Mateo 1,16.18-21.24 – Hizo como el ángel del Señor le había mandado

marzo 19, 2018

Hizo como el ángel del Señor le había mandado

“José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de los pecados. Cuando José despertó, hizo como el ángel del Señor le había mandado.”

Lunes de la 5ta Semana de Cuaresma | 19 Marzo 2018 | Por Miguel Damiani

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Reflexión sobre las lecturas

Hizo como el ángel del Señor le había mandado

Si en algo tenemos que reflexionar hoy, es en la obediencia ejemplar de José, fundada en la fe. Sin duda es la fe la que nos abre las puertas del Reino a la humanidad entera y en forma individual, a cada uno de nosotros.

Sin la fe de María, la salvación no hubiera entrado al mundo. Fue el sí de María a los Planes de Dios, el que permitió que Jesús naciera entre nosotros, como verdadero Dios y verdadero Hombre. ¿Cómo se preparó María para aceptar lo que Dios dispuso?

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Pero María no estuvo sola; tuvo a su lado al humilde, discreto, valiente, justo,amoroso y creyente José. Él también supo estar a la altura de los acontecimientos, confiando firmemente en su esposa y creyendo en Dios.

María y José son modelos de fe inquebrantable para nosotros. Pero no se crea que este sea un decir que podemos olvidar. La vida de cada uno de nosotros nos depara situaciones a las que debemos responder poniendo en juego nuestra fe.

Por lo tanto, cuando llegue aquel momento, recordemos que ya muchos más antes que nosotros han sido puestos a prueba en su fe, e inspirados en María y José, demos en cada una de estas ocasiones, la respuesta que Dios Padre espera de nosotros.

Se engaña quien cree que esta es tan solo una anécdota, de asuntos que ocurrieron hace poco más de dos mil años y a la que solo María y José fueron capaces de responder como la situación exigía. Cada uno de nosotros atravesamos situaciones en las que debemos responder con fe.

¿Hemos sido capaces de ver y reconocer estas situaciones? ¿Hemos sido capaces de responder a la altura de los acontecimientos? ¿Cuál fue la actitud que primó en nuestro proceder? ¿Fuimos capaces de ver la Voluntad de Dios en estas situaciones? ¿Hicimos lo que Él nos mandó?

¿No has estado en situaciones en las que todo el mundo y particularmente “nuestra razón” nos indicaban actuar de un modo, mientras nuestro corazón nos decía otra cosa? ¿Preferimos seguir las indicaciones de la razón o más bien seguimos a nuestro corazón?

¿Hay alguna forma de prepararnos para afrontar estas situaciones? Sí. La única forma es llevando un profunda vida de oración. No somos nosotros, sino el Espíritu Santo que habita en nosotros, el que hará posible que respondamos con fe, en el momento oportuno.

Hacer la Voluntad de Dios, confiando ciegamente en Él, es Gracia que debemos pedir constantemente, para que llegado el momento sepamos responder cristianamente a los retos que nos pone la vida. A todos nos llega este momento. No hay otra preparación que la vida de oración.

Solo si estamos en permanente sintonía con Dios, tendremos la sensibilidad de reconocer esos momentos en los que no se trata de exigir, sino de aceptar la Voluntad de Dios y dejarnos llevar, entregándonos al prójimo con amor.

No se trata solamente de ser buenos. No se trata únicamente de no ofender. No se trata de no pecar por mantenernos al margen. Se trata de involucrarnos en el mundo, reconociendo cuando debemos morir a nosotros mismos, para dar alegría, paz, sosiego y amor a cuantos nos lo piden y a quienes nos esperan.

Nuestro desempeño ha de ser tan exigente como el de aquel elefante en una cristalería, moviéndonos delicadamente, con mucho cuidado, de tal forma que no se rompa nada y cada quien reciba de nosotros, aquello que Dios dispuso.

¿Cómo discernir la Voluntad de Dios en nuestras vidas? Es una tarea difícil, si la dejamos librada a nuestra capacidad de reflexión. No somos nosotros, sino Dios mismo el que nos habrá de comunicar Su Voluntad.

Solo una vida de oración constante, con ocasión y sin ella, en toda circunstancia, nos abrirá el Camino de la Luz, la Verdad y la Vida que el Señor nos señala, haciendo posible su seguimiento, aun donde todo el mundo no vea nada más que adversidad.

Oración:

Padre Santo, danos la Sabiduría para ver más allá de nuestras pasiones y deseos, disponiéndonos a hacer Tu Voluntad más allá de lo que nos dicta nuestra razón, entendiendo que es lo que Tu nos mandas, antes que lo que queremos o deseamos, lo que debemos hacer. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

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