Mateo 13,24-30 – Déjenlos crecer juntos

julio 23, 2016

Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

Texto del evangelio Mt 13,24-30 – Déjenlos crecer juntos

24. Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo,
25. pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
26. Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la cizaña.
27. Entonces los servidores fueron a decirle al patrón: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esa cizaña?»
28. Respondió el patrón: «Eso es obra de un enemigo.» Los obreros le preguntaron: «¿Quieres que arranquemos la cizaña?»
29. «No, dijo el patrón, pues al quitar la cizaña podrían arrancar también el trigo.
30. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

Reflexión: Mt 13,24-30

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Mateo 13,24-30 Déjenlos crecer juntos

Se trata de una hermosa parábola que nos habla de la Misericordia de Dios. Interioricemos esta imagen, contraria a toda lógica mundana. Es sabido que el agricultor siembra la semilla y luego procura todos los cuidados a la planta que va creciendo. Entre ellos, obviamente, retirar la mala yerba que crece alrededor.

El procedimiento de Dios es misericordioso en tal magnitud, que no toca el sembrío, ni separa la cizaña del trigo, para no correr el riesgo de dañar las buenas plantas.

La lección para nosotros es muy clara. Hemos de aprender de Dios que es paciente con nosotros y que deja convivir el bien con el mal, con la esperanza que finalmente todos tendrán oportunidad de dar frutos buenos.

Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

Podríamos preguntarnos si no será demasiado riesgo dejar a ambos crecer, con la posibilidad que el mal ahogue al bien. Esto podría ser posible si Dios no supiera en realidad lo que ha sembrado. Él todo lo hizo bien, por lo tanto tiene confianza en que la posibilidad de optar por el bien y dar buen fruto siempre está latente, por lo que vale la pena esperar.

Dios todo lo ha hecho Bien. Él nos ha creado a todos y sabe de lo que somos capaces. Él espera que todos lleguemos a comprender por quién y para qué hemos sido creados. Para eso nos envía a Su Hijo Jesucristo. A revelarnos el lugar que nos tiene reservado nuestro Padre y Creador desde siempre.

Todos estamos destinados a alcanzar este propósito, porque para eso hemos sido creados. Sin embargo, siendo libres, podemos rechazar el Plan de Dios. Ante esta posibilidad nefasta, que haría inútil nuestra existencia, Dios envía a Su propio Hijo, Jesucristo a salvarnos.

Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

La Misión de Jesús es enseñarnos el único Camino que dará sentido a nuestras existencias, alcanzando la Vida en Abundancia para la que fuimos creados. Ésta solo podremos alcanzarla por el Camino del amor.

El Señor viene a nosotros y nos muestra con su ejemplo el verdadero significado del amor, el amor verdadero, como el único medio para alcanzar la resurrección y la Vida Eterna.

El Señor no está dispuesto a que el demonio, el enemigo, se salga con la suya. Es por esto que se arma de paciencia y no extirpa el mal de golpe. Espera que el malo finalmente, con un poco de tiempo llegue a convertirse. Y no está dispuesto a perder a aquellos que darán frutos como el precio por eliminar a los malos. Esta es una de las imágenes más hermosas de la Misericordia de Dios.

Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

Oremos:

Padre Santo, enséñanos a ser pacientes y misericordiosos con nuestros hermanos, como Tú eres con nosotros. Que no condenemos tan rápida y fácilmente. Que no perdamos las esperanzas, como Tú no lo haces con nosotros…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 13,24-30 Déjenlos crecer juntos

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