Mateo 9,14-17 – el novio está con ellos

julio 7, 2018

el novio está con ellos

“Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.”

Sábado de la 13ra Semana del T. Ordinario | 07 de Julio del 2018 | Por Miguel Damiani

Lecturas de la Fecha:

• Amós 9,11-15
• Salmo 84
Mateo 9,14-17

Reflexión sobre las lecturas

el novio está con ellos

¿Qué somos nosotros para el Señor? ¿Hay alguien que en nuestras vidas se haya expresado mejor de nosotros que Jesús? ¿Hay alguien que nos tenga mayor amor que Jesús? No tiene el menor reparo en decir que es nuestro novio.

Quien alguna vez ha estado enamorado o enamorada –debemos ser miles de millones en este momento-, quien profundamente enamorado o enamorada ha asistido a su propia boda –otra vez, miles de millones-, sabemos la enorme dicha que nos invadió en aquella ocasión.

el novio está con ellos

Si, como debe ser, llegamos a aquel evento único en nuestras existencias, enamorados hasta la médula, podemos entender lo que el Señor aquí nos está diciendo. La novia no puede estar triste mientras está con el novio. ¡Imposible!

Lo usual es que este sea el día más feliz de nuestras existencias. Uno que difícilmente podremos olvidar y que tal vez nada lo llegue a igualar. Jesucristo ha venido a traernos esta alegría, pues nada menos que Él es el novio. ¿De quién? ¡De todos nosotros! ¡De Su Iglesia!

La Iglesia primitiva, la inicial, estaba conformada por sus discípulos. ¿Cómo podían estar tristes si estaban con el mismo Jesucristo, razón y fundamento de nuestras existencias? Ellos lo vieron, lo oyeron, lo tocaron en persona. ¡Ellos son nuestros testigos!

¡Por ellos nosotros creemos! ¡Por ellos nosotros también nos alegramos! Pues sabemos que el Señor vino a desposarse con todos nosotros. ¡El es el Novio! ¡Bendito seas Señor por siempre! ¡Qué papel has querido jugar en nuestras vidas!

Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.

¿Puede alguien rechazarte? ¿Puede alguien decirte que no? ¿Quiénes somos para que te hayas fijado en nosotros? ¡Gozas con nuestras palabras! ¡Con nuestras sonrisas! ¡Quieres ser motivo de nuestra alegría! ¿Cómo no habrías de serlo?

Solo un necio, un patán, un desquiciado podría negarse a vivir contigo por siempre. ¿Dónde iremos? ¡Solo Tú tiene palabras de vida eterna! Cuando nos creíamos acabados, cuando nos sentíamos perdidos, viniste Tú a trocar la oscuridad por la luz, le mentira por la Verdad, la muerte por la Vida Eterna.

¿Qué podremos dar a cambio? ¡Es que no hay nada Señor que se te compare! ¡Nada que compense mínimamente lo que Tú has querido darnos, porque así te ha parecido bien! ¡Déjanos pasar la voz a nuestros hermanos! ¡Qué todos se enteren de esta alegría sin par!

¡Déjanos anunciarlo a los cuatro vientos! ¡No permitas que nada se interponga entre nosotros! ¡Qué no se tienda el manto de la duda, de la noche, de la oscuridad, de egoísmo, del hedonismo, de deísmo, de la gnosis, del panteísmo y tantos disfraces detrás de los cuales se esconde el Demonio!

Impúlsanos a buscarte siempre en la Eucaristía. ¡Que no dejemos pasar un solo día sin probar esta primicia del Banquete de Bodas que habremos de comer en aquél día glorioso en el que finalmente volveremos a verte en todo Tu Esplendor!

Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.

Impregna cada una de las células de nuestro organismo con el Perfume de Tú Santo Espíritu. Qué Él nos guie y nos arrastre si es preciso hasta llegar a la Plenitud. ¡No permitas que nos apartemos de Ti!

¡Oh Buen Jesús! ¡Tuyos somos, desde la punta de los pies hasta la punta de nuestros cabellos! ¡Haz de nosotros lo que te parezca, que con semejante amor, cualquier cosa que dispongas siempre será mejor que cuanto seríamos capaces de hacer sin Ti.!

Oración:

Padre Santo, ayúdanos a comprender que la alegría que sentimos al sabernos escogidos y llamados por Jesucristo, no es ni la sombra de la plenitud que habremos de alcanzar cuando finalmente podamos reunirnos en aquel ágape sin fin. Que este solo pensamiento nos nutra y fortalezca para perseverar en el amor a Ti y al prójimo, tal como nos manda el Señor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

(7) vistas

Deja un comentario