Sean perfectos

Ustedes, pues, sean perfectos como es perfecto su Padre celestial.

mateo-05-48

Mateo 5,43-48 sean perfectos

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Mateo 5,43-48

Qué lección tan grande nos da hoy el Señor. Se nos hace difícil entenderla, porque siempre preferimos quedarnos en la periferia de Su Palabra. ¡Es tanto lo que espera de nosotros, que nos da miedo y nos evadimos! Como frente a la inmensidad del océano, preferimos quedarnos en la orilla.

Cuántas veces reducimos todo a ser buenos. Cuántas veces hablamos de dar, e implicamos que hay que dar de aquello que nos sobra. Cuántas veces hablamos de ayudar y casi siempre implicamos un pequeño esfuerzo en algún sentido, pero sin llegar de verdad a comprometernos con nada, ni con nadie. El Señor espera más; mucho más.

No basta con hacer aquello que cualquier hombre “bueno” haría. El Señor no se contenta con los estereotipos de “bondad” que hemos establecido, en los que el “bueno” en realidad ni se compromete, ni se implica. El Señor quiere que vayamos más allá.

Hoy, mientras participaba en la Eucaristía recordé que en ese templo siempre antes de comenzar la Misa el Sacristán da el siguiente aviso: tengan cuidado con sus objetos personales; no se descuiden. Lo que hacía que todo el mundo ande pendiente de sus sacos, carteras y demás.

(3) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

No entrarán en el Reino de los Cielos

Porque les digo que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

mateo-05-20

Mateo 5,20-26 no entrarán en el Reino de los Cielos

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Mateo 5,20-26

¿Qué puede ser peor? Nuestro propósito, la razón de nuestras vidas si se quiere, es hacer los méritos suficientes para entrar en el Reino de los Cielos. La vida habrá o no valido la pena en función de este objetivo. Porque, ¿de qué nos sirve tener riqueza, poder, fama y todo lo que pudiéramos desear e imaginar en este mundo si finalmente no alcanzamos la Vida Eterna?

Si la Vida es el Don más preciado que hemos recibido de manos de Dios, el Don sobre todo Don, porque sin él nada tendría sentido, nada tendría importancia, ¿qué podemos decir de la Vida Eterna? ¿Qué otra cosa es entrar en el Reino de los Cielos, sino alcanzar la Vida Eterna? Todos tenemos la posibilidad de alcanzar esta meta, porque así lo ha querido Dios.

Sin embargo hay una condición que depende única y exclusivamente de nosotros. Una condición que ha de cumplirse para que alcancemos el fin para el cual fuimos creado por Dios. Recordemos que Dios nos creó por amor, para que seamos felices y vivamos eternamente. Él nos ama tanto, que ha puesto todo en nuestras manos.

Sin embargo, hay una condición. Y alguien dirá, sin detenerse a reflexionar y sin haber entendido completamente este mensaje. ¿Por qué Dios nos pone condiciones? Y no solamente eso, sino que se revelará y renegará contra Dios, argumentando que si Él nos creó por amor, no tendría por qué habernos puesto exigencias y condiciones. Y parecerá razonable su argumento, tantos que muchos lo seguirán.

(3) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

La Ley y los Profetas

Por tanto, todo cuanto quieran que les hagan los hombres, háganselo también ustedes a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.

mateo_07_12

Mateo 7,7-12 la Ley y los Profetas

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Mateo 7,7-12

Nos proponemos reflexionar sobre un texto que de entrada nos parece difícil. El Señor define lo que aquí nos revela como “la Ley y los Profetas”. Pero esta es la segunda vez que usa esta definición en todo el Nuevo Testamento. Antes lo hizo con la reducción de todo a dos mandamientos: amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

¿Qué semejanza puede haber entre ambos textos? Esto es lo que nos intriga y reta. Sabemos que el Señor usa las palabras adecuadas en cada ocasión y que no improvisa, ni se equivoca. Entonces, ¿qué puede haber de semejante en ambas situaciones?

