Mateo 14,13-21 – denles ustedes de comer

agosto 1, 2016

Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer. Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer.»

Texto del evangelio Mt 14,13-21 – denles ustedes de comer

13. Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.
14. Al desembarcar Jesús y encontrarse con tan gran gentío, sintió compasión de ellos y sanó a sus enfermos.
15. Cuando ya caía la tarde, sus discípulos se le acercaron, diciendo: «Estamos en un lugar despoblado y ya ha pasado la hora. Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer.»
16. Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer.»
17. Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».
18. «Tráiganmelos aquí», les dijo.
19. Y mandó a la gente que se sentara en el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los entregó a los discípulos. Y los discípulos los daban a la gente.
20. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
21. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Reflexión: Mt 14,13-21

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Mateo 14,13-21 denles ustedes de comer

Estamos frente a una de las más notables manifestaciones de la Divinidad de Jesús. Aquí se hace evidente que Jesucristo es –tal como Él nos los revela-, el Hijo de Dios. Si somos sensatos, después de este milagro debían quedar disipadas todas las dudas.

Jesús hace muchísimos milagros y de la más diversa índole durante Su vida pública. Desde la curación de enfermedades incurables, hasta dar vista a ciegos, devolver el habla a mudos, expulsar demonios, apaciguar el mar y hasta devolver la vida a muertos.

Jesús demuestra de esta manera que Su poder no tiene límites y que es capaz de lo más extraordinario. Sin embargo, no hace nada por ostentación, ni por llamar la atención. En todos los casos lo mueve su Infinita misericordia.

Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer. Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer.»

Como consecuencia de estos milagros, Jesús suscita la fe entre quienes lo siguen y presencian estos hechos extraordinarios. No hay forma de evitar el asombro de cuantos lo acompañan y atestiguan los milagros. Imposible abstraerse.

Como es lógico, muchos de los que tuvieron la bendición de ser curados por uno de estos milagros o los que los vieron de cerca, fueron y contaron a cuantos pudieron lo que habían visto. Son estos episodios los que han quedado grabados en los evangelios.

Siendo honestos, no hay forma de dudar de estos hechos y por lo tanto creer que Jesucristo es el Hijo de Dios enviado por el Padre para Salvarnos. Para el que duda, todo quedará confirmado con Su Resurrección de entre los muertos y su ascensión al Cielo, tal como nos lo había prometido.

Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer. Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer.»

Ubiquémonos por un instante en aquella situación. Pensemos un momento en Jesús, que conmovido por la noticia de la horrenda muerte de Juan se aleja para estar a solas. Pero esto es imposible, porque la gente lo sigue incansablemente a donde quiera que vaya. El Hijo del Hombre no tiene donde reposar la cabeza.

Jesús ha venido a cumplir una Misión y nada ni nadie podrán apartarlo de ella. Su obediencia a la voluntad del Padre y Su Misericordia, no tienen límites. Esto queda demostrado a lo largo de cada una de sus acciones y especialmente en este episodio.

Pero Jesús exige que participemos poniendo los ingredientes de nuestra propia voluntad y fe, para continuar trasformando este mundo. Hemos de participar poniendo todo lo que somos y tenemos a nuestro alcance, haciendo lo que Él nos dice. De este modo nada será imposible, incluso alimentar a más de 5mil con cinco panes y dos peces.

Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer. Pero Jesús les dijo: «No tienen por qué irse; denles ustedes de comer.»

Oremos:

Padre Santo, ayúdanos a comprender y manifestar con nuestra propia vida, que es preciso revestirnos del Hombre Nuevo, que solo siendo fieles a Tu Palabra alcanzaremos la Vida Eterna. Que nuestra Salvación está en conocerte y creer en Ti…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 14,13-21 denles ustedes de comer

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