Mateo 10,16-23 – serán odiados por todos por causa mía

julio 8, 2016

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

Texto del evangelio Mt 10,16-23 – serán odiados por todos por causa mía

16. Miren que los envío como ovejas en medio de lobos: sean, pues, precavidos como la serpiente, pero sencillos como la paloma.
17. ¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos, y los azotarán en sus sinagogas.
18. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos.
19. Cuando sean arrestados, no se preocupen por lo que van a decir, ni cómo han de hablar. Llegado ese momento, se les comunicará lo que tengan que decir.
20. Pues no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.
21. Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten, y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán.
22. Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.
23. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. En verdad les digo: no terminarán de recorrer todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.

Reflexión: Mt 10,16-23

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Mateo 10,16-23 serán odiados por todos por causa mía

Claramente, se trata de un anuncio profético de Jesús. Su Palabra, sus enseñanzas generan mucha oposición en el mundo. Y es que en realidad Cristo está contra el mundo. Eso es lo que no acabamos de entender, ni aceptar.

Él mismo se lo dirá a Pilato: Mi Reino no es de este mundo. No por otro motivo Jesús se refiere al Demonio como al Príncipe de este mundo. Es decir que le reconoce autoridad en este mundo. Autoridad por la que Él no viene a competir.

Tenemos que comprender que el Reino de Dios, está más allá. En realidad está muy por encima de este mundo. ¡No hay ni comparación! Siendo este mundo Su creación, por el pecado de Adán y Eva entró el mal en el mundo, al cual tenemos que combatir para salvarnos.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

¿Cómo podemos combatirlo? No haciendo caso a los engaños, ni a las mentiras, ni a las tretas del demonio. El Demonio y el mal existen. No se trata de una fábula o una metáfora, como lamentablemente algunos nos han hecho creer. Incluso entre ellos, algunos religiosos.

El Demonio y el Infierno existen, como lo señala el Catecismo de la Iglesia Católica. No se trata de modos de hablar o figuras literarias que podemos aceptar o rechazar.

No podemos escoger en qué creemos. Este lamentablemente es un error que se ha difundido por falta de fe, propagando de este modo al mal y fortaleciendo la posición del demonio.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

No hay otra razón por la cual en este tiempo, más que en ningún otro, nos hayamos alejado tanto de Dios. Es que donde no hay Dios, entra el Demonio. Nosotros mismos le hemos abierto la puerta al Príncipe de este mundo y le hemos dejado tener hegemonía.

La tendrá, mientras nosotros lo dejemos. Es nuestra decisión. Sin embargo, debemos saber que ello sólo nos conducirá a la perdición. Por nuestra falta de seguridad y fe, el Demonio, convertido en Dinero, nos ha seducido. Nos ha hecho creer que este es más confiable que Dios.

Esta ha sido su parodia maestra, su truco más persuasivo, al cual se han rendido los poderosos de todos los tiempos, pero especialmente los de estos últimos siglos. Por eso es que, cumplido el tiempo, el Padre ha enviado a Jesucristo a Salvarnos, lo que Él ha hecho con su vida, muerte y resurrección.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Solo siguiéndole a Él alcanzaremos la razón de nuestra existencia, el motivo para el cual fuimos creados. Este no es otro que ser felices, viviendo eternamente con nuestro Padre, Dios.

Todo lo que tenemos que hacer es tener fe en Dios y dar testimonio de ella viviendo como Él nos ha enseñado y mandado, es decir: amando a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

Si lo hacemos viviremos eternamente. De otro modo, nos perderemos para siempre. Tenemos que escoger entre las Promesas de Cristo o la seducción del Demonio. Este último se valdrá de todo, especialmente del engaño, las mentiras y nuestras debilidades.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

Estamos advertidos. Para revelarnos todo esto ha venido Jesucristo, el Hijo de Dios, en el momento y el lugar preciso. Especialmente para revelarnos que Dios es nuestro Padre, que por lo tanto nos ama infinita e incondicionalmente y que quiere que vivamos eternamente con Él.

Para eso tenemos que decidir entre Él o el Demonio. Entre Dios o el Dinero. No hay otra opción, ni términos medios. O estamos con Él o estamos contra Él. Tenemos como nuestros principales atributos las cualidades que nos capacitan y habilitan para tomar la decisión correcta, que además Jesucristo nos señala.

Sin embargo somos nosotros solos los que tenemos que decidirlo libremente, porque Dios, nuestro Padre, en Su Infinita Sabiduría, así nos ha creado: Libres. Aunque nos ama tanto y ha enviado a Su propio Hijo para persuadirnos con Su propia vida, la decisión depende de nosotros.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

Jesús se nos presenta precisamente como el Buen Pastor, aquél en que sus ovejas deben confiar, aquél cuya voz reconocen sus ovejas desde siempre, porque la llevan grabada en sus corazones.

Hemos de confiar en Dios antes que en el Dinero, pero eso exige una forma de vida contraria a este mundo, del que el Demonio se ha apoderado. En vez de velar egoístamente por cada uno de nosotros, Jesucristo nos manda amarnos los unos a los otros como Él mismo nos ama.

Esto quiere decir que debemos estar dispuestos a dar nuestras vidas por lo demás, tal como Él lo ha hecho por nosotros. Jesucristo nos dice que este es el Camino para alcanzar el Reino de los Cielos, pero el Demonio nos dice que no, que debemos ocuparnos cada uno de nosotros mismos y acumular toda la riqueza que nos sea posible, para vivir bien nuestro efímero paso por este mundo, porque no existe otro.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

Le creemos a Dios o le creemos al Demonio. Esa es nuestra decisión, en la cual nos jugamos la Vida. ¿La tendremos eternamente, como Dios quiere o la perderemos inexorablemente, rindiéndonos al egoísmo, a la soberbia, al orgullo, a la mentira, a la oscuridad y a la muerte. Esta es la única oportunidad que tenemos para decidir.

Aunque muchos de nuestros familiares y nuestros políticos y gobernantes decidan apostar por el mundo y se tornen por lo tanto en nuestros enemigos, perseguidores y verdugos, nosotros hemos de decidir por Dios, confiando en la Palabra de Jesucristo y haciendo lo que nos manda. Solo así alcanzaremos Sus promesas, seremos felices y viviremos eternamente.

Oremos:

Padre Santo, danos el coraje de decidir por aquello para lo que fuimos creados, correspondiendo a Tu amor y al que Cristo nos ha prodigado…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Mateo 10,16-23 serán odiados por todos por causa mía

El muy querido Padre Loring compartiendo sus lecciones y sabiduría con mucha vehemencia hasta el fin…

 

DIOS HACE FALTA

El Demonio

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