Mayo 26, 2017

Hallarán descanso para sus almas

Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

mateo-11-25-30

Mateo 11,25-30 hallarán descanso para sus almas

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Hallarán descanso para sus almas

Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

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Mateo 11,25-30 hallarán descanso para sus almas

Mateo – Capítulo 11

Reflexión: Mateo 11,25-30

¿De dónde viene el descanso? ¿De dónde viene la paz que Jesucristo nos ofrece? De la fe. Y es que no hay nada como saber que Dios está en control de todo. Que todo lo hizo perfecto y que lo que quiere es que seamos felices y vivamos eternamente. Nadie nos ama como Él. Nadie nos ha amado ni nos amará más que Él, con un amor verdadero, con un amor misericordioso, completo, total.

Acurrucados en este amor, ¿cómo no sentir paz? ¿cómo no sentir alivio? No hay absolutamente nada que Él no haga por sostenernos, por protegernos, por defendernos, por darnos paz, tranquilidad, amor y felicidad. ¿Qué otra cosa podemos necesitar? ¿Es que puede haber algo más grande? ¿Es que puede haber algo mejor a lo que Dios nos ofrece? ¡No, no lo hay! Entonces mantengámonos unidos a Él, con la mirada fija en Él. Como Pedro, en el monte tabor, tendríamos que exclamar: ¡Qué bien se está aquí!

Y es que quien tiene a Dios, nada le falta, tal como expresaba Santa Teresa. Quien ha encontrado a Dios, ha encontrado el tesoro de los tesoros. No hay nada superior; no hay nada por lo que valdría la pena cambiarlo. No hay nada que se le parezca, en ningún sentido. Él constituye nuestra alegría plena; la felicidad total. Por eso, el sabernos con Él nos da paz, nos da alivio, nos da descanso. ¡Qué más podemos querer!

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Mayo 25, 2017

su tristeza se convertirá en gozo

En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

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Juan 16,16-20 su tristeza se convertirá en gozo

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Su tristeza se convertirá en gozo

En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

juan-16-20

Juan 16,16-20 su tristeza se convertirá en gozo

Juan – Capítulo 16

Reflexión: Juan 16,16-20

En el diálogo entre Jesús y sus discípulos hay varios malos entendidos, de donde surgen dudas, temores y falta de confianza. Ocurre con ellos, como con nosotros, que no queremos oír ni entender lo que no nos gusta. Es como que se nos nubla la razón para entender lo que debía ser evidente para nosotros, dadas algunas referencias o datos que conocemos. Hay realidades de las que preferiríamos no saber y simplemente las ignoramos y luego resultan piezas claves para la comprensión de todo el panorama.

Lo que estamos tratando de desentrañar, resulta evidente en el caso de los discípulos, puesto que ellos presenciaron personalmente –nadie se los contó-, hechos extraordinarios realizados por Jesús desde el inicio. No fueron pocas las curaciones milagrosas, los demonios expulsados e incluso los muertos resucitados, para no hablar de calmar las olas o caminar sobre las aguas. ¿De cuántas cosas más serían testigos que no están escritas? Porque se entiende que no todo lo que vivieron pudieron escribirlo detalladamente en los Evangelios.

Queremos ver siempre las cosas a nuestro modo, según nuestro criterio, nuestra lógica y buen entender. A veces, y especialmente en lo más importante, nos falta la humildad necesaria para reconocernos limitados, dando crédito a otras explicaciones y especialmente si estas provienen de Dios. No es lógico ponerlas en duda. Lo aconsejable sería meditarlas, poner empeño en comprenderlas y por último, aceptar que no seremos capaces de comprenderlo todo hasta que no nos encontremos en presencia de Dios.

Entre tanto, hemos de obedecer los mandatos del Señor y pedir la Gracia del Espíritu Santo para que nos revele aquello que es posible y nos de obediencia absoluta y humilde en aquello que no está a nuestro alcance. Es que no podemos pretender comprenderlo todo para entonces acatar, pues de este modo no sería necesaria la fe a la que el Señor apela y se empeña en promover entre nosotros.

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Mayo 24, 2017

El santo padre Francisco ha proseguido este miércoles en la catequesis que realiza en la audiencia general, con el tema de la esperanza cristiana, partiendo del sentimiento de fracaso de los apóstoles y seguidores de Jesús después de su crucifixión.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera detenerme en la experiencia de los dos discípulos de Emaús, del cual habla el Evangelio de Lucas. Imaginemos la escena: dos hombres caminaban decepcionados, tristes, convencidos de dejar atrás la amargura de un acontecimiento terminado mal. Antes de esa Pascua estaban llenos de entusiasmo: convencidos de que esos días habrían sido decisivos para sus expectativas y para la esperanza de todo el pueblo. Jesús, a quien habían confiado sus vidas, parecía finalmente haber llegado a la batalla decisiva: ahora habría manifestado su poder, después de un largo periodo de preparación y de ocultamiento. Esto era aquello que ellos esperaban, y no fue así.

