Mateo 20,20-28 – el Hijo del hombre no ha venido a ser servido

Julio 25, 2017

El Hijo del hombre no ha venido a ser servido

…el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

mateo-20-27b

Mateo 20,20-28 – el Hijo del hombre no ha venido a ser servido

Mateo – Capítulo 20

Reflexión: Mateo 20,20-28

El Señor inmediatamente nos vuelve a tierra. Su forma de ver el mundo, sus expectativas y sus instrucciones son diametralmente opuestas a las nuestras, a las entronizadas por este mundo utilitarista e inhumano.

El Señor no ha venido a consagrar nuestra forma de vida, lo que muchos consideran como lo más natural y la razón por la cual se adhieren al cristianismo. ¡El Señor ha venido a salvarnos! Obviamente se trata de un acto que de por sí advierte un peligro.

No puede ser motivo de un procedimiento y una acción de salvataje, sino aquello que está perdido. La opinión de cada uno de nosotros a este respecto puede ser diversa, sin embargo, lo que importa es que a juicio de Dios nos estamos perdiendo.

No se trata de una simple percepción que pudiera ser acertada o equívoca. Se trata del juicio de Dios. Es nuestro Creador, revelado por Jesucristo como nuestro Padre, quien ve y se inquieta por lo que nos está sucediendo.

Si consentimos en que para ser reconocido como Dios un ser Divino ha de ser Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente, es decir, poseer todas las cualidades elevadas a un grado superlativo, en lo que diga no puede haber error.

…el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

Según Jesucristo, Su Hijo Único, Dios Padre, Creador del Universo, nos ama tanto que envía a Su propio Hijo a Salvarnos. La situación es grave y requiere un trato único, especial, delicado, como sólo puede dispensarlo Su propio Hijo.

Este Hijo ama tanto a Su Padre, que está dispuesto a hacer todo lo que está a Su alcance por cumplir con la Misión encomendada, que es nuestra salvación. Al extremo de hacerse hombre como nosotros y ofrendar su propia vida por salvarnos.

¿A quién conoces que haya dado su vida por ti? Como muchos de nosotros, tal vez no tengas a nadie más que a Jesucristo. Si Él tiene que llegar a este extremo, ha de ser porque la situación es sumamente delicada y grave. ¿De qué otro modo se explica?

En conclusión, si requerimos de un Salvador es porque estamos perdidos; peor aún si este tiene que ser de condición Divina. Quiere decir que nuestra situación es sumamente grave, tanto, que solo Jesucristo puede revertirla.

Empecemos, pues, por reconocer que estamos perdidos, que la situación es grave y que no hay otra salida que la intervención de Dios en nuestras vidas. Que sin Él no podemos. Que sin Él estamos condenados al fracaso y la perdición.

Ello debía significar para nuestras vidas, que estamos perdidos. Que es posible que cuanto hacemos y queremos está mal. Que nuestra óptica es errada. Que si no cambiamos de dirección a la que Jesucristo nos indica nos hundiremos irremediablemente.

No hay alternativa. No se trata de algo que podemos analizar, buscando otras opciones. Dios, que lo sabe todo y conoce todo ya lo ha hecho por nosotros y nos ha enviado un Salvador. Sea que lo comprendamos o no, estamos perdidos y solo Él nos salvará.

Adherimos a Su Palabra, a Su promesa, a Su mandato o nos perdemos para siempre. Así de contundente y determinante. No hay nada que examinar, ni contemplar. Por eso la única respuesta posible es adherirnos, respaldados por la fe.

Fe es la única respuesta posible y esta solo existe en la medida que se manifiesta en nuestras acciones. La fe debe llevarnos a la acción, pues sin ella no tiene sentido. La única acción razonable y correcta es: andar por el Camino que el Señor nos manda.

¿Cómo conocerlo? Hay que oírlo y hacer lo que nos manda. ¿Cómo oírlo? Leyendo y reflexionando Su Palabra en los Evangelios. Pidiendo luz al Espíritu Santo quien está entre nosotros para enseñarnos y guiarnos hasta la Verdad.

Tenemos que seguir al Hijo del Hombre, que no es otro que el mismo Jesucristo que enigmáticamente se llama a sí mismo de este modo, reuniendo en Él toda aspiración y naturaleza del ser humano depositado en el hombre (como género humano) por Dios.

El Hijo del Hombre reúne en sí el tesoro más preciado de la humanidad que es ser Hijo de Dios, sin por ello dejar de ser hombre. El Hijo del Hombre eleva a su justa dignidad a la humanidad. La dignidad con la que fue creado por Dios.

El Hijo del Hombre es, por así decirlo, el ejemplar de los ejemplares de la humanidad. El prototipo. El primero o el Nuevo Adán. Aquel único ser que siendo redentor representa además al redimido. En suma, un misterio que va más allá de cuanto nos podemos tomar la licencia de explicar.

Jesucristo es, como Él mismo nos enseña, el Camino, la Verdad y la Vida. Hemos de asumir y vivir Sus mandatos y ejemplo para alcanzar la salvación que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo quiere para nosotros.

La clave es el servicio que es la expresión más sublime del amor. El que no vive para servir, no sirve para vivir. Este es un resumen genial. Solo nos salvaremos en la medida que comprendamos que el amor es servicio; que sin servicio no hay amor y que si no amamos no nos salvaremos.

Esa es la visión que nos transmite hoy Jesucristo y la que debemos asumir con humildad, reconociendo que sin Él estamos perdidos y que solo Él puede sacarnos del hoyo en que nos encontramos. ¡Esa es Su Voluntad! ¡Dejémonos llevar!

Padre Santo, te damos gracias por habernos enviado a Jesucristo, el Hijo del Hombre, a salvarnos y te pedimos que nos des la humildad necesaria para reconocer que sin Ti somos nada y que solo llegamos a Ti a través del amor y servicio a nuestros hermanos. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo…Amén.

…el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

(6) vistas

Deja un comentario