Mateo 21,33-43.45-46 – La piedra que los constructores desecharon

marzo 17, 2017

La piedra que los constructores desecharon

¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?

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Mateo 21,33-43.45-46 La piedra que los constructores desecharon

Mateo – Capítulo 21

Reflexión: Mateo 21,33-43.45-46

Debemos ir con calma, porque los pensamientos de Dios no son los nuestros. Nuestro razonamiento no coincide con el de Jesucristo. Sin embargo, tal vez esta sea la mayor dificultad que tenemos para aceptar a Dios en nuestras vidas. Lo juzgamos, porque eso hacemos a cada paso, según nuestros criterios y lógica, erigiéndonos en jueces de Dios, lo que desde luego constituye un disparate.

No es cierto acaso que uno de los argumentos más “contundentes” que nos encaran sus detractores es: “¿cómo es posible que si hay Dios permita tanto hambre y miseria en el mundo?” ¿No hemos escuchado una y mil veces esta pregunta como prueba de la inexistencia de Dios o en todo caso, como el mejor argumento para no creer en Él?

¿No está implícita en esta observación que si hubiera Dios, o si fuera tan bueno como decimos, debía obrar como a nosotros nos parece que es correcto? Es decir, que nosotros o quien en ese momento lo juzga se reconoce a sí mismo como la medida de Dios. En realidad este es un argumento falaz, por donde se le mire, pero nos deja paralizados a más de uno, perdiendo credibilidad en el ocasional auditorio.

La pregunta y sus implicancias son falaces en primer lugar porque Dios no ha creado el hambre y la miseria. Dios ha creado un mundo hermoso, con exuberante belleza, agua y alimentos de toda clase en abundancia para cubrir en exceso las necesidades de toda la humanidad. Y ha puesto al hombre como el administrador de todas estas riquezas, de su producción y distribución.

¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?

Ha dotado al hombre de las cualidades necesarias – inteligencia, voluntad y libertad- para ponerse al frente y en control de toda su creación. Todo será suficiente a condición que la administre con amor, es decir, con equidad, justicia, misericordia y solidaridad. Pero ha sido el hombre, en uso de su libertad, el que ha decidido hacer lo que egoístamente le ha parecido, contraviniendo no solo lo dispuesto por Dios, sino incluso su propio sentido común.

Tal como se narra en esta historia, ha pretendido por la violencia quedarse con todo, sin reparar en nadie y mucho menos en su propia conciencia y en cuanto mensajero ha enviado Dios para enderezar sus criterios. Es decir, que es el mismo hombre el causante del hambre y la miseria. Él, haciendo mal uso de su libertad, ha preferido despojar a los débiles, a los indefensos y a todo aquel que se ha proclamado defensor de estos, para asegurarse riqueza, seguridad, poder y privilegios, sin reparar en el daño causado por su prepotencia.

Es así que la Creación y un mundo que debió albergarnos a todos como nuestro hogar, ha sido transformado por la lógica de los que detentan el poder, en una cárcel y un medio opresor para todos aquellos a los que han despojado y esclavizado para ponerlos a su servicio.

En este mundo, de cuyo control se han hecho cargo, no tienen lugar y carecen de derechos, importancia e interés los que les sirven, constituyéndose en sus enemigos todos aquellos que pretenden levantar la voz en favor de los oprimidos, de la justicia y de la paz. Porque solo por violencia y valiéndose te tretas y artimañas injustas, pueden mantener este orden que les es favorable.

Ellos lo saben y es contra ellos precisamente que hoy habla el Señor. Son precisamente los descartados, los despojados, los que para ellos no cuentan, los que se han convertido en la Piedra Angular. Jesucristo es precisamente el representante de estos descartados, de estos marginados, de esta escoria para los poderosos, los que quieren sostener este orden injusto de las cosas.

Por eso Jesús nace entre los pobres, entre los desposeídos, entre los despreciados. Es en ellos en los que tenemos que fijarnos. Es esta lógica la que tenemos que aplicar y no la predominante. Esta lógica es la lógica del AMOR. Es el amor a Dios y al prójimo el recurso, la forma, el medio, la estrategia que el hombre debe aplicar para ajustar este mundo a la Voluntad de Dios.

Es precisamente aquello que como humanidad hemos abrazado, como seguidores del poder, del prestigio, del “buen vivir”, en suma del Dinero, y su lógica de injusticia, mentira, violencia y muerte, contra lo que se levanta el Señor, señalándonos el Camino opuesto. ¡Hemos errado de camino! ¡Por eso el hambre y la miseria! La clave es el amor. Esta es la piedra angular, la que desecharon los constructores de esta “civilización”.

¡Tenemos que cambiar! ¡Hay que nacer de nuevo! ¿Imposible? Lo que no es posible para los hombres, es posible para Dios. ¡Sin Él no podremos! ¡Es momento de volver los ojos a Él y ponernos a Su disposición, como Sus instrumentos! ¡Dejémonos llevar por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Dios!

¿Cómo conseguirlo? ¡Escuchemos al Señor! ¡Hagamos lo que nos manda! ¡Oremos para que así sea!

Padre Santo, danos hoy Tú luz, para hacer en cada momento Tú Voluntad. Haznos dóciles. Danos humildad. Domina nuestro carácter y haznos dóciles a Tu Espíritu. No permitas que la maldad, la mentira, la injusticia y el egoísmo aniden en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor que vive y reina contigo y es Dios por los siglos de los siglos, amén.

¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?

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