Mateo 10,16-23 – se levantarán hijos contra padres

Julio 14, 2017

Se levantarán hijos contra padres

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y serán odiados de todos por causa de mi nombre…

mateo-10-21

Mateo 10,16-23 se levantarán hijos contra padres

Mateo – Capítulo 10

Reflexión: Mateo 10,16-23

El panorama que Cristo nos presenta hoy es sombrío. Él quiere que seamos felices y vivamos eternamente, porque esa es la Voluntad de Dios nuestro Padre y Creador. Sin embargo, alcanzarlo no será tan fácil, porque hay oposición.

¿Quién puede oponerse a la Voluntad de Dios? ¿Por qué habría de hacerlo si es lo mejor para todos? El Diablo introdujo la división entre nosotros, lo que hace imposible que nos entendamos, sin la mediación del amor, sin la intervención de Dios.

Cada quien quiere atender sus propios caprichos. Cada quien quiere salirse con la suya, imponer su criterio, imponerse sobre los demás. Todo aquello que nos desune y separa es alentado por el Demonio que no deja de tentarnos.

Como hizo con Adán y Eva, nuestros primeros padres, pretende hacernos consentir que no necesitamos a Dios, que no tenemos que seguir Sus mandatos. Que podemos arrebatar y apropiarnos de lo que le corresponde a nuestros hermanos. Que debemos imponernos por la fuerza y dominar.

Son el orgullo, la avaricia, la soberbia, el egoísmo y la ambición encubiertas de mentiras y engaños, las que nos llevan a la disociación, a la usurpación y la violencia. Porque contrariamente al Plan de Dios hemos decidido poner nuestra confianza en las riquezas, en las cosas, en el poder, antes que en Dios.

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y serán odiados de todos por causa de mi nombre…

La historia es casi tan antigua como la humanidad. Las guerras, el odio y la violencia son producto de estas divisiones, que han llevado al sometimiento de muchos, en favor de unos cuantos que lo han concentrado todo.

Lo que tendría que haber sido un Paraíso, con el Género Humano en el medio, gozando y compartiendo en armonía todo cuanto fue creado por Dios para vivir pleno y feliz, lo hemos convertido en un infierno, donde cunde la desconfianza, la arbitrariedad, la prepotencia y la violencia.

¿Cómo podemos salir de este círculo que solo acarrea mayores desgracias y sufrimientos a la humanidad entera, pero especialmente a los más pobres, inocentes y desvalidos? Esto es lo que el Señor quiere resolver.

Primero tenemos que aceptar que esto no corresponde al Plan de Dios. Que eso no es lo que Dios quiso para nosotros, tal como nos lo revelan las Escrituras. Dios nos creó por amor y para el amor. Solo en Él seremos felices. ¡Fuimos creados para ser felices y vivir eternamente!

¿Por qué? Porque Dios, que es amor, así lo dispuso, así lo quiso, así lo planeo. Entonces, ¿quiere decir que le salieron mal las cosas? ¡No! Confirma que nos creó a Su imagen y semejanza y por lo tanto dotados de inteligencia, voluntad y libertad.

En uso de estas facultades y atributos únicos, nosotros podemos escoger libremente aquello para lo cual fuimos creados, es decir, el amor, o rechazarlo. ¿Por qué habríamos de rechazarlo? Por falta de fe. Por no creer en lo que Dios nos propone.

Esto prueba nuestra libertad. Pero al mismo tiempo nos condena. ¿Cómo es que nos condena? Muy simple y claro: solo hay un Camino que nos conduce a la felicidad y la vida eterna, si lo rechazamos, no llegamos; nos condenamos a la oscuridad y a la muerte.

Pensemos en tantas y tantas disyuntivas que se nos presentan en la vida. Siempre en ellas está implícita esta condición fundamental. ¿Escogemos la Verdad o la Mentira? ¿El amor o el egoísmo? ¿Acumular o desprendernos? ¿Riqueza o pobreza? ¿Soberbia o humildad? ¿Indiferencia o misericordia? ¿Paz o violencia?

