Mateo – Capítulo 13

diciembre 13, 2016

Mateo – Capítulo 13

1.Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar.
2.Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera.
3.Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar.
4.Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron.
5.Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra;
6.pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron.
7.Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron.
8.Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.
9.El que tenga oídos, que oiga.»
10.Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?»
11.El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.
12.Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
13.Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
14.En ellos se cumple la profecía de Isaías: Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis.
15.Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane.
16.«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!
17.Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.
18.«Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.
19.Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino.
20.El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría;
21.pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida.
22.El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto.
23.Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.»
24.Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
25.Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue.
26.Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.
27.Los siervos del amo se acercaron a decirle: “Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?”
28.El les contestó: “Algún enemigo ha hecho esto.” Dícenle los siervos: “¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?”
29.Díceles: “No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo.
30.Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.”»
31.Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo.
32.Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
33.Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»
34.Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas,
35.para que se cumpliese el oráculo del profeta: Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
36.Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.»
37.El respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
38.el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno;
39.el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40.De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.
41.El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad,
42.y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
43.Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.
44.«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.»
45.«También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas,
46.y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.
47.«También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases;
48.y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos.
49.Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos
50.y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
51.«¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.»
52.Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.»
53.Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.
54.Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?
55.¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56.Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?»
57.Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.»
58.Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

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