Marcos 12,28b-34 – No estás lejos del Reino de Dios

junio 2, 2016

Texto del evangelio Mc 12,28b-34 – No estás lejos del Reino de Dios

28. Entonces se adelantó un maestro de la Ley. Había escuchado la discusión y estaba admirado de cómo Jesús les había contestado. Entonces le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?
29. Jesús le contestó: «El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un único Señor.
30. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas.
31. Y después viene este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos.»
32. El maestro de la Ley le contestó: «Has hablado muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él,
33. y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y sacrificios.»
34. Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

Reflexión: Mc 12,28b-34

Tengamos en cuenta las palabras tan llenas de esperanza y sabiduría que Jesucristo dedica a este maestro de la ley, dejando a todos mudos y perplejos, porque no podían encontrar falta alguna en lo que había dicho y el mismísimo maestro de la ley, a quien seguramente todos respetaban, lo estaba confirmando. El Señor se refiere aquí a estos dos mandamientos como los más grandes. En otro pasaje dirá que “de estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas”, es decir que todo el sentido y razón de nuestras vidas la podemos encontrar aquí. Siendo de tal importancia, no debemos dejar pasar la ocasión para meditar y reflexionar todo lo que nos sea posible en estos mandamientos, porque podemos decir que si los memorizamos y los ponemos en práctica no será necesario nada más. Por favor, midamos la amplitud y grandeza de estas afirmaciones, que están al alcance de todo aquel que quiera comprenderlas. Aquí están, si se quiere, resumidas todas las enseñanzas de Jesús, de los profetas y toda la Historia Sagrada. No es necesario agregarle una sola coma, ni tampoco quitarle nada. ¡Así de grande es Dios, que puede ser expresado en tan pocas palabras. Toda la Doctrina Cristiana, los miles y aun millones de libros que pueden haberse escrito a lo largo de la historia de la humanidad están condensados en estas palabras. Esto quiere decir que si solo pudiéramos sinceramente aprenderlas y aplicarlas en cada instante de nuestras vidas, estaríamos haciendo la Voluntad de Dios, por lo tanto, estaríamos cumpliendo con el propósito para el cual fuimos creados y alcanzaríamos las promesas de nuestro Señor Jesucristo, vale decir, la Salvación, la Felicidad y la Vida Eterna. Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

Todo lo que decimos de este pasaje lo afirmamos basándonos en el propio testimonio de nuestro Señor Jesucristo. No estamos inventando nada, ni mucho menos interpretando nada. Simplemente estamos tomando en su real dimensión el mensaje que nos da Cristo. San Agustín, Doctor y Padre de la Iglesia, es decir uno de los hombres más sabios y santos que ha tenido la Iglesia, cuya influencia perdura hasta nuestros días después de más de 15 siglos, nos ha legado los siguientes pensamientos en los que se condensan todos sus estudios realizados:

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

“Dios nos hizo para Él, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Él”.

“El amor es una perla preciosa que, si no se posee, de nada sirven el resto de las cosas, y si se posee, sobra todo lo demás”.

“La medida del amor, es amar sin medida”.

Por lo tanto, si nos cuesta memorizar estos dos mandamientos que nos da Jesucristo, recordemos siempre el “Ama y haz lo que quieras” de San Agustín. Que quien realmente ama, hace todo lo que necesita para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo, lo que quiere decir que ha encontrado el verdadero y único sentido de la vida. Luego para entrar en detalles más explícitos de cómo ha vivido cada quién este mandato, podemos recurrir a los libros, empezando por los Evangelios, en los que encontraremos el más grande testimonio de amor dado por alguien alguna vez en toda la historia del universo, desde sus inicios hasta el fin. Este es el amor de Jesucristo, Hijo de Dios, que dio su vida por nosotros, muriendo en la cruz y resucitando al tercer día, enseñándonos con su ejemplo el Camino del amor. Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

Nunca habremos repetido lo suficiente que estas palabras tienen que calar profundamente en nuestras conciencias y en nuestros corazones, porque ellas deben guiar nuestro comportamiento cotidiano, en todo momento, incluso cuando estamos solos. Porque nada que hagamos o dejemos de hacer debemos hacerlo sin tener en cuenta a Dios y a nuestro prójimo. Aquí radica el fundamento de todo cuanto creemos y hacemos. Toda inquietud, toda interrogante debe ser respondida o atendida a partir de este principio fundamental. Incluso decisiones tan nimias, como aquellas que se hacen en la soledad de la vida privada. Si he de leer, si he de escribir, si he de tomar o comer; qué leeré, qué escribiré, qué tomaré o qué comeré deben ser inspirados en el amor a Dios y al prójimo. Si hablo, si callo, si llamo, si comparto, si envío, si agradezco, si digo que me gusta, si opino, si consuelo, si respondo, incluso si protesto, lo haré por amor y con amor, buscando siempre el Bien mayor y no herir, ni vengar. Seré prudente, humilde, paciente, comprensivo, alegre, sincero. Sea lo que sea, siempre iré con la verdad por delante y la defenderé por sobre todo, buscando que sea el Señor quien brille en cada uno de mis actos, en cada una de mis palabras, en cada uno de mis pensamientos, incluso en los más íntimos. Amar no es una tarea que se emprende a largo plazo, con grandes proyectos. Amar es un asunto de hoy, ahora, en este momento. Tiene que ver con cada uno de los latidos de nuestros corazones. Tengamos en cuenta que ninguno de nosotros puede garantizar que estará vivo en el próximo minuto. Puede ser, como puede que no. Obremos con amor ahora, en este momento. No escatimemos esfuerzo por hacer aquello que aliviará a las personas que nos rodean, que les será de utilidad, de su agrado, atendiendo especialmente aquellas necesidades que habrán de conducirlos a la Vida Eterna. No perdamos el tiempo en contrariedades, ni en avaricia, ni en orgullo, ni en soberbia. Demos testimonio permanente del amor de Dios en nuestras vidas. Seamos agradecidos. Adoremos al Señor por todas las Gracias abundantes que derrama sobre nosotros a cada instante. Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.

Oremos:

Padre Santo, danos la capacidad de amar ahora y siempre, en cada instante de nuestras vidas, sin importar cuan imposible parezca, en cualquier circunstancia… Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS – TESALÓNICA

Todo lo que hagas hazlo por amor – Carlos Cuauhtémoc Sánchez

Nada Te Turbe – Coro Virtual de las Carmelitas

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