Lucas 6,1-5 – dueño del sábado

Septiembre 3, 2016

Después les dijo: «El hijo del hombre es dueño del sábado».

Texto del evangelio Lc 6,1-5 – dueño del sábado

01. Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
02. Algunos fariseos les dijeron: «¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?».
03. Jesús les respondió: «¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
04. cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?».
05. Después les dijo: «El hijo del hombre es dueño del sábado».

Reflexión: Lc 6,1-5

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Lucas 6,1-5 – dueño del sábado

Debía darnos vergüenza andar con tantas mezquindades con el Señor. Recortándole siempre el tiempo que nos pide. Dándole lo que nos sobra, como si le hiciéramos un favor. ¡Nunca tenemos tiempo para Él! Y sin embargo todo lo que nos pide en por nuestro bien, para nuestra salvación.

¡Qué equivocados estamos! “Sacrificamos” parte de nuestro tiempo, aquel que tendríamos que estar dedicando a nuestra distracción o descanso, para dedicarlo al Señor. Al menos eso es lo que nos decimos y llegamos a creer.

Pero no se necesita pensar mucho para caer en la cuenta que quien en realidad necesita de Dios somos nosotros. Jesucristo no se sacrifica y da su vida porque nos necesita; lo hace porque nos ama. Y nos ama, porque Dios Padre nos amó primero. Somos nosotros lo que necesitamos de Dios.

Después les dijo: «El hijo del hombre es dueño del sábado».

Tras estas palabras de Jesús resuena en realidad: “Fíjate con quién estás hablando; Yo soy dueño de todo cuanto puedes ver e imaginar. Soy el Hijo de Dios y si para algo sirve el sábado es para honrarme. ¿No puedo entonces usarlo en aquello que quiero?

En otras palabras, no pretendamos ser más papistas que el Papa. Si este es el día del Señor y el Señor está entre nosotros, no es absurdo pretender exigirle que el mismo guarde el sábado. ¿Qué significa guardar el sábado? ¿No es dedicarlo a Dios?

Y de qué mejor modo se le puede guardar que haciendo Su Voluntad. ¿Y cuál es la Voluntad de Dios, sino que amemos a nuestros hermanos? Por lo tanto, si el sábado, el día del Señor, lo dedicamos a amar y servir a nuestros hermanos, no estaremos honrando al Señor?

Después les dijo: «El hijo del hombre es dueño del sábado».

Pues entonces no seamos hipócritas ni mentirosos. No pretendamos engañar a los demás y mucho menos a Dios. Si lo que queremos es honrar a Dios, siempre que obremos con misericordia lo estaremos haciendo, sin importar el día, porque el amor está sobre cualquier ley o dicho de otro modo, es la ley superior.

Las leyes se han establecido para servir a Dios y a los hombres, no a la inversa. No somos los hombres lo que debemos estar al servicio de las costumbres y las leyes. Por lo tanto, dejemos de ceñirnos de tal modo a las leyes, que condenemos a nuestros hermanos al hambre y la miseria. ¡Ellos están primero!

Por otro lado, los que tienen el poder muchas veces manipulan y tuercen las leyes para ponerlas a su servicio, pero no están dispuestos a hacerlo para atender a los que realmente necesitan ser exceptuados, en razón de su pobreza, su fragilidad o su humildad.

Dejémonos de hipocresías y rectifiquemos nuestro comportamiento. Eso es lo que Dios nos manda. ¡Obedezcámosle y pretendamos ponerle cortapisas! ¡Él es dueño del sábado, como es dueño de la Vida!.

Después les dijo: «El hijo del hombre es dueño del sábado».

Oremos:

Padre Santo, danos la humildad suficiente para no pretender imponer cargas pesadas en las espaldas de los más pobres y humildes, cargas que ni nosotros estamos dispuestos a cargar…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 6,1-5 – dueño del sábado

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