El Señor está esquematizando; está resumiendo. Le interesa mucho que le entendamos y que no andemos teorizando, ni especulando. Es como si quisiera decirnos que la Verdad, el “secreto de la existencia” es algo muy simple. No está reservado tan sólo para eruditos, sino que cualquiera puede alcanzarlos si tiene en cuenta este par de afirmaciones.

Nos centraremos en la que hoy nos propone. El Señor nos habla de pedir. De pedir y pedir incansablemente, sin tregua. ¿A quién? A nuestro Padre Dios. El pedir implica esperar. Pedimos para obtener algo. La invitación a pedir insistentemente es para que no decaigamos hasta no obtenerlo. ¿Y por qué habremos de obtenerlo? Porque Dios es nuestro Padre y como cualquier padre, no dejará de dar a sus hijos lo que le piden.

(3) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

Generación malvada

Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás.

lucas_11_29

Lucas 11,29-32 generación malvada

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Lucas 11,29-32

El Señor usa un calificativo muy duro, lo que no es usual en su forma de expresarse hacia nosotros. Nos tilda de “generación malvada”. ¿Por qué? Porque nos hemos encaprichado en no querer admitir quien es Él. En reconocer la manifestación de Dios en nuestras vidas.

Hay mucha necedad de nuestra parte. Nos hemos empecinado en negarlo. En taparnos ojos y oídos para no verlo ni oírlo. Y, sin embargo el Señor nos ha hablado muy claro y fuerte. ¿Por qué no reaccionamos? Nos dejamos llevar por la desidia y la pereza. No queremos incomodarnos, ni comprometernos.

Tal vez por engreimiento, puesto que algunos hemos recibido inmerecidamente tanto, que no llegamos a percibir que todo esto es pasajero y que no debemos acomodarnos, ni conformarnos, por tanto, sino que debemos ponerlo todo en juego para alcanzar el bien mayor.

Al no tomar en cuenta a Jesús, por encontrarlo tal vez insuficiente, deambulamos en espera de una manifestación más contundente que nos fuerce a cambiar. Esperamos una manifestación de Dios enérgica, más obvia y evidente para todos que haga inobjetable la necesidad de seguir al Señor.

(5) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

Hágase tu Voluntad

…venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

padre_nuestro

Mateo 6,7-15 hágase tu Voluntad

Puedes leer el Evangelio aquí.

Reflexión: Mateo 6,7-15

Quizá no haya nada tan importante en nuestras vidas como aprender a orar. No priorizamos adecuadamente esta urgencia. Muchos nos pasamos dando vueltas a la oración con el propósito de algún día tal vez darnos el tiempo suficiente para aprender a orar.

Otros creemos que orar es repetir continuamente frases como: ayúdame Señor; ten piedad; ven en mi auxilio; no permitas que me equivoque; ilumina mis pasos; te compasión; ten misericordia; acuérdate de mí y un largo etcétera. Todas estas frases las repetimos en cualquier lugar y en cualquier momento.

Otros hablan con Dios como si fuera otra persona como nosotros, un amigo, uno de nuestros padres. Le van comentando todo lo que hacen o pidiendo a cada paso su ayuda para alcanzar sus propósitos y coronar con éxito sus planes.

No somos nadie para decir cuál es la forma correcta de orar, mucho menos después que Cristo mismo nos enseña a orar. Nuestra participación debe limitarse a decir que hagamos lo que el Señor nos dice. ¿Qué mejor consejo?

(8) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

La boda

«Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.

mateo-09-15

Mateo 9, 14-15 – la boda

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Mateo 9, 14-15

Hoy nos quedaremos a reflexionar en esta preciosa expresión que utiliza el Señor para describir lo que ha de constituir Su presencia entre nosotros. Nos referimos a la boda. ¿Habrá una situación más alegre y festiva en la sociedad humana?

