Mateo 20,17-28 – el primero entre ustedes

febrero 24, 2016

Texto del evangelio Mt 20,17-28 – el primero entre ustedes

17. Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino:
18. «Miren que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte
19. y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.
20. Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo.
21. El le dijo: «¿Qué quieres?» Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.»
22. Replicó Jesús: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que yo voy a beber?» Dícenle: «Sí, podemos.»
23. Díceles: «Mi copa, sí la beberán; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.
24. Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos.
25. Mas Jesús los llamó y dijo: «Saben que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder.
26. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor,
27. y el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo;
28. de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.»

Reflexión: Mt 20,17-28

Definitivamente el orden en el Cielo es distinto al nuestro. ¿Por qué? ¿Es un capricho de Dios? ¡No! El capricho es nuestro. Nosotros hemos querido poner un orden distinto al que Dios estableció, que es el CORRECTO. Es decir que todo ha sido dispuesto por Dios para Bien y beneficio nuestro y de toda su Creación. Dios nos creó para Vivir Eternamente y ser felices. Así debía funcionar todo, si hubiéramos obedecido el Orden que Él dispuso, pero no fue así. Nosotros, haciendo mal uso de nuestra libertad –porque fuimos creados LIBRES- hicimos lo que nos vino en gana y estos son los resultados. Donde decía verdad, pusimos mentira; donde decía honestidad, pusimos engaño; donde decía humildad, pusimos orgullo, vanidad y soberbia; donde decía virtud, pusimos maldad…donde decía vida, pusimos muerte; donde decía paz, pusimos violencia; donde decía amor, pusimos odio; donde decía Dios, pusimos Dinero…Y, así sucesivamente. Esto es lo que hemos hecho por cientos y aun miles de años. Ponte los zapatos al revés: tal vez los soportes un día, pero ¿toda la vida? Terminarás malográndote los pies e incluso las caderas y hasta la columna; perderás tu capacidad para andar rígido y tal como debías, erguido y cómodo. Eso mismo hicimos nosotros. Mal utilizamos la libertad; en otras palabras, caímos en el libertinaje, porque es así como se llama con propiedad el mal uso de la libertad a sabiendas. ¿Cuáles fueron los resultados? La sociedad monstruosa en la que vivimos. Tal vez el ejemplo más crudo y real lo encontremos en la vacas con una ubres descomunales, o en los pollos a los que les reventamos los ojos para que no diferencien el día de la noche y coman todo el día para engordar más rápido, para estar disponibles en más corto tiempo para ser comercializados. Hay millones de ejemplos de este tipo, de cómo hemos distorsionado todo para ajustarlo a nuestro capricho, en lugar de hacer lo que Dios estableció y siempre supimos en nuestro interior. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo…

¿No nos bastan estos ejemplos? Reflexionemos en otros que tal vez nos remezan hasta el tuétano. Todo fue preparado por Dios para que llegada la madurez sexual y la edad de la reproducción, hombre y mujer unieran sus vidas para siempre, formando una familia que pudiera asegurar el sostenimiento de los vástagos hasta que pudieran valerse por sí mismos, recibiendo la educación y el amor necesarios, que los hagan crecer libres y equilibrados, para formar a su tiempo nuevos hogares que aseguren la perpetuidad de la especie. Pero a algunos machos se les ocurrió que siendo más fuertes y poderosos, habiendo acumulado fortuna, podían tomar a la hembra que les viniera en gana, incluso a sus hijas y a la mujer de su hermano, sin más excusa que el deseo y la prepotencia. Así, poco a poco y rindiendo culto al poderoso y su descontrol, llegamos a la prostitución infantil, violación, adulterio, crímenes pasionales, pornografía infantil, esclavitud sexual y toda clase de perversiones imaginables, con tal de dar rienda suelta a la lascivia del que tiene el poder político, económico, militar y hasta religioso. Bastó ejercer el dominio para avasallar a los más débiles e indefensos, engañándolos, mintiéndoles, esclavizándolos y poniéndolos al servicio de nuestro capricho, donde queramos y como queramos. Este ha sido nuestro comportamiento, generador de violencia sin par a lo largo de la historia, porque pocos han entendido que no solo fuimos creados libres, sino dotados de inteligencia y voluntad, lo que debía llevarnos a la comunicación y el entendimiento armonioso, cuya más elevada expresión es el amor, para el cual fuimos creados. En vez de escoger el Camino correcto, aquel para el cual fuimos creados y cuya impronta llevamos inscrita en nuestros corazones, preferimos la imposición violenta y egoísta, pretendiendo que este es el camino a la felicidad, que ha de ser privilegio de unos pocos –los más fuertes-, alcanzar. ¿Cómo, cuándo y por qué llegó esta confusión? Lo tenemos explicado en el Génesis, para quien quiera entenderlo. Quisimos revelarnos contra nuestro Padre, contra nuestro Creador, abrigando la idea que podíamos desobedecerle y prescindir de Él, lo que constituyó un grave error de nuestra parte, que nos condujo a la situación, que de seguir así, nos conduciría a la destrucción total y a la muerte. Es en este escenario y ante este panorama que Dios envía a Su Único Hijo –Jesucristo- a Salvarnos. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo…

Jesucristo es la Luz, la Verdad y la Vida. Él es la respuesta a todas nuestras interrogantes. Él es el Camino. Es a Él que debemos seguir para salir del despeñadero al que nos ha conducido nuestra necedad, nuestro comportamiento destructivo y violento. Hemos equivocado el Camino, por eso Jesucristo hace hincapié en nuestra errónea elección una vez puestos frente a la disyuntiva: Dios o el Dinero. Y es que el Dinero representa todo lo opuesto a Dios, al Bien, a la Bondad, a la Paz, a la Construcción, la Armonía y al Amor, tal como lo expresábamos en el primer párrafo. Tenemos que despojarnos de esta mentalidad; eso es precisamente lo que les dice aquí a los discípulos. Tenemos que dejar de pensar en Dios, en el Cielo y en el Amor dentro de los parámetros culturales a los que nos hemos acostumbrado, porque son todos erróneos. Tenemos que reconocer que nos hemos equivocado y por lo tanto es preciso hacer un cambio estructural muy profundo, por eso es que incluso llega a decirnos que “tenemos que nacer de nuevo”. Mientras no aceptemos eso y nos esforcemos en cambiar RADICALMENTE, no estaremos entrando en la sintonía que reclama Jesús y no estaremos aptos para el Reino de los Cielos, para el que fuimos creados. Ojo con lo que acabamos de decir, porque estamos haciendo alusión a la razón de nuestra existencia. No somos productos del azar, ni de la casualidad. Hemos sido creados con un propósito, el cual estamos llamados a alcanzar, porque solo él nos dará la ansiada felicidad para la cual Dios nos creó. ¡Eso es lo correcto! ¡Estamos llamados a hacer lo correcto! ¡Estamos llamados a cumplir el Fin para el cual fuimos Creados! ¡No hay determinismo en esto! ¡Es simple y pura lógica! ¡Hemos sido creados por amor y para el amor! Para decirlo con simpleza, somos una pieza en un “rompecabezas” creado por Dios. Hay un espacio para ella, en el cual debe encajar, para que quede perfectamente formado el magnífico paisaje al que correspondemos. Pero no lo hará si no ponemos la pieza en la posición adecuada. ¡No seamos necios! ¡Dejémonos de caprichos y hagamos lo que Dios nos manda! Las cosas no son como las imaginamos o nos gustaría, son como han sido creadas y nadie mejor sabe este propósito que el propio Creador. Oigámoslo y hagamos lo que nos manda, que tal como nos Revela Jesús, Él nos Ama y solo quiere nuestro Bien. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, será su esclavo…

Oremos:

Padre Santo, aparta de nosotros la mezquindad, el egoísmo y el capricho. Haznos dóciles a Tú Espíritu, para obrar rectamente y gozar siempre de Tú consuelo…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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