Mateo 9,14-17 – El vino nuevo se echa en cueros nuevos

Julio 2, 2016

Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Texto del evangelio Mt 9,14-17 – El vino nuevo se echa en cueros nuevos

14. Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: «Nosotros y los fariseos ayunamos en muchas ocasiones, ¿por qué tus discípulos no ayunan?»
15. Jesús les contestó: «¿Quieren ustedes que los compañeros del novio estén de duelo mientras el novio está con ellos? Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán.
16. Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de tela nueva, porque el pedazo nuevo tiraría del vestido y la rotura se haría mayor.
17. Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Reflexión: Mt 9,14-17

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Mateo 9,14-17 El vino nuevo se echa en cueros nuevos

Jesús ha de significar un cambio radical en nuestras vidas. La novedad que nos trae es única. Solo se anunciará una vez en la historia de la humanidad. No se trata, pues, de un hecho rutinario o frecuente. Por eso exige una recepción singular, completamente distinta a cuanto podemos haber recibido antes.

Constituye un error garrafal pretender equiparar este suceso con otro cualquiera antes o después de Cristo. Ese es precisamente el pecado o si se quiere el más grande error del hombre de nuestro tiempo. Con la secularización del mundo, por doquier han surgido ideologías que pretenden explicar el origen y fin de la humanidad. Cada una desde su propia ideología, desde su propia perspectiva.

Estas ideologías proliferan y florecen al amparo del relativismo ético, moral y filosófico en el que vivimos. El Sistema económico al atomizar las sociedades, promueve el individualismo. Con él se promueven los sistemas ideológicos, filosóficos y morales individualistas, que sostienen los criterios de cada persona, dando por resultado tantas “verdades” como habitantes tiene el planeta.

Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Cada quien se siente en perfecto derecho a creer lo que le parece, lo que le conviene o lo que le viene en gana. Con ello se sientan las bases para la secularización de las sociedades. Esto se traduce en el reclamo de un estado laico por vastos sectores de la sociedad. Ello no es otra cosa que la pretensión de abolir a Dios, dejando la organización del orden mundial al acuerdo entre los individuos.

Por muy buenas intenciones que tengan algunos individuos y grupos, la hegemonía del poder económico termina imponiendo sus criterios, con el único propósito de proteger y aun incrementar su poder. De este modo todas las libertades ideológicas terminan sometiéndose a aquella ideología, ética y moral de quienes, ejerciendo el poder económico, terminan imponiendo sus valores y modo de vida a los demás.

El éxito se mide en función del logro de los objetivos económicos y políticos impuestos por los poderosos. Ellos constituyen “la Virtud” y “la Verdad” a la que los individuos y las sociedades son empujadas y a las que deben ajustarse. Este es el mundo actual, en el que se ha entronizado al Dinero, poniendo todo a su servicio.

Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Este mundo pretende ignorar aquel acontecimiento único, ocurrido hace 2 mil años, que está en el medio de la Historia de la Salvación. Que cierra el tiempo de espera del Mesías profetizado por el Antiguo Testamento y abre el tiempo de la Buena Nueva. Jesucristo es El Novio largamente esperado, el que habrá de sacar a Su Pueblo de la esclavitud.

Nosotros, empezando por sus discípulos, somos Su Pueblo, el que Dios ha comprado con el altísimo precio de la sangre y la vida de Su Hijo. ¿No es este suficiente motivo para celebrar y abandonar la tristeza? ¿No bastará ello para cambiar de actitud, para reacondicionar nuestra vestimenta, nuestros corazones y nuestra mente para recibirlo?

Hemos de nacer de nuevo. Nacer de agua y de Espíritu, porque solo así, una vez Bautizados y revestidos del Espíritu Santo, estaremos en condiciones de recibir al Señor y Su Palabra. Jesucristo ha venido a Salvarnos, para eso es preciso cambiar. Escoger a Dios y al amor como el centro de nuestras vidas, en vez de el Dinero.

Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

Oremos:

Padre Santo, ayúdanos a comprender y manifestar con nuestra propia vida, que es preciso revestirnos del Hombre Nuevo, que solo siendo fieles a Tu Palabra alcanzaremos la Vida Eterna. Que nuestra Salvación está en conocerte y creer en Tí…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 9,14-17 El vino nuevo se echa en cueros nuevos

Aleluya, Cristo ha Resucitado

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