Marcos – Capítulo 05

Noviembre 5, 2016

Marcos – Capítulo 05

1.Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.
2.Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo
3.que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas,
4.pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle.
5.Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras.
6.Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él
7.y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.»
8.Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»
9.Y le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?» Le contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos.»
10.Y le suplicaba con insistencia que no los echara fuera de la región.
11.Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte;
12.y le suplicaron: «Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.»
13.Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara – unos 2.0000 se arrojó al mar de lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar.
14.Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido.
15.Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor.
16.Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos.
17.Entonces comenzaron a rogarle que se alejara de su término.
18.Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él.
19.Pero no se lo concedió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti.»
20.El se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados.
21.Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar.
22.Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies,
23.y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva.»
24.Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
25.Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años,
26.y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor,
27.habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.
28.Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.»
29.Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal.
30.Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?»
31.Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”»
32.Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho.
33.Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad.
34.El le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.»
35.Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos dicendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?»
36.Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe.»
37.Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
38.Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.
39.Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.»
40.Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.
41.Y tomando la mano de la niña, le dice: « Talitá kum », que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate.»
42.La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor.
43.Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

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