Los dos peregrinos cultivaban sólo una esperanza humana, que ahora se hacía pedazos. Esa cruz erguida en el Calvario era el signo más elocuente de una derrota que no habían pronosticado. Si de verdad ese Jesús era según el corazón de Dios, deberían concluir que Dios era inerme, indefenso en las manos de los violentos, incapaz de oponer resistencia al mal.

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Mayo 24, 2017

El Espíritu de la verdad

Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y les anunciará lo que ha
de venir.

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Juan 16,12-15 el Espíritu de la verdad

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El Espíritu de la verdad

Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y les anunciará lo que ha de venir.

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Juan 16,12-15 el Espíritu de la verdad

Juan – Capítulo 16

Reflexión: Juan 16,12-15

La Verdad es Dios y Dios tiene Espíritu. El Espíritu de la Verdad será el que vendrá a guiarnos hasta la Verdad completa. Ahora no podemos con ella. Sin el Espíritu no podemos con ella. Es demasiado. Lo hemos dicho en innumerables oportunidades: es como tratar de meter el océano en un vaso. ¡Imposible! Pero…lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Dicho de otro modo: no hay nada imposible para Dios. Debemos tener paciencia y esperar con fe.

Jesucristo no nos abandona. Dios no nos ha abandonado jamás. Él nos envió a Jesucristo, Su Único Hijo a salvarnos. Jesucristo ha cumplido con la Misión encomendada y ahora vuelve al Padre, pero no sin antes anunciarnos que nos dejará al Espíritu Santo, que es el Espíritu de Dios, el Espíritu de la Verdad. ¡No tenemos pierde! ¡No estamos solos! ¡Jamás lo hemos estado y no lo estaremos! ¡Tenemos un defensor! Es el Paráclito.

Todo corresponde a un Plan, el Plan de Dios. Obviamente en el todo ha sido previsto y nada ocurre por casualidad. Lo que nos toca a nosotros es confiar en él. Hemos de tener fe en el Plan de Dios, que es finalmente tener fe en Dios. Seamos conscientes que Su Voluntad es que seamos felices y vivamos eternamente. Nos hizo por amor y para el amor, porque Él es Amor. ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Tomar una decisión? ¿Por qué? Porque el juicio está en nuestras manos; depende de nosotros. ¿Por qué? Porque Dios nos creó libres. ¿Por qué? Porque nos hizo a Su imagen y Semejanza.

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Yo les digo la verdad

Pero yo les digo la verdad: Les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; pero si me voy, se los enviaré

juan-16-07

Juan 16,5-11 yo les digo la verdad

Juan – Capítulo 16

Reflexión: Juan 16,5-11

El Señor ha establecido una relación de confianza y amistad con los suyos, con nosotros, los que le seguimos. Podemos confiar porque Él nos habla siempre con la verdad. No nos engaña ni oculta nada. Él ha venido a salvarnos y nos ha revelado que Dios es nuestro Padre, que nos ha creado por amor y que es Su Voluntad que vivamos eternamente en el Cielo. Toda esta es la Verdad Revelada por Jesucristo, clara y diáfana, como todo lo que tiene que ver con Él.

No hay nada que no nos explique, ni que mantenga oculto innecesariamente. Es muy distinto, que no estemos en capacidad de entender. Nunca encontraremos en Él mentira o engaño. Ese no es ni será nunca el Camino ni el argumento del Señor, porque Él es la Verdad y cuando nos la debe presentar lo hace sin velos. En Él podemos y debemos creer. Es precisamente a lo que nos llama, a creerle, porque en creerle está nuestra salvación, porque quien le cree alcanza la vida eterna.

Nosotros habremos llegado a entender el Evangelio cuando en vez de estar tristes porque el Señor se va, o porque es preciso que pase por la cruz, estemos alegres porque con Su vida, muerte, resurrección y ascensión al Cielo, nos ha salvado. Todo esto ocurrió porque era necesario. Obedece a un Plan que debía ejecutarse hasta la última coma para salvarnos y Jesucristo, cumpliendo la Voluntad del Padre, lo siguió al pié de la letra, mostrando Su Infinito amor por el Padre y por nosotros, Sus creaturas.

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