Mateo 10,7-15 – lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar

Julio 7, 2016

Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Texto del evangelio Mt 10,7-15 – lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar

07. A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca!
08. Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.
09. No lleven oro, plata o monedas en el cinturón.
10. Nada de provisiones para el viaje, o vestidos de repuesto; no lleven bastón ni sandalias, porque el que trabaja se merece el alimento.
11. En todo pueblo o aldea en que entren, busquen alguna persona que valga, y quédense en su casa hasta que se vayan.
12. Al entrar en la casa, deséenle la paz.
13. Si esta familia la merece, recibirá vuestra paz; y si no la merece, la bendición volverá a ustedes.
14. Y si en algún lugar no los reciben ni escuchan sus palabras, salgan de esa familia o de esa ciudad, sacudiendo el polvo de los pies.
15. Yo les aseguro que esa ciudad, en el día del juicio, será tratada con mayor rigor que Sodoma y Gomorra.

Reflexión: Mt 10,7-15

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Mateo 10,7-15 lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar

El Señor nos recuerda aquí cuál debe ser nuestra actitud frente a la Gracia. Es lamentable que muchas veces repitamos esto de memoria, pero en realidad ni lo entendemos y mucho menos lo practicamos. Hemos consagrado las prácticas mercantilistas no solo en la economía, sino también en la fe.

Nos preocupa tanto nuestra subsistencia, que no somos capaces de entregarnos plenamente a la Misión encomendada por Jesús. Nos resulta imposible dejar de ver lo que hemos de hacer para conseguir ingresos.

El problema es que como resultado de esta preocupación, empezamos a obsesionarnos con las fuentes de ingresos y sin darnos ni cuenta empezamos a proceder como unos negociantes más, tratando de obtener el mayor provecho económico de aquello que recibimos gratis, para compartirlo gratis.

Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Nos resulta casi imposible abstraernos de las reglas del mercado y queremos aplicarlas también a nuestra actividad misionera, lo que resulta un despropósito, porque no podemos hacer negocio con lo que hemos recibido gratis, para transmitirlo con toda fidelidad y esfuerzo, pero gratuitamente.

Nuestra preocupación es en realidad el resultado de nuestra falta de fe, de nuestra falta de confianza en el Señor. ¡No le creemos! Entonces, no solamente no logramos conseguir los recursos que necesitamos, sino que, lo que es peor, no podemos curar, ni mucho menos espantar demonios.

Es una tremenda contradicción en la que caemos. Queremos llevar y distribuir el evangelio del mismo modo en que se distribuye cualquier otro libro, aplicando las mismas reglas de marketing que se aplican a cualquier negocio, lo que constituye un tremendo error y una grave contradicción.

Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

No se trata tan solo de palabras, sino de una enorme evidencia de falta de fe, que no solo dificulta que podamos seguir con nuestra misión, sino que la tergiversa, convirtiéndonos en el peor antídoto contra el Evangelio.

De este modo, no solo no transmitimos la Palabra de Dios y la Fe adecuadamente, sino que vamos sembrando confusión, con lo que en realidad vamos predicando un anti evangelio, o para decirlo crudamente, vamos haciéndole el juego a Satanás.

Antes de ponernos a cobrar y de hacer de la transmisión de los Evangelios y la fe un negocio, debemos pensarlo seriamente, porque posiblemente mientras más ganemos, más lejos estaremos de la Verdad y más confusión iremos sembrando.

Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Con lo que en lugar de catequizar y contagiar los criterios evangélicos, estaremos difundiendo y fortaleciendo la falta de fe, la mentira y la hipocresía.

¿Es justo cobrar por nuestro esfuerzo? ¿No estaremos cayendo en la tentación de cobrar por aquello que recibimos gratis? ¿Si el Señor reconoce que el obrero merece su salario, no nos está diciendo que Él sabrá compensarnos con lo que necesitamos en justicia?

¿No sería mejor dejar que Él nos compense cuando y como crea conveniente? Exigir o esforzarnos por obtener lo contrario ¿no constituye una falta de fe? ¿No tendríamos que confiar en que Él está con nosotros y sabe de nuestras penurias y por lo tanto hará lo que sea necesario, según el Plan de Dios? ¿No estamos aquí para hacer Su Voluntad? Recordemos que no se puede servir a dos Señores. Que hemos de escoger entre Dios o el Dinero.

Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Oremos:

Padre Santo, ayúdanos a planificar adecuadamente nuestra Misión, la que Tú nos has encomendado, poniendo el debido énfasis en el amor y la salvación de nuestros hermanos, dejándonos de mezquindades y confiando plenamente en Ti…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 10,7-15 lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar

Ministerio de liberación, sanación y exorcismo

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