Desde tiempo inmemoriales y aun hoy, a pesar de las fuertes amenazas y ataque que recibe la familia y el matrimonio, patrocinados por inescrupulosas trasnacionales que lucran con toda clase de productos orientados al consumo masivo e indiscriminado de toda la población, sin reparar en sexo ni edad.

Aun hoy, a pesar de los millonarios esfuerzos del inescrupuloso capital por destruir a la familia y al matrimonio para luego hacer presa fácil de los individuos aislados, solitarios y desguarnecidos, aun hoy, por Gracia de Dios, existen vastos segmentos de población que se resisten a caer en estas garras y que siguen celebrando las bodas, como un gran acontecimiento familiar, que trasciende a sus protagonistas.

Las bodas han servido para sellar alianzas familiares con propósitos políticos, económicos e incluso religiosos. Pero antes que nada, entre los humildes se constituyeron en un pacto, en una alianza entre hombres y mujeres de buena fe, destinadas a sellar su unión de por vida, para sostenerse mutuamente y dar el adecuado albergue y mantenimiento a la prole que esta unión Bendita habría de producir.

(10) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

Quien pierda su vida por mí

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.

lucas-09-24

Lucas 9,22-25 quien pierda su vida por mí

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión: Lucas 9,22-25

Hemos de estar dispuestos a hacer todo lo que sea necesario por el Señor, incluso arriesgar y perder nuestras vidas. No son simples palabras. Esta es la actitud que Dios espera de nosotros. Total desprendimiento, aun sabiendo el valor casi infinito que tienen nuestras vidas.

¿Y por qué valen tanto nuestras vidas? Aun cuando a algunos les parezca paradójico, nuestras vidas valen tanto porque así nos ha creado Dios. Somos únicos e irrepetibles. Hemos de coincidir en que no existe Don o Gracia más grande que la Vida. Eso es lo que Dios ha querido poner en nuestras manos.

¿Por qué quiso Dios darnos tanto? Por amor. No existe ninguna otra razón. Él no necesitaba de nosotros. No necesitaba crearnos. Él, como Dios, no necesita nada. Es en uso de su Liberta y Voluntad Divinas que decidió crearnos, tal como somos, es decir: a Su imagen y semejanza.

No hay nada que hayamos hecho para merecer la Vida. No hay ni habrá jamás nada con lo que podríamos pagarla. Se trata de un Don Inmerecido. No la hemos ganado, ni hay nada que pudiéramos dar a cambio. Esto es lo primero que debemos dejar que entre en nuestras pobres cabezas.

(3) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...

Recompensa de su Padre celestial

Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial.

mateo-06-01

Mateo 6,1-6.16-18 recompensa de su Padre celestial

Puedes leer el Evangelio aquí.

Reflexión: Mateo 6,1-6.16-18

Lo primero en lo que hoy nos enfocamos es en la recompensa de nuestro Padre que está en los cielos. Sí, es verdad, porque queremos agradarle, queremos de algún modo corresponder a todo lo que inmerecidamente nos ha dado.

Hemos recibido tanto de Él, nos sentimos tan afortunados, que quisiéramos de algún modo manifestar nuestra gratitud. Sabemos que Él nos ama y por el Señor Jesucristo también sabemos que quiere que todos seamos felices y alcancemos la vida eterna.

¿Cómo hacer para lograrlo? Es una Gracia que Él nos concede a quienes somos capaces de amar, en primer lugar a Dios, que nos ha dado todo y en segundo lugar al prójimo, que es una forma de amarle a Él a través de sus hijos.

Todos somos hijos de Dios y en este sentido somos hermanos, por eso nos debemos afecto filial y fraterno. Como buenos hijos debemos amar a nuestro Padre y a nuestros hermanos. Solo hay una forma de hacerlo de modo sincero y eficaz: poniéndolos a ellos en primer lugar.

(5) vistas

Sigue leyendo
Seguir leyendo...