Mateo 13,36-43 así será al fin del mundo

agosto 1, 2017

Así será al fin del mundo

…así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego

mateo-13-40

Mateo 13,36-43 así será al fin del mundo

Mateo – Capítulo 13

Reflexión: Mateo 13,36-43

Llegará el día final. Esto es inexorable. Lo sabemos desde que tenemos conciencia. La vida es un paso efímero por este mundo. Todos nacemos, vivimos y finalmente tenemos que morir, sin importar de quien se trate.

De la muerte nadie escapa. Esto es algo que a veces preferimos eludir, sin que por ello logremos apartarla de nuestra realidad. Tarde o temprano llega ese día; todo nos lo recuerda y es vano el esfuerzo por ignorarla.

Aun reconociendo racionalmente esta realidad, cantamos, bailamos, hablamos fuerte, cerramos los ojos, nos distraemos o miramos a otro lado con tal de no ver ni tener presente este destino final.

Todos son distractivos, paliativos que a sabiendas, utilizamos con fruición con tal de no recordar aquel momento. Tenemos miedo al dolor y al sufrimiento. Queremos evitarlo a cualquier precio.

De allí que acojamos con avidez lo primero que se nos ofrece para eludir sufrimiento, dolor y muerte. No queremos ver ni saber nada con ello. Esta respuesta aprensiva nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos, como el avestruz, que esconde la cabeza para escapar de la asechanza del enemigo.

…así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego

Nadie puede gustar del sufrimiento, el dolor y la muerte. Sin embargo, todos ellos han de llegar en algún momento. De lo que se trata es de no vivir escapando de ellos, sino de dar el verdadero sentido a la vida.

No podemos hacer del escapar, del eludir, del evadir la razón de nuestras existencias. Vivir de este modo es absurdo, porque no habrá nada que podamos hacer para evitar el dolor, el sufrimiento y la muerte, cuando hayan de llegar.

Esto es parte de la ley natural, que no podemos ignorar. Sabiéndolo, debemos vivir cada segundo, como si fuera el último de nuestras vidas. ¿Y a qué podemos dedicarlo? A amar, servir y complacer a los demás.

Esto es lo que nos enseña el Señor. Una vida dedicada al amor, sin importar cuanto se extienda, tiene sentido. Incluso el sufrimiento, el dolor y la muerte adquieren sentido cuando se ama.

La revelación que nos hace el Señor es que para eso hemos sido creados: para amar. No para sufrir, no para morir, ni mucho menos para escapar, sino para amar. Ha de ser por eso que las mujeres dan a luz con dolor, recordándonos que sin entrega, no hay vida.

El amor produce vida. Pero la vida no puede ser alumbrada sin sacrificio, sin donación de sí, sin esfuerzo y sin dolor. Las madres lo saben. Los padres y los hijos lo aprenden en la familia.

El Señor nos enseña que el amor es el Único Camino que nos conduce a la Vida Eterna. En otras palabras, la vida en este mundo tiene un sentido, alcanzar la Vida Eterna, lo que solo es posible por el amor.

De este modo, no es cierto que estemos condenados a padecer, sino que por el contrario, hemos sido creados para ser felices y vivir eternamente, lo único que finalmente nos permitirá desterrar el dolor, el sufrimiento y la muerte.

Pero alcanzar este propósito requiere amar hasta el extremo. Es decir, sin límites. Solo el amor da sentido a la vida en este mundo, porque solo amando se nos abre el Camino a la Vida Eterna, fin para el cual fuimos creados.

Dios lo ha hecho todo bien. Nos ha creado libres, inteligentes y dotados de voluntad, de este modo, podemos pensar y decidir libremente lo que debemos hacer. Si somos sensatos elegiremos lo correcto, es decir lo que el Señor nos manda.

De este modo estaremos asegurándonos de alcanzar la Vida Eterna para la cual fuimos creados. Sin embargo, por soberbia, testarudez o ignorancia podemos decidir tomar cualquier otro camino, en cuyo caso nos perderemos inexorablemente.

La situación en la que el Señor nos invita a reflexionar en esta lectura tiene que ver con aquel día final, que un día habrá de llegar, en el que quienes no siguieron el Camino serán desterrados definitivamente al Infierno.

Entonces, todo el dolor y sufrimiento que pretendieron descartar en esta vida les acompañará por siempre, porque en lugar de amar se avocaron a ocuparse tan solo de sí mismo, egoístamente.

Conociendo el Camino del amor propuesto por Jesucristo, prefirieron el camino de las mentiras, las calumnias, el egoísmo, la oscuridad, la maldad, los vicios, el robo, la corrupción, el crimen, la riqueza, la idolatría y la falta de solidaridad.

¿Por qué alguien querría ir por ese camino en vez del Camino único y verdadero propuesto por Cristo? Por egoísta. Por incrédulo. Por no confiar en Dios. El que así obra, solito se condena.

Padre Santo, te pedimos que nos ayudes a ser fieles y leales a los mandatos de nuestro Señor Jesucristo de modo que al fin del mundo, cuando vengan sus ángeles nos encuentren haciendo nuestra tarea, te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos…Amén.

…así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego

(10) vistas

Deja un comentario