Mateo 9,18-26 – tu fe te ha salvado

julio 10, 2017

Tu fe te ha salvado

«Con sólo tocar su manto, me salvaré.» Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y se salvó la mujer desde aquel momento.

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Mateo 9,18-26 tu fe te ha salvado

Mateo – Capítulo 09

Reflexión: Mateo 9,18-26

El pasaje seleccionado para hoy por la Iglesia nos muestra dos extraordinarios milagros de Jesús. Cuesta seleccionar uno en desmedro del otro, así que trataremos de reflexionar sobre los dos, como nos parece que corresponde.

Los milagros son hechos extraordinarios, que rompen las reglas o la sujeción que tenemos a las leyes naturales, que por lo tanto solo pueden ser realizados por Dios. Es Él que realiza estas obras, según su propia Voluntad.

Los milagros son una clara evidencia de la intervención de Dios que tenemos a lo largo de toda la historia de la humanidad, en distintas circunstancias, en las que queda muy claro para los testigos y beneficiarios que tal obra solo puede haber sido realizada por la Voluntad y Omnipotencia de Dios.

Es posible que estas obras milagrosas hayan tenido una abundancia más evidente mientras Jesucristo estuvo con nosotros. Parece claro que se debe precisamente a que Dios es Infinitamente Misericordioso, que Jesucristo es Hijo de Dios y como tal, parte de la Divinidad que es Una y Trina.

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Mateo 9,1-8 – poder de perdonar pecados

julio 6, 2017

Poder de perdonar pecados

Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados – dice entonces al paralítico -: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

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Mateo 9,1-8 poder de perdonar pecados

Mateo – Capítulo 09

Reflexión: Mateo 9,1-8

El Señor, valiéndose de milagros, nos revela aquí un asunto que es central en nuestra fe. Es preciso creer. Esto es tan importante que Él nos da evidencias contundentes para que creamos. Por lo tanto no se trata de algo anecdótico que podemos pasar por alto.

Lo decimos y repetimos, porque hoy, bajo la dictadura de la secularización, tendemos a minimizar estos hechos milagrosos que Jesús despliega ante nuestros ojos para que creamos. ¡No podemos prescindir de ellos como si no fueran importantes!

Para decirlo de otro modo, no se trata de tomar tan solo lo que para nosotros, con nuestra óptica del siglo XXI, es importante. Hemos de oír y dejarnos interpelar por todo, tal y como el Señor lo presentó a aquellas personas.

Hay aquí una situación en la que el Señor se nos revela como Dios, porque Jesucristo no es solo un hombre excepcional, sino el Hijo de Dios, o como Él mismo lo dice, el Hijo del Hombre, que no es sino otro modo de decir eso mismo.

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Juan 16,29-33 – yo he vencido al mundo

mayo 29, 2017

Yo he vencido al mundo

Les he dicho estas cosas para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.

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Juan 16,29-33 yo he vencido al mundo

Juan – Capítulo 16

Reflexión: Juan 16,29-33

Es un poco sarcástico el Señor en la respuesta que le da a sus discípulos. Tiene un toque de humor, de quien nos conoce perfectamente y sabe de qué pie cojeamos, como para dejarse cegar por un entusiasmo repentino, que Él sabe que lamentablemente es muy endeble. Jesús nos conoce y así nos ama. Cuenta con nuestra debilidad.

Pensemos un poco en esto, si no es precisamente una Bendición. Jesucristo es Infinitamente Misericordioso, como lo es nuestro Padre. Por eso no se da por vencido y traza un Plan de Salvación Perfecto. A nuestros ojos a veces nos parece ininteligible. Al extremo que muchos lo consideran y ven como una derrota. ¿Qué es eso de nacer en un pesebre y morir en una cruz?

Es que la sola mención parece de locos. Por eso algunos llaman a este suceso la “locura de la cruz”. Y es que el Señor hace todo lo contrario a lo que manda este mundo. ¿Por qué? Porque precisamente Jesucristo no se ciñe a las leyes ni mandatos de este mundo, Él no está sujeto a estos mandatos, porque sobre el mundo manda el Demonio, es decir, el Príncipe de este mundo.

¿Cómo habría Jesucristo de sujetarse a lo que el Demonio dicta? ¡Imposible! Por eso es preciso derrotarlo. Y lo hace, imponiendo la Ley de Dios. Es decir, la Ley del Amor. La rebeldía de Satanás fue la desobediencia a Dios; querer imponerse a Él y ganarnos a nosotros, creaturas de Dios. Esto es lo que cuenta el Génesis.

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Mateo 14,22-36 – al ver la violencia del viento, tuvo miedo

agosto 2, 2016

Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

Texto del evangelio Mt 14,22-36 – al ver la violencia del viento, tuvo miedo

22. Inmediatamente después Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
23. Jesús, pues, despidió a la gente, y luego subió al cerro para orar a solas. Cayó la noche, y él seguía allí solo.
24. La barca en tanto estaba ya muy lejos de tierra y las olas la golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra.
25. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
26. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
27. En seguida Jesús les dijo: «Ánimo, no teman, que soy yo.»
28. Pedro contestó: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua.»
29. «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
30. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».
31. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».
32. Subieron a la barca y cesó el viento,
33. y los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: «¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!»
34. Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
35. Los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús y comunicaron la noticia por toda la región, así que le trajeron todos los enfermos.
36. Le rogaban que los dejara tocar al menos el fleco de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron totalmente sanos.