No podemos escoger ambos caminos. Servimos a Dios o servimos al Dinero. A esto se resume todo: creemos en Dios o idolatramos al Dinero y todas sus representaciones. Tenemos inteligencia, voluntad y libertad para decidir.

Es obvio y evidente que lo que nos conviene a todos, lo que le conviene a la humanidad entera es escoger el Camino que propone Dios y que Jesucristo viene a reiterar. Pero el Demonio, que nos envidia, que no nos quiere, ha sembrado la duda en nuestros corazones.

Es ante esta dolorosa realidad que Dios, nuestro Padre, movido por la Misericordia, envía a Jesucristo, Su Único Hijo a Salvarnos. Él asume este mandato por amor y lo lleva hasta las últimas consecuencias, enseñándonos con Su propia vida el Camino.

Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida, tal como Él mismo se nos revela. Con ello y a lo largo de Su vida pública nos quiere decir que debemos seguir Su ejemplo, porque Él nos muestra la Verdad que nos lleva a la Vida Eterna, el destino para el cual fuimos creados.

¡Hemos sido creados para ser felices! Pero la felicidad no se encuentra en el egoísmo, sino en el amor. Porque fuimos creados por Dios por amor y para el amor. Así, amarnos los unos a los otros ha de ser nuestra forma de vida y el Camino que nos conducirá a la felicidad.

Jesucristo nos enseña este Camino. Y, nos manda proclamarlo a todas las naciones. Debemos ir por el mundo gritando que Dios es nuestro Padre, que nos ha creado para ser felices y vivir eternamente y que para eso debemos amarnos unos a otros.

¡Esta es la mejor noticia que nadie en el mundo podría darnos, solo Dios! ¡Jesucristo, el Hijo de Dios, nos la ha revelado! La Noticia es Buena y por lo tanto debía llenarnos de alegría y esperanza, además del deseo de compartirla.

El problema que surge, que el Señor aquí nos anticipa, es que nuestra sociedad ha sido edificada sobre la mentira, sobre el engaño, la ambición y el egoísmo. En un mundo contrario a Dios, querer caminar por la verdad nos llevará a chocar y enfrentar el estatus quo.

Por eso es que el Señor nos dice a quienes lo seguimos que no somos de este mundo, porque visto así, este es el imperio del Príncipe de este mundo, que es nada menos que el Demonio. El Señor mismo le concede este título.

¿Qué nos comunica este reconocimiento? Que no es ningún secreto, que este mundo está dominado por el Demonio y que por lo tanto hemos de esperar oposición. Pero no debemos preocuparnos porque Jesucristo ha vencido al mundo.

Esto significa que finalmente el Bien triunfa sobre el mal, la Verdad sobre la mentira, el Amor sobre el egoísmo, la Paz sobre la violencia, la Vida sobre la muerte, Dios sobre el Dinero y Jesucristo sobe el Demonio.

Pero la lucha es encarnizada. Nosotros portando la bandera de la paz y el amor, contra la prepotencia, la arrogancia, la soberbia, el orgullo, la injusticia y la arbitrariedad. El reto es exigente, pero contamos con el apoyo del Señor y de Su Espíritu Santo.

¡Hemos de perseverar pese a la dificultad! Hagámoslo y finalmente la victoria será nuestra! Nuestra victoria no es verlos derrotados, sino alcanzar la vida eterna. Eso es lo que buscamos. Para eso fuimos creados y contamos con la ayuda de Dios, porque esa es Su Voluntad.

Padre Santo, ayúdanos a encontrar la armonía. Que nos esforcemos por evitar el levantamiento de hijos contra padres. Que seamos capaces de llevar el diálogo, la tolerancia, la justicia y la paz. Que finalmente reine el amor, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor…Amén.

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y serán odiados de todos por causa de mi nombre…

(2) vistas

Deja un comentario