Lucas 23,35-43 – éste no ha hecho nada malo

Noviembre 20, 2016

Éste no ha hecho nada malo

«¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.»

Texto del evangelio Lc 23,35-43

35. La gente estaba allí mirando; los jefes, por su parte, se burlaban diciendo: «Si salvó a otros, que se salve a sí mismo, ya que es el Mesías de Dios, el Elegido.»
36. También los soldados se burlaban de él. Le ofrecieron vