Mateo 10,24-33 – no tengan miedo

julio 9, 2016

En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.

Texto del evangelio Mt 10,24-33 – no tengan miedo

24. El discípulo no está por encima de su maestro, ni el sirviente por encima de su patrón.
25. Ya es mucho si el discípulo llega a ser como su maestro y el sirviente como su patrón. Si al dueño de casa lo han llamado demonio, ¡qué no dirán de los demás de la familia!
26. Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto, ni nada secreto que no llegue a saberse.
27. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo ustedes a la luz, y lo que les digo en privado, proclámenlo desde las azoteas.
28. No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.
29. ¿Acaso un par de pajaritos no se venden por unos centavos? Pero ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre.
30. En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados.
31. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.
32. Al que se ponga de mi parte ante los hombres, yo me pondré de su parte ante mi Padre de los Cielos.
33. Y al que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los Cielos.

Reflexión: Mt 10,24-33

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Mateo 10,24-33 no tengan miedo

Diríamos que estamos ante un canto a la confianza y la fidelidad. Estamos llamados a cumplir un papel, a desarrollar un Plan, que no es fácil y nos llevará a enfrentamientos. Nos enjuiciarán y castigarán. Incluso nos matarán…

Cumplir lo que Dios nos pide, exige valor, coherencia y perseverancia. No se trata de ser “buenos” y condescendientes con todo el mundo, sino justos. Tampoco es un asunto de simpatía y popularidad. Se trata de cumplir los mandatos del Señor.

No nos engañemos. El mundo se opone al Señor y hará cuanto sea necesario por apagar la voz del Señor, porque esta alienta a los más pobres, a los más necesitados, a los dignos de misericordia.

En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.

El Señor no nos llama a abandonar esta tarea y ponernos a buen recaudo, sino por el contrario, a enfrentar al enemigo, sabiendo que finalmente saldremos victoriosos.

A pesar que no gusta a muchos, por lo tanto se trata de un razonamiento y una argumentación impopulares, el Señor nos llama a hacer frente a este mundo con lo que tenemos, manteniendo nuestra confianza en Jesús.

Hacer frete al mundo supone no alinear ni conciliar con él. Se trata de enfrentarlo en cada uno de los terrenos, sabiendo que su propuesta es contraria a la del Señor, porque ha sido gestada por su enemigo, el demonio.

En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.

Nada será más razonable, fuerte y confiable que depositar toda nuestra fe en las promesas de Jesucristo. Independientemente de la oposición que podamos encontrar, debemos mantenernos firmes en la fe, porque lo que dice Dios se cumplirá hasta la última coma.

No nos dejemos confundir por los objetivos que propone el mundo a espaldas de Dios. Encontraremos que muchas metas mundanas que parecen loables y exigentes, al punto de confundirlas con las que nos propone Jesús, sin embargo, seamos cautos y tarde o temprano descubriremos la trampa.

No tengamos temor a enfrentarnos. Confiemos plenamente en Dios, que Él sabrá sacarnos de los peores aprietos. Sigamos Su Voluntad, aun cuando ello pudiera demandar poner en juego nuestra integridad física, pues lo más importante es poner a buen recaudo nuestra alma. La Voluntad de Dios se cumplirá de todas maneras. Y así como nosotros aquí salimos en defensa de Jesucristo y Su Iglesia, Él saldrá en defensa nuestra cuando llegue el Juicio final.

En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.

Oremos:

Padre Santo, no permitas que seamos tan cautelosos y miedosos al momento de enfrentar a Tus enemigos. Que no andemos pensando tanto en nosotros como en nuestros hermanos…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 10,24-33 no tengan miedo

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