Mateo 20,20-28 – no vino a ser servido, sino a servir

julio 25, 2016

Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.

Texto del evangelio Mt 20,20-28 – no vino a ser servido, sino a servir

20. Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor.
21. Jesús le dijo: «¿Qué quieres?» Y ella respondió: «Aquí tienes a mis dos hijos. Asegúrame que, cuando estés en tu reino, se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
22. Jesús dijo a los hermanos: «No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber la copa que yo tengo que beber?» Ellos respondieron: «Podemos.»
25. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad.
23. Jesús replicó: «Ustedes sí beberán mi copa, pero no me corresponde a mí el concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Eso será para quienes el Padre lo haya dispuesto.»
24. Los otros diez se enojaron con los dos hermanos al oír esto.
26. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes,
27. y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos.
28. Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.»

Reflexión: Mt 20,20-28

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Mateo 20,20-28 no vino a ser servido, sino a servir

Nuestra inquietud, como seguidores de Cristo, ha de ser distinta a la del común de los mortales. Nuestra visión tiene que ser otra. No podemos asumir el seguimiento de Cristo si no cambiamos de mentalidad.

Este cambio radical, de una forma de ver al mundo y las relaciones políticas, sociales y económicas tiene que reflejarse en nuestra vida cotidiana. No se trata del cambio, por el cambio. Es que el Señor nos propone metas toralmente distintas.

No se trata de no aspirar al gobierno, sino de hacerlo por razones completamente distintas. Por lo tanto, si hemos de llegar a gobernar tendremos que hacerlo al modo de Jesucristo, que no vino a ser servido, sino a servir.

Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.

Esta visión del gobierno y del poder ya no resulta tan atractiva para muchos, porque es totalmente opuesta a la mundana. Es que el Señor ha venido a salvarnos, que no depende de otra cosa, sino de rescatarnos de estas ideas y sentimientos que han dado lugar al cruel sistema en el que vivimos.

Son estas relaciones de dominación, esta lógica del poder para servirnos de los demás las que debemos cambiar. Esto fue vigente entonces y lo sigue siendo hoy; incluso hoy más que ayer.

Mientras no cambiemos esta mentalidad utilitarista del poder, destinada a obtener privilegios de los cargos que perseguimos y nos confieren, no estaremos siguiendo a Jesús y por lo tanto no estaremos contribuyendo a la construcción del Reino de Dios, sino que por el contrario, estaremos trabajando en contra del mismo.

Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.

El Señor ha venido a dar Su Vida como rescate por muchos. ¿Qué quiere decir esto? Que Él, por el contrario de lo que muchas veces estamos dispuestos a aceptar, ha venido a romper las cadenas que nos atan a un modo de vida organizado para beneficio de quienes ostentan el poder y desde allí oprimen a los demás, para obtener privilegios.

La forma de gobernar del Señor es completamente distinta y opuesta. Se trata de servir, al extremo de hacerse esclavo de todos. Esto quiere decir que ya no han de gobernar los caprichos y privilegios de quien está en el poder, sino el bien de aquellos a quienes se gobierna.

Y a ejemplo de Jesús, ha de gobernarse dando ejemplo de vida, ejemplo de amor, al extremo de estar dispuestos a dar la ida en rescate de quienes no comprenden al amor como el único medio para nuestra liberación.

Jesucristo ha venido a liberarnos, a rescatarnos de la esclavitud del pecado: de la avaricia, de la ambición, de la soberbia, de la mentira, de la lujuria, del hedonismo, del egoísmo.

Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.

Oremos:

Padre Santo, que no busquemos ser servidos, como servir; ser liberados, como liberar; ser amados como amar…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 20,20-28 no vino a ser servido, sino a servir

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