Mateo 11,16-19 – la Sabiduría se ha acreditado

Diciembre 9, 2016

La Sabiduría se ha acreditado

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Texto del evangelio Mt 11,16-19

16. «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo:
17. “Les hemos tocado la flauta, y no han bailado, les hemos entonado endechas, y no se han lamentado.”
18. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Demonio tiene.”
19. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Reflexión: Mt 11,16-19

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Mateo 11,16-19 la Sabiduría se ha acreditado

Podríamos referirnos a este texto como: no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver. Y es que, cuando nos cerramos a nuestras propias ideas, por lo general no dejamos que nadie las cambie. Nos cuesta admitir nuestros errores.

Muchos empezamos afirmando que “modestamente” pensamos u opinamos tal cosa. Aquello de “modestamente” es tan solo una muletilla, porque no hay tal modestia. Lo que ocurre es que tenemos una idea que no estamos dispuestos a cambiar.

Así, no importa quién y cómo intente explicarnos algo. Una vez que asumimos una posición, difícilmente tranzamos para cambiarla. ¿Por qué? En el fondo es capricho, soberbia y orgullo. Nos ha costado llegar a esta convicción y no nos interesa tirar este esfuerzo por la borda. Nos sentimos cómodos. Mantenemos cierta coherencia.

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.».

Nada nos convence cien por ciento. A todo le encontramos peros y objeciones. Más aún cuando se trata de asuntos sobrenaturales, relacionados con Dios. Fieles a las corrientes que soplan, pretendemos que nos dejen a cada quien mantener nuestras propias ideas, como si dependiera de los gusto y comodidad.

Aunque nos llamemos y reconozcamos cristianos, católicos, cada quien tiene sus propias creencias. Nos sentimos con derecho a tenerlas porque esto es lo que prima en el mundo actual. Hemos permitido que paulatinamente nuestra fe sea relegada al ámbito privado y que cada quien la lleve como mejor le parezca.

Así, para algunos Cristo es un gran líder, un hombre admirable que vivió hace 2 mil años. Su doctrina es sumamente exigente, por eso la tamizamos. Siendo “realistas”, creemos que se trata de un ideal inalcanzable e incompatible con el mundo en el que nos toca desenvolvernos.

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Otros creen que lo importante es “la bondad”, la paz, el equilibrio. Si esto lo porta Cristo, Mahoma, Buda o Ekhart Tolle da lo mismo. Es decir, no reconocen la Divinidad de Jesús o la ponen al mismo nivel que la de cualquiera de esto líderes y muchos otros.

Todo parece reducirse a la subjetividad, es decir, a lo que cada uno siente. Así, para muchos de nosotros, es lo que cada quien siente lo que manda. Nuestra fe está comandada por “nuestros sentimientos”, nuestro parecer, nuestra opinión, nuestro gusto.

Hay poco o nada de objetivo en ello. Es, en realidad, puro capricho de quien la sustenta. ¿Es esta la verdadera fe? ¿Es este el mensaje que nos trajo Cristo? ¿Todo depende de la opinión, gusto, comodidad o preferencia de cada quién?

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

¡No! Jesucristo es la Sabiduría y se ha acreditado por sus obras. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. No un camino, una verdad o una vida. Solo por Jesucristo llegamos a Dios. Solo por Jesucristo seremos salvos y llegaremos a la Vida Eterna.

¿Quiere decir que los que no le conocen se condenan? ¡No! Porque su Misericordia es Infinita. Quiere decir que tenemos el Deber, la Obligación de buscarlo y una vez hallado, seguirlo. No podemos desdeñarlo ni silenciarlo. Una vez encontrado, hemos de dejarlo todo por Él.

¿Él nos obliga? ¡No! Pero es lo más sensato, lo más cuerdo, lo que corresponde a nuestra inteligencia, voluntad y libertad. Dios nos muestra el Camino. ¿Vamos a desdeñarlo por soberbia? ¿Es que somos o sabemos más que Dios? ¡Él es la Sabiduría y esta ha sido acreditada!

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

Lo que nos corresponde es seguirla, con humildad, reconociendo Su Divinidad y nuestras limitaciones. ¿Podríamos llegar por nuestros propios medios a conocer este Camino? ¿Es decir, prescindiendo de Dios? Tal vez. No está en nosotros responder esta pregunta.

El hecho es que sin Dios, estamos perdidos y vamos camino a la destrucción, a la mentira, a la oscuridad y a la muerte. ¡Dios no quiere esto para ninguno de nosotros! Por eso manda a Su Hijo, a enseñarnos el Camino. ¡Dejemos las discusiones bizantinas y tomémoslo!

Esto es lo que el Señor nos pide hoy. Dejemos de estar buscando el mosquito, donde no lo hay. La Sabiduría ha sido acreditada. ¡Entreguémonos con fe a ella! ¡Pongámonos en las manos de Dios! ¡Confiemos en Él!

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.»

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