Mateo 10,7-13 – el Reino de los Cielos está cerca

Junio 11, 2015

Texto del evangelio Mt 10,7-13 – Reino de los Cielos está cerca

7. Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.
8. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.
9. No se procuren oro, ni plata, ni calderilla en sus fajas;
10. ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento.
11. «En la ciudad o pueblo en que entren, infórmense de quién hay en él digno, y quédense allí hasta que salgan.
12. Al entrar en la casa, salúdenla.
13. Si la casa es digna, llegue a ella su paz; mas si no es digna, su paz se vuelva a ustedes.

Reflexión: Mt 10,7-13

Tal vez la idea más importante de este mensaje sea que el Reino de los Cielos está cerca. Reflexionemos en lo que el Señor nos manda proclamar. La primera idea que se nos viene es de premura, porque si está cerca y no tenemos precisión de cuán cerca, ha de ser porque está próximo a llegar. Y si está tan próximo, tal vez no haya tiempo para más; entonces, a que perder el tiempo con distracciones o desviaciones del Camino: enfoquémonos adecuadamente y trabajemos haciendo aquello que nos manda el Señor, de modo tal que cuando llegue, nos encuentre a todos listos y con la “tarea cumplida”. Esta es una interpretación que no debe dejar lugar a divagaciones y elucubraciones. El Reino de los Cielos está cerca, abramos los ojos, pongámonos en vereda, alistémonos para recibirlo como se debe. Quien sabe, a lo mejor llega en nuestra generación. Pero, han pasado 2mil años…¿? Si entonces estaba cerca, ahora debe estar muchísimo más, a no ser que esta cercanía se mida en miles de años o millones de años, porque, en fin, para Dios, un segundo, un año o un millón de años no han de tener diferencia alguna. De cualquier modo, la cercanía nos comunica premura. Se trata de empezar hoy mismo, ahora, con las tareas que nos manda Jesús. Estas no pueden esperar, así que tendríamos que dejar nuestros proyectos, muchos de los cuales no tienen la menor trascendencia en relación al Plan de Dios y la Salvación y dedicarnos a los que Dios nos manda. Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.

Una segunda posibilidad es que la cercanía más que al tiempo, sea refiera al espacio, es decir que no es que el Reino de los Cielos está a 10mil, 5mil o 300 años de distancia, sino que se ha hecho totalmente asequible a nosotros, está a mano, a la distancia de una decisión, de una acción. Esta idea no deja de lado la perentoriedad o la urgencia de actuar, pero nos hace notar otro aspecto importante del Reino de los Cielos, a saber, que está a nuestro alcance y siendo así, no sería lo más sensato abandonarlo todo, , sin pérdida de tiempo. Se trata de un asunto de fe. Tenemos que tomar una decisión y optar por un Camino iluminados por la fe. Lo hacemos en este preciso momento o esperamos no sé a qué, para tomar la decisión. Si nos ponemos a esperar, posponiendo nuestra decisión, ¿No estaremos perdiendo el tiempo? ¿No estaremos evidenciando falta de fe? Y lo que es peor, si dilatamos el inicio, no estaremos prolongando innecesariamente el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos que nos necesitan? Porque, ¿qué es lo que debemos hacer? ¿qué es lo que nos manda concretamente Jesús? Curar, resucitar, purificar, expulsar. Eso es ahora, ya, no mañana o al próximo año o cuando esté listo. El dolor, el sufrimiento y la necesidad de nuestros hermanos está ahí, esperando por nuestra decisión, porque nosotros tenemos el poder de sanarlos, resucitarlos, purificarlos y expulsar demonios. El Señor nos lo está mandando. Lo que nos corresponde es responderle poniéndonos en marcha y haciendo lo que nos manda. ¿O será que no le creemos? ¿Qué no queremos entenderle? O será que pretendemos que se trata de una forma de expresión, de un lenguaje figurativo, por el cual el Señor no dice lo que parece que dice, sino algo más “esotérico”, sujeto a la interpretación de cada uno. Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.

¿Cuándo el Señor nos dice que el Reino de los Cielos está cerca, no nos está diciendo que está a nuestro alcance y que solo hemos de decirle sí, poniéndonos manos a la obra, haciendo lo que nos manda, para alcanzarlo? ¿No está esperando de nosotros el “Sí” de María, “Hágase en mi según Tu Palabra”? ¿No es esta la cercanía a la que se refiere Jesús? Depende de nosotros alcanzarlo; está en nuestras manos; está a la distancia de nuestro consentimiento. Si respondemos “si” y nos ponemos en marcha, lo habremos alcanzado o habremos iniciado el Camino a su cristalización. Así, el Reino de los Cielos está cerca y ya solo depende de nosotros el alcanzarlo. Lo alcanzaremos como San Pablo, San Ignacio, San Francisco, San Martín, Santa Teresa o la Beata Teresa de Calcuta o lo dejaremos ahí, llamando a nuestra puerta, esperando, hasta que ocurra quién sabe qué y nos anime y convenza de una vez por todas a hacer lo que debemos hacer. ¡Cómo nos gusta distraernos y perder el tiempo! Dando rodeos y evadiéndonos de lo que hace tiempo sabemos que debemos hacer. ¿A qué estamos esperando? Con su muerte y resurrección el Señor ha puesto el Reino de los Cielos a una decisión de distancia y esta decisión está en nuestras manos. Lo tomamos o lo dejamos. Es un asunto de fe y decisión. Tal vez es momento de recordar aquella cita de Madre Teresa de Calcuta: “El fruto de silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. Y el fruto del servicio es la paz”. Ahí está muy claramente trazado el derrotero que hemos de seguir. Está en nuestras manos. Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.

Oremos:

Padre Santo, te pedimos que nos permitas entender que el Reino de los Cielos está cerca y por lo tanto a nuestro alcance, gracias a la muerte y resurrección de Jesucristo y que por lo tanto debemos actuar como corresponde, optando por Ti, oyendo y haciendo lo que Jesús nos manda. Que entendamos que esta es la hora…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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