Mateo 13,31-35 – anunciaré cosas que estaban ocultas

Agosto 30, 2016

…no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Texto del evangelio Mt 13,31-35 – anunciaré cosas que estaban ocultas

31. También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
32. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».
33. Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa».
34. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,
35. para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Reflexión: Mt 13,31-35

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Mateo 13,31-35 anunciaré cosas que estaban ocultas

Tanto para quien sigue a Jesús, como para quien se aproxima por primera vez, este pasaje no puede dejar de ser verdaderamente cautivante.

El anuncio que nos hace Jesús es como para no dejar de leer ni uno solo de los versículos del Evangelio. Estamos seguros que podemos decir a nombre de todos, que el Señor devuelve con creces la atención prestada.

Cierto es que los Evangelios no pueden ser leídos como una novela. Igualmente, que cada vez que los leemos nos enriquecen más y de un modo distinto. Son como un manantial de agua fresca y siempre nueva.

…no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

La Sabiduría es un Don Divino y por lo tanto Infinito. No nos será posible alcanzarla jamás. Sin embargo zambullirnos en Su Palabra diariamente nos hace intuir, presentir, vislumbrar la sombra de aquella grandeza, llenándonos de una Gracia inconmensurable.

La Palabra de Dios nos inquieta, nos interpela y nos explica quiénes somos. Nos inspira, invita y empuja a llegar a ser lo que estamos llamados a ser. Nos exige, nos modela, nos forma. Nos enseña a ser y a vivir como cristianos.

La Palabra de Dios nos va transformando, tal como la gota labra la piedra. Se convierte en nuestro alimento primordial. Una vez probado, nos resulta imposible dejarlo, sin sentir que nos condenamos a muerte.

…no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Es por la Palabra del Señor Jesucristo que encontramos en los Evangelios que llegamos a conocerle y a presentir a nuestro Padre, Dios. De tal modo nos cautiva, que no queremos ya nada más que vivir para El eternamente, amándole y sirviéndole.

No hay hora del día que no queramos estar con Él y las mejores horas del día son aquellas que pasamos a su lado. Ver en cada uno de nuestros hermanos su rostro y oír su voz en cada uno de ellos nos resulta irresistible.

El Señor cumple Sus promesas a todo aquel que se entrega de corazón. El Reino de los Cielos va creciendo en nuestros corazones, en nuestras vidas, de una manera imperceptible pero constante, a quien lo busca diariamente y atiende Su Palabra.

Y en cada ciclo, día tras día, semana a semana, mes a mes, año a año, van corriéndose las cortinas y revelándose los misterios de Su Sabiduría Infinita, hasta el día aquél en que habremos de encontrarlo en la bucólica y solariega Mansión del Padre, donde nos tiene reservado un sitio en Su mesa.

No hay nada en este mundo que pueda apartarnos de este Camino, si empezamos cada mañana invocando Su Santo Nombre, si leemos, meditamos y reflexionamos Su Palabra, y si comemos Su Cuerpo y bebemos Su Sangre. Con Él a nuestro lado, no hay nada imposible, nada que no podamos enfrentar y vencer.

…no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Oremos:

Padre Santo, no permitas que jamás nos apartemos de Ti, por el contrario haz que cada día crezca esta llama de la Palabra de Jesucristo que Él ha encendido en nuestros corazones, hasta abarcarlo todo…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 13,31-35 anunciaré cosas que estaban ocultas

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