Marcos 10,17-27 – todo es posible para Dios

febrero 27, 2017

Todo es posible para Dios

Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»

Todo es posible para Dios

Todo es posible para Dios

Puedes leer el Evangelio aquí. 

Reflexión:

Estamos frente a una historia enternecedora, pues se trata del encuentro de un buen hombre con Jesucristo. Al decir “buen hombre” estamos queriendo significar un hombre seguramente como cualquiera de nosotros. Pues la mayoría en la intimidad nos reconocemos como buenos y seguramente muchos lo somos.

Un hombre o una mujer, que ha cumplido con todos los mandamientos, que se ha preocupado por llevar una vida recta sin faltar a Dios ni al prójimo. Nos pasa con alguna frecuencia que nos comparamos con los protagonistas de tantas noticias malas y nos encontramos bastante buenos.

Ciertamente no mentimos como nuestros más importantes políticos, no sobornamos, no extrocionamos, ni corrompemos a nadie como nuestros congresistas, presidentes y ministros. No traficamos con drogas, ni las consumimos e incluso evitamos la pornografía. No robamos y Dios nos libre de haber cometido un crimen jamás. Somos básicamente buenos.

Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»

No tenemos una posición económica envidiable; no somos ricos, pero si bastante acomodados. Nunca hemos pasado hambre y nos hemos dado los gustos que cualquiera en nuestra posición social y económica. Tenemos trabajo, vacaciones, viajamos, tenemos nuestra casa y un vehículo nuestro en la puerta.

Vamos a Misa todos los domingos y fiestas de guardar, el párroco nos conoce y participamos activamente en un movimiento de Iglesia, procurando educar cristianamente a nuestros hijos. ¿Qué más se puede pedir?

Somos buenos ciudadanos. Pagamos nuestros impuestos, damos factura por nuestro trabajo y no engañamos a nadie. ¿No es este el proceder de un cristiano ejemplar? ¿Qué más se puede pedir? ¿Cómo habría de mirarnos Jesús?

Esta es la pregunta que trataremos de responder. Siendo como somos, como hemos descrito líneas arriba, podemos sentir sin duda que Dios nos mira y nos ama. Y aquí viene el reto desestabilizante e incómodo: a quien Cristo ama, le exige más. ¿Por qué? Porque quiere que seamos perfectos como nuestro Padre del cielo.

No basta con hacer todo lo que podemos hacer. Hay que ir siempre más allá. El Señor no se conforma y es fácil entender por qué. Porque mientras haya pobres, mientras haya gente que sufre, no podemos conformarnos con lo que hacemos. Tenemos que exigirnos más.

El Señor quiere de nosotros que seamos compasivos, queseamos misericordiosos, que seamos solidarios. Jesús quiere que seamos capaces de inquietarnos e incomodarnos por los demás, capaces de exigirnos siempre más.

No se trata solamente de cumplir. Es preciso solidarizarnos, no solo de palabra o de gesto, sino llegando al extremo de sacrificar nuestra propia situación por los demás. Estar dispuestos a darlo todo, a desprendernos de todo por el Reino. ¡Ese es el Camino!

Todos estamos llamados a transitarlo, pero con mayor exigencia aquellos que, como nosotros, cumplimos con todos los mandamientos y llevamos una vida que se podría tildar de intachable. ¡Es preciso ir más allá!

Quien realmente cree en el Señor y en el Evangelio, no tiene temor. No se aferra a lo que tiene, sino que lo da por poco, por nada, comparado con el tesoro que les espera a los verdaderos hijos de Dios, que son capaces de dejarlo todo por el Reino.

Ahora que, hay algo que debemos tener muy claro a este respecto y es que no es nuestra obra, sino obra de Dios. Es decir que no lo lograremos solos, sino con la concurrencia de Dios. Se trata de una Gracia que hay que pedir. Es indispensable confiar en Él. Debemos querer hacerlo ¡Es preciso creer en Él!

El Señor hoy nos llama a dar un paso más ¿Estás dispuesto?

Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»

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