesidades cubiertas, aunque estas son distintas de una a otra persona y según las circunstancias. Pero hemos de ser sinceros que es muchas veces cuando nos sentimos cercados, por la situación, por las circunstancias que vivimos, que levantamos los ojos al cielo, pidiendo a Dios que nos dé una mano para salir de estas dificultades. La idea no deja de tener cierta lógica dentro de nuestro razonamiento. Claro, si eres nuestro Salvador, ayúdanos a salir de este embrollo. Y ciertamente podemos ver en los evangelios como el Señor ayuda a superar situaciones irreversibles, sobre todo en lo que atañe a la salud, pues realiza muchas curaciones milagrosas e incluso llega a resucitar muertos. Pero, aunque multiplique los panes en una circunstancia muy especial, no va resolviendo exigencias económicas, ni equilibrando presupuestos, ni concediendo caprichos a la multitud que le sigue. Y es que no debemos confundirlo con el “genio de la lámpara maravillosa” dispuesto a concedernos algunos de nuestros deseos más selectos. Jesucristo ha venido por Voluntad del Padre a Salvarnos de algo muy concreto: la muerte. Positivamente, Jesucristo ha venido para que tengamos vida en abundancia. Y es que es Voluntad de nuestro Padre Creador, que Vivamos Eternamente. Esto es lo que Jesucristo alcanza para nosotros. Es en este objetivo que lo encontraremos y que nos tiende una mano. Ellos le dijeron: « ¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?» Jesús les respondió: « La obra de Dios es que crean en quien él ha enviado.»

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Juan 6,16-21 – Soy yo. No teman

Abril 9, 2016

Texto del evangelio Jn 6,16-21 – Soy yo. No teman

16. Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar,
17. y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Jesús todavía no había venido donde ellos;
18. soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse.
19. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo.
20. Pero él les dijo: « Soy yo. No teman. »
21. Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Reflexión: Jn 6,16-21

El Poder de Jesucristo, Hijo de Dios, es sorprendente. Todo aquello de lo que fueron testigos los discípulos en realidad es nada comparado a lo que está a Su alcance. Es que debe quedar muy claramente establecido para todos nosotros que estamos frente a Dios y que Dios todo lo puede. Y todas estas cosas pasan en realidad para que creamos que Jesucristo es Hijo de Dios, por lo tanto tiene todo el poder sobre el cielo y la tierra, por más que solo nos de unas pequeñas muestras de su poder prodigioso. Pero estas son más que suficiente, si juzgamos por las reacciones de Sus discípulos. Por otro lado, no es para menos. Nunca antes ni después hemos visto a alguien que camine sobre las aguas. Este solo hecho, sumado a los anteriores, como la multiplicación de los panes y los peces, debía ser suficiente para que creamos que es Dios. Esto es lo que busca el Señor. ¿Por qué? No por vanidad y ni si quiera por despertar admiración, sino por suscitar nuestra fe, porque solo así haremos lo que nos manda, sin cuestionarlo ni poner en dudad lo que nos dice. ¿Y por qué necesita que creamos de este modo? Porque solo si tenemos fe ciega en Él haremos lo que nos manda y eso es lo que nos conviene para salvarnos. O sea que todo esto lo hace por amor a nosotros. Si no fuera así, no le importaría que le prestemos atención, ni se ocuparía de darnos los argumentos necesarios para que creamos en Él…ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: « Soy yo. No teman. »

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