Reflexión: Mt 14,22-36

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Mateo 14,22-36 al ver la violencia del viento, tuvo miedo

El principal enemigo de la fe es el miedo. Es el temor a entregarnos plenamente a aquello que Dios nos ha prometido, el que aviva el gusanillo de la duda. Y el que duda, se hunde en el imponente océano de sus temores.

Es esta misma lucha de Pedro la que todos los cristianos estamos obligados a dar por nuestra fe. Ocurre que aunque lo confesemos de boca, en el fondo no creemos. Ello se evidencia ante la primera gran dificultad.

Mientras la fe no nos exige nada determinante, nada definitivo, pues ahí la tenemos para hacer gala de ella. Sin embargo, cuando se trata de hacer lo que Dios nos manda, incluso contra toda lógica mundana, nos amilanamos.

Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

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Mateo 9,18-26 – «Animo, hija; tu fe te ha salvado.»

julio 4, 2016

Jesús se dio vuelta y, al verla, le dijo: «Animo, hija; tu fe te ha salvado.» Y desde aquel momento, la mujer quedó sana.

Texto del evangelio Mt 9,18-26 – «Animo, hija; tu fe te ha salvado.»

18. Mientras Jesús hablaba, llegó un jefe de los judíos, se postró delante de él y le dijo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá.»
19. Jesús se levantó y lo siguió junto con sus discípulos.
20. Mientras iba de camino, una mujer que desde hacía doce años padecía hemorragias, se acercó por detrás y tocó el fleco de su manto.
21. Pues ella pensaba: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.»
22. Jesús se dio vuelta y, al verla, le dijo: «Animo, hija; tu fe te ha salvado.» Y desde aquel momento, la mujer quedó sana.
23. Al llegar Jesús a la casa del jefe, vio a los flautistas y el alboroto de la gente.
24. Entonces les dijo: «Váyanse, la niña no ha muerto sino que está dormida.» Ellos se burlaban de él.
25. Después que echaron a toda la gente, Jesús entró, tomó a la niña por la mano, y la niña se levantó
26. El hecho se divulgó por toda aquella región.

Reflexión: Mt 9,18-26

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Mateo 9,18-26 «Animo, hija; tu fe te ha salvado.»

El Señor no deja de asombrarnos. No solamente por su poder, sino también por Su Infinita Misericordia. No solamente cura, sino que además salva. Si antes para mostrar que era capaz de perdonar los pecados, concedió esta Gracia al paralítico, ahora concede la salvación a esta mujer por haberlo tocado.

El común denominador es la fe. Esta misma fe mueve a este jefe de los judíos a buscarlo, sabiendo que sólo Él podía revivir a su hija. Jesucristo evidenciando Su poder Divino y Su Misericordia sin límites ni condiciones obra ambos milagros.

Jesús es una fuente inagotable de Bien y Salvación para quién se lo pide con la confianza que solo puede dar la fe. La fe nunca será defraudad por Jesús. Pero ocurre que pocos alcanzamos a tener la fe que evidencian este judío y esta mujer.

Jesús se dio vuelta y, al verla, le dijo: «Animo, hija; tu fe te ha salvado.» Y desde aquel momento, la mujer quedó sana.

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Mateo 9,1-8 – tus pecados quedan perdonados

junio 30, 2016

Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: « ¡Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados!»

Texto del evangelio Mt 9,1-8 – tus pecados quedan perdonados

01. Jesús volvió a la barca, cruzó de nuevo el lago y vino a su ciudad.
02. Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: « ¡Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados!»
03. Algunos maestros de la Ley pensaron: «¡Qué manera de burlarse de Dios!»
04. Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal?
05. ¿Qué es más fácil decir: Quedan perdonados tus pecados o Levántate y anda?
06. Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.» Entonces dijo al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a casa.»
07. Y el paralítico se levantó y se fue a su casa.
08. La gente, al ver esto, quedó muy impresionada y alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres.

Reflexión: Mt 9,1-8

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Mateo 9,1-8 tus pecados quedan perdonados

Quedamos sorprendidos con el proceder de Jesús. No es para menos. Movido como siempre por la Misericordia, no bien constata una necesidad obra un milagro para suplirla.

En este caso, como quiera que el Señor puede verlo todo, no solo puede ver el problema físico obvio para quienes ayudan a trasladar al paralítico. El Señor se fija por lo menos es dos aspectos adicionales: la fe de la gente y la necesidad de ser perdonados.

Estos dos últimos aspectos son los más importantes para el Señor y debían serlo para nosotros, porque solo ellos harán posible que alcancemos la Vida Eterna. Y, si aplicamos la inteligencia, no debía haber nada más importante para nosotros que ello.

Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: « ¡Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados!»

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