Mateo 9,35-10,1.6-8 – el Reino de los Cielos está cerca

Diciembre 3, 2016

El Reino de los Cielos está cerca

Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.

Texto del evangelio Mt 9,35-10,1.6-8

35. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
36. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.
37. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos.
38. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»
01. Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.
06. diríjanse más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
07. Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.
08. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.

Reflexión: Mt 9,35-10,1.6-8

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Mateo 9,35-10,1.6-8 – el Reino de los Cielos está cerca

El Señor da un poder extraordinario a sus discípulos. ¿Por qué? Porque siente compasión de la muchedumbre que deambulaban como ovejas sin pastor. Es decir que sin Jesucristo estamos perdidos. Es precisa su intervención. Para eso lo ha enviado Dios Padre.

Aunque Él va caminando de pueblo en pueblo, es evidente que no es suficiente, porque todos necesitamos de Él, por donde va. Es mucho más la gente que necesita de Él, que anda perdida, que aquella a la que puede llegar. Esto lo conmueve profundamente.

Así, será imposible, por lo que hace dos cosas. La primera es instarnos a que pidamos a Dios que mande más operarios a este campo de Evangelización. La segunda es darles poderes extraordinarios a los discípulos. Solo así se puede garantizar la cobertura necesaria.

Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.

Nosotros tenemos que seguir orando activamente para que la prédica del Señor y el Bautizo en el Espíritu Sato llegue a cada rincón del planeta. Que nadie se quede sin recibir el anuncio de la Buena Nueva del Reino.

Tenemos que seguir en este empeño hasta que quede instaurado el Reino de los Cielos en forma definitiva. El Reino ya está aquí, es una noticia que debemos hacer que se riegue por todo el Planeta. Deber ser de conocimientos de todos. Nada ni nadie puede abstraerse a Él.

Es necesaria una Nueva Evangelización. Muchos han nacido en sociedades católicas, cristianas y aunque han sido bautizados, no ha calado en ellos la conversión. Por ello es preciso esforzarnos en llegar a ellos con este mensaje para que renueven su fe.

Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.

El Señor pone en evidencia algo que aun hoy se da, con la misma fuerza. Las grandes mayorías están perdidas, caminando desconcertadas, sin rumbo, como ovejas sin pastor. Eso lo constatamos acudiendo a la gente simple, sencilla, al pueblo.

La mayoría no sale, no se expone, se calla, no dice nada. Presencian todo como espectadores. Esta es la muchedumbre a la que hay que llegar con la Buena Nueva. En realidad no la conocen y se encierran temerosos, dejando que unos pequeños grupos los dominen.

Como diría Gandhi: lo peor de la gente mala es el silencio de los buenos. Esto nos revela un aspecto esperanzador, sobre el cual el Señor también nos llama la atención. Los buenos, pero desorientados, las ovejas perdidas de Israel están ahí. Hay que despertarlos con la Buena Nueva.

Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.

Oremos:

Padre Santo, Permítenos comprender que no estamos solos en la Misión que Cristo nos ha encomendado, que el éxito de la misma está en Tu presencia, la que debemos pedir incansablemente en todo cuanto hacemos. Tú eres la garantía del éxito…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 9,35-10,1.6-8 – el Reino de los Cielos está cerca

Nuestra Fe en Vivo—Clara Macías

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