Lucas 6,12-19 – pasó toda la noche en oración con Dios

Septiembre 6, 2016

Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos

Texto del evangelio Lc 6,12-19 – pasó toda la noche en oración con Dios

12. En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
13. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles:
14. Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,
15. Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote,
16. Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
17. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
18. para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados;
19. y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos

Reflexión: Lc 6,12-19

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Lucas 6,12-19 pasó toda la noche en oración con Dios

Si algo mantiene atento a Jesucristo, con esa fuerza y esa presencia que todos los que acudían a Él podían percibir, es la oración. ¡Qué manía la de muchos cristianos de prescindir de la oración! Es tan absurdo como querer prescindir del oxígeno o del alimento. ¡Es imposible!

Aunque parezca burdo el ejemplo, es como querer hacer funcionar un aparato electrónico sin enchufarlo. No se trata de algo secundario, de algo opcional y mucho menos de algo prescindible. Si organizas una fiesta y te olvidas de la música, pues no habrá fiesta.

Siendo tan sencillo y por más increíble que parezca, nos cuesta habituarnos a empezar y terminar con una oración. ¿Por qué? Por falta de fe. Es que no nos llegamos a creer que cuando oramos nos estamos comunicando con Dios. Tal vez porque no nos sentimos capaces.

Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos

Este posiblemente sea nuestro gran error. Nos sentimos incapaces de orar, porque tal vez pensamos que depende de nosotros y como creemos que no sabemos orar y por lo tanto no podemos esperar ningún resultado, nos evitamos la pérdida de tiempo y simplemente no oramos.

Pero resulta que la oración, como tantas otras cosas, no depende de nosotros. Saquémonos esa idea de la cabeza. El resultado de la oración no depende de nuestra especial y privilegiada forma de orar. ¡Depende de Dios! Es Él quien decide atender nuestras súplicas.

Ciertamente alcanzaremos su atención y tal vez nos conceda lo que le hemos pedido, aunque también cabe la posibilidad que no sea así. Sin embargo es Él quien decide atender nuestra oración y lo hace, porque es Él quien nos ha pedido que oremos.

Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos.

Si nosotros creemos y le pedimos algo en oración al Señor, podemos pensar que ya nos lo ha concedido, porque esa es Su promesa. Por lo tanto, si uno cree, es un absurdo no orar. No es un asunto de gustos, sino de lógica razonable.

Debemos orar incansablemente en toda ocasión. El mismo Señor Jesucristo nos insiste en ello. Veamos cuanto oró para escoger a sus apóstoles. ¿Cuánto tendríamos que orar para atender Su llamado? ¿Cuánto para escoger a la compañera o compañero con la que habremos de formar nuestro hogar, junto a la cual habremos de vivir todo el resto de nuestras vidas?

La oración tiene el poder de transformarnos y ayudarnos a transformar el mundo en el que vivimos. Pretender vivir sin oración es como querer vivir sin Dios, sin agua, sin oxígeno, sin alimentos. ¡Es de necios o ignorantes! No nos dejemos engañar. Hay un solo Dios verdadero y es Él quien nos amó primero. ¡Vamos a Su encuentro! No lo dejemos esperando.

Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos.

Oremos:

Padre Santo, enséñanos a perseverar cada día, todos los días de nuestra vida en la oración. Aparta de nosotros la soberbia, el orgullo o la necedad de creer que podemos dar un solo paso sin Ti…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 6,12-19 pasó toda la noche en oración con Dios

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