Mateo 5,1-12a – Felices ustedes

noviembre 1, 2016

Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.

Texto del evangelio Mt 5,1-12a – Felices ustedes

01. Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor.
02. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
03. «Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
04. Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
05. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
06. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
07. Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
08. Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.
09. Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
10. Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11. Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.
12. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.

Reflexión: Mt 5,1-12a

mateo-05-01-12a

Mateo 5,1-12a Felices ustedes

El Señor ha venido a traernos Buenas Noticias. Nosotros podemos ser felices. ¡Estamos llamados a ser felices, todos! Ser feliz o ser bienaventurado –que es otro modo de decirlo-, solo puede ser motivo de alegría.

¿Qué otra cosa podemos querer? Todos estamos llamados a ser felices. El Señor quiere la felicidad para todos. ¿Tú, no quieres ser feliz? ¿Habrá alguien en el mundo que pueda decir: no gracias, yo no quiero ser feliz? Tendría que estar loco.

Todos, desde niños, somos educados para buscar la felicidad. Constantemente se nos está proponiendo este fin. Pero el hecho que podemos constatar a cada nada es que pareciera que muy pocos alcanzan la felicidad. ¿Por qué?

Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.

La respuesta a esta interrogante es, definitivamente, porque no la buscan donde se encuentra. Este es posiblemente el mayor drama de la vida. Queremos ser felices, pero no la buscamos donde debíamos o dicho de otro modo, no hacemos lo que nos conduce a la felicidad, sino todo lo contrario.

Detengámonos un momento aquí. Tratemos de entender. Es como si se nos pierde un diamante mientras estábamos en una habitación y, desconsolados, vamos a buscarla a otra. ¿Por qué? Porque en esta parece que sería más fácil encontrarlo. ¿No es absurdo?

Tanto como buscar y querer la felicidad, es importante saber dónde la buscamos. El Señor nos dice que todos podemos y debemos ser felices, pero hay que seguir un programa. Este es el programa de las Bienaventuranzas.

Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.

Todos podemos alcanzarlo, porque todos estamos llamado a la felicidad. Dios nos ha creado para que seamos felices y hoy el Señor nos aclara el Camino. Hagamos lo que Él nos propone y seremos felices.

La felicidad está allí donde el Señor nos dice. Sigamos Sus instrucciones. Busquémosla donde Él nos manda. Allí está, a nuestro alcance. Todos podemos alcanzarla. Esta es precisamente la Santidad. Todos estamos llamados a la Santidad, que esn este conexto no es otra cosa que la felicidad.

Hoy la Iglesia celebra a todos los Santos. Hoy es nuestro día. Tú día y mi día, porque todos estamos llamados a alcanzar la santidad en nuestra vida ordinaria. Porque esta consiste en hacer de modo extraordinario lo ordinario. Procuremos la felicidad de los demás y alcanzaremos la nuestra y con ella la santidad.

Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.

Oremos:

Padre Santo, danos tu luz para entender que hemos sido llamados a ser felices y con ello a la santidad. Que solo puede ser feliz aquel que ama incondicionalmente a sus hermanos. Que todo esto es posible para el que te ama, te oye y hace lo que mandas…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

mateo_5_01_12a_2016_11_01

Mateo 5,1-12a Felices ustedes

(30) vistas

Deja un comentario