Mateo 19,3-12 – fueron mutilados por los hombres

Agosto 12, 2016

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

Texto del evangelio Mt 19,3-12 – fueron mutilados por los hombres

03. Se le acercaron unos fariseos y lo pusieron a prueba con esta pregunta: «¿Está permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
04. Jesús respondió: «¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer
05. y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne?
06. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.»
07. Los fariseos le preguntaron: «Entonces, ¿por qué Moisés ordenó que se firme un certificado en el caso de divorciarse?»
08. Jesús contestó: «Moisés vio lo tercos que eran ustedes, y por eso les permitió despedir a sus mujeres, pero al principio no fue así.
09. Yo les digo: el que se divorcia de su mujer, fuera del caso de unión ilegítima, y se casa con otra, comete adulterio.»
10. Los discípulos le dijeron: «Si ésa es la condición del hombre que tiene mujer, es mejor no casarse.»
11. Jesús les contestó: «No todos pueden captar lo que acaban de decir, sino aquellos que han recibido este don.
12. Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!»

Reflexión: Mt 19,3-12

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Mateo 19,3-12 fueron mutilados por los hombres

Debemos confesar que nos aproximamos con mucho temor y respeto a proponer esta reflexión, ya que toca puntos tan sensibles y controversiales para la humanidad de hoy. Sin embargo asumimos los riesgos precisamente porque pensamos que es la familia la que está en juego y queremos adoptar posiciones adecuadas, iluminadas por el Espíritu Santo.

Es la Iglesia la que nos propone esta lectura y es la Palabra de Dios la que queremos que nos ilumine. Obviamente el Señor habla en primer lugar del matrimonio, sin ambigüedades, como una relación indisoluble. Una vez unida por Dios, solamente Él la puede separar.

Por lo tanto, si uno cree en Dios, lo ama y lo respeta debe percatarse que está frente a una decisión fundamental, trascendente e irreversible. Siendo un tema de dos, es decir de una pareja, ambos han de ser conscientes de la decisión que toman.

¡No se pueden tomar decisiones para toda la vida! ¿Quién lo dice? Lo que ocurre es que hay que tener la edad, la madurez y el conocimiento suficientes para hacerlo. No se trata de un gusto, de un pasatiempo o de una afición o de un placer. ¿Por qué? Porque hay mucho en juego.

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

Cuando una pareja decide casarse, decide formar una familia, atendiendo la invitación de Dios a ser partícipe en la Creación. Tal como Él nos creó y nos prodiga todo lo que necesitamos para poder vivir, la pareja asume el deber de procrear a los hijos que Dios en su Infinita Voluntad les permita engendrar, dándoles todo lo que necesiten para vivir, hasta que ellos sean suficientemente maduros para asumir las riendas de sus propias vidas.

Para que esta relación matrimonial sea bendecida por Dios, ha de estar fundada en el amor. El amor es una decisión, es uno de los más sublimes actos de la voluntad. Cuando un hombre y una mujer deciden libremente amarse para toda la vida, acceden al matrimonio, que es un Sacramento que les concede la Bendición de Dios, portadora de una Gracia especial que hará posible y fructífera esta unión mientras vivan.

El compromiso es para siempre, en las buenas y en las malas. No hay marcha atrás. La pareja ha decidido caminar juntos, lo que requiere de comunicación constante y la renovación diaria del compromiso, avivando y fortaleciendo la llama del amor. Es un esfuerzo consciente, creciente y compartido. Sabiendo que es la Gracia de Dios la que lo sostiene.

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

Sin la oración, la invocación constante al Espíritu Santo y la Bendición de Dios este es un Camino imposible. En cambio con ellos, es un Camino de Perfección y Santidad, no solo posible, sino hermoso. No se trata de aguantarse como sea, porque eso fue lo que decidimos. Se trata de alimentar día a día esta unión, sin darnos por vencidos nunca buscando juntos la salida que nos conduzca a más amar y servir, conforme a la Voluntad de Dios.

Sin diálogo, no hay amor posible. Desde el comienzo –las parejas- debemos esforzarnos por no abandonar el diálogo jamás. Los esposos no deben ir a dormir sin haber conversado y resuelto sus desavenencias surgidas en aquel día. Deben aprender a perdonarse y darse esperanza. Es un “trabajo” diario.

Habiendo sido Bendecida por Dios la unión conyugal, la oración constante y la participación frecuente en los Sacramentos han de ser los cimientos, las columnas sobre las que se edifica la familia. El amor conyugal irradiará sobre la familia y fortalecido por el amor de Dios formará la amalgama indestructible que los unirá para toda la vida, tal como corresponde a la Voluntad de Dios.

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

Hay que reconocer que no todos estamos capacitados para el amor conyugal, por diferentes motivos. Algunos tienen que ver con características genéticas y otras con influencias o circunstancias sociales. En ambos casos, la persona madura ha de reconocer que no es razonable pretender acceder a esta unión y debe racionalmente abstenerse, porque no podrá sostener esta relación para toda la vida.

Pero, si a pesar de estas circunstancias y con conocimiento y anuencia de su pareja, un hombre y una mujer, deciden ambos libremente afrontar esta empresa juntos, serán como aquellos eunucos, que no nacieron tales, pero se hacen por el Reino de los Cielos.

Por otro lado, en tales circunstancias, genéticas o sociales, o simplemente apelando al libre albedrío, un hombre o una mujer pueden decidir libremente hacerse eunucos por el Reino de los Cielos. Esto, claramente, no deja más opciones, porque la unión conyugal está reservada para el matrimonio y este para la procreación, dando origen a la familia.

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

¿Qué es un eunuco genético o social? Alguien que está incapacitado para la unión conyugal. Puedes voluntariamente asumir tal condición, tal como lo hacen libre y voluntariamente los religiosos y religiosas en el mundo entero.

¿Por qué lo harían? Para tener la oportunidad de entregarse al mundo entero sin exclusividad. Encuentran que el matrimonio demanda un nivel de exclusividad que lo hace incompatible con el servicio a la comunidad. Se hacen eunucos por el Reino de los Cielos. Se trata de un hermoso Camino de Santidad.

¿Y qué pasa con los homosexuales? Tienen también abierto este camino que puede ser de perfección y santidad. Esta es la naturaleza del amor conyugal que el Señor Bendice. No hay otra. No se trata de dar rienda suelta a la atracción sexual, ni hacer de ella nuestro centro. El acto conyugal está reservado para el matrimonio. Punto.

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

El ser humano, dotado de voluntad, libertad e inteligencia es capaz de amar en muchas formas. Es más, habiendo sido creado por Dios, está llamado al amor. Esta es su vocación. Sin embargo, la unión conyugal, está reservada para el Matrimonio.

El Matrimonio es un Sacramento indisoluble que da origen a la familia. Tal como el óvulo y el espermatozoide dan origen a una nueva vida, en la que ya no se pueden discriminar ni separar las partes de cada uno, los cónyuges unidos en el matrimonio dan lugar a una unión para el resto de sus existencias, porque es Dios quien los une.

¿Es una cuestión de fe? Si, ciertamente, de eso es de lo que nos ocupamos aquí. Creemos en Dios y en Jesucristo, Su Único Hijo a quien Él envió a salvarnos. ¡Hagamos lo que nos manda!

Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!

Oremos:

Padre Santo, danos la Gracia de entender los fundamentos del amor, del matrimonio y la familia, como pilares de la sociedad, además del valor y lucidez para defenderlos, frente a los embates de una cultura de muerte que nos amenaza…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 19,3-12 fueron mutilados por los hombres

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