Lucas 9,11b-17 – Denles ustedes de comer

Junio 8, 2017

Denles ustedes de comer

«Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado.» Él les dijo: «Denles ustedes de comer.»

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Lucas 9,11b-17 Denles ustedes de comer

Lucas – Capítulo 09

Reflexión: Lucas 9,11b-17

Tremendo desafío que lanza Jesús a sus discípulos. No es racional. No cae dentro de nuestras categorías lógicas, de lo imaginable, de lo aceptable, de lo normal. Nadie que estuviera en sus cabales daría tal orden, pues, dadas las circunstancias, es a todas luces un imposible. Todos estaremos de acuerdo en ello.

Siguiendo con nuestra lógica humana solo quedan dos alternativas. O Jesucristo está loco o el texto miente, así de simple. ¿Qué podemos hacer para responder estas incógnitas? ¿Podría ser Jesucristo un desquiciado como tantos líderes que ha tenido el mundo? Tal vez. Sin embargo ninguno ha logrado las proezas que Él. ¿Cuáles? Por ejemplo, multiplicar día a día sus seguidores en el mundo entero, aun después de dos mil años.

Esta hazaña es mayor aún si tenemos en cuenta que nació pobre, que jamás se enfrentó con violencia a nadie, que no poseía armas, ni ejército alguno, ni ningún poder político o económico, que le bastaron 3 años para generar este movimiento y que fue ejecutado entre ladrones, como el peor delincuente por darse a conocer como Hijo de Dios.

Tenemos que coincidir en que es sumamente extraño que la fama de un bocón, un patán, un fanfarrón haya podido trascender siglos, edades, costumbres, lenguas y civilizaciones llegando su legado hasta nosotros, visiblemente fortalecido, con millones de seguidores, cientos de los cuales ocupan un lugar destacado en el mundo, por sus obras en diferentes lugares del mundo y diferentes épocas históricas.

«Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado.» Él les dijo: «Denles ustedes de comer.»

¿Qué loco tan extraño? Se encuentran multitud de evidencias de su vida pública, por lo demás breve, como ya dijimos, pero muy poco de su vida privada, antes que saliera a cumplir Su Misión. De este corto periodo tratan los Evangelios, que sin embargo fueron escritos después y no con intenciones de hacer una cronología, ni registrar acontecimientos históricos, sino Sus enseñanzas.

Son precisamente Sus enseñanzas, conocidas como la Buena Nueva, las que han trascendido como la Palabra de Dios, con las que se completa la Biblia, una colección de 73 libros escritos en diferentes épocas y por diferentes personajes, de los cuales el más grande definitivamente es Jesús, que sin embargo no escribió directamente ni una sola línea de estos libros.

De cualquier modo toda la Biblia habla de Dios Padre, de Jesucristo, Su Hijo y del Espíritu Santo. En el centro de estos libros, así como en la historia de la humanidad, está la venida de Jesucristo, Salvador del Mundo, Salvador de la Humanidad, quien muriendo en la cruz, habría de resucitar, según sus promesas, para redimirnos de nuestros pecados y alcanzarnos la Vida Eterna.

Jesucristo murió por todos nosotros, por la humanidad entera, para redimirnos del pecado y de la muerte. Resucitando nos reconcilió con Dios Padre, abriendo el Camino de salvación por el amor. Si a Jesucristo lo mataron por decir que era Hijo de Dios, atendiendo a la Biblia y a la historia, después de 20 siglos, si somos sensatos y coherentes tendríamos que concluir en que lo que decía era cierto.

Esto mismo es lo que descubrieron sus discípulos en aquel entonces, y las miles de personas que lo seguían, como los cinco mil hombres de los que se habla en este pasaje, que debieron ser entre 15 o 20 mil personas, pues en aquel entonces solo se contaba a los hombres y no a las mujeres y niños.

Todos ellos fueron testigos de decenas de milagros, obras extraordinarias que no podían tener otra explicación que la que el mismo Jesucristo les dio y a través de ellos a nosotros. Definitivamente Jesucristo es Hijo de Dios Padre, Creador del Universo. Como tal tiene poderes que van más allá de cuanto podemos imaginar. Los milagros son tan solo una pequeñísima evidencia de ello.

Todo el Universo, con todo lo creado en él, ha sido creado por Dios. Si no nos alcanza nuestra capacidad intelectual para imaginar y abarcar el Universo entero, sino tan solo como abstracción en palabras, todo cuanto recurso pudiéramos usar y descubrir será insuficiente para describir y conocer a Dios. Dios es Infinito, en todos los sentidos. Simplemente impensable e inabarcable.

La maravillosa noticia del mensaje de Jesús es que ese Dios, que ciertamente para nosotros es Innombrable, es nuestro Padre, como lo es de Él, y nos ha creado por amor para que seamos felices y vivamos eternamente. Todas estas son palabras cuyo significado tan solo podemos intuir, puesto que somos limitados, finitos, contingentes.

Sin embargo, Jesucristo, Hijo de Dios, mientras estuvo entre nosotros nos dio una serie de pruebas de Su Divinidad, una de las cuales precisamente recordamos hoy en el Evangelio. Con cinco panes y dos peces comieron más de 20 mil personas y todavía sobraron doce canastas.

¿Por qué hace esto el Señor? Porque puede hacerlo, porque es Dios y en ese momento sintió misericordia de todo este gentío que lo había dejado todo por seguirlo, oyendo sus enseñanzas. Eh ahí una muestra evidente de lo que es capaz de hacer con quienes dejan todo y lo siguen, como Él pide.

¿Por qué lo siguieron y por qué habríamos de seguirlo nosotros? Porque el Señor tiene Palabras de Vida Eterna. ¡¿Qué?! Su Palabra tiene un poder extraordinario, Él mismo lo dice. Lamentablemente muchos no le creemos, no le damos la oportunidad y nos perdemos. ¡Él es nuestro Salvador! ¡Para eso ha venido! ¡Pero hay que oírlo, hay que darle la oportunidad de salvarnos! ¡Él no nos obligará jamás!

La gente aquella lo seguía porque Sus Palabras les daban consuelo, les daban paz. Sus Palabras les llegaban al centro de sus corazones y sus almas, llenándolas de luz, amor y paz. Recién entonces podían ver con claridad muchas cosas y entenderlas. Jesucristo cautiva. Quien tiene la oportunidad de conocerlo, no lo puede dejar. Nunca más podrá vivir sin Él.

De eso fueron testigos los discípulos, todas estas personas y a través de los siglos miles y miles más, como nosotros. El que llega a conocer a Jesucristo no puede más que amarlo. Vivir a Sus pies. Nada hay mejor que estar junto a Él. Su Palabra nos transporta a Su presencia y nos hace uno con Él y con todos los que lo amamos.

Jesucristo lo sabe, por eso, cuando lo seguimos de este modo, abandonándolo todo, Él se hace cargo de nosotros; no nos deja vulnerables como somos, sino que por el contrario, nos fortalece y nos da aquello que necesitamos para seguirlo. Jesucristo es alguien en quien podemos confiar plenamente. Él nunca nos abandonará.

Ni Jesucristo es loco, ni las Escrituras son falsas. Eso es algo de lo que podemos dar fe todos los que le hemos oído a través de los siglos y le hemos seguido, haciendo lo que nos manda. Solo en Él descansa nuestra alma.

Padre Santo, que gran consuelo invade nuestra alma al oír y reflexionar la Palabras de Tu amado Hijo Jesucristo. Ayúdanos a dar de comer de este manjar inagotable a nuestros hermanos, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor…Amen.

«Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado.» Él les dijo: «Denles ustedes de comer.»

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