Lucas 11,15-26 – yo expulso a los demonios

octubre 7, 2016

Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Texto del evangelio Lc 11,15-26 – yo expulso a los demonios

15. pero algunos de ellos decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios».
16. Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
17. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casa caen una sobre otra.
18. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
19. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
20. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
21. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
22. pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
23. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
24. Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí”.
25. Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
26. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio».

Reflexión: Lc 11,15-26

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Lucas 11,15-26 yo expulso a los demonios

El Señor no admite términos medios. Resulta fundamental que entendamos esto como una ley. Que podríamos formularla de varias formas. Por ejemplo: el que no avanza, retrocede. El que no fluye, se estanca. Lo que se estanca, se pudre.

Ahora que no se trata únicamente de entender una “forma de pensar” exigente. Más que eso, es la constatación de una realidad que el Señor conoce, sobre la cual nos advierte, para que no caigamos en sus redes.

El seguimiento del Señor exige definiciones y estas deben manifestarse en forma positiva y objetiva. No se trata de simular, ni de engañar a nadie. Se trata de avanzar en la dirección correcta, porque quien no avanza, retrocede.

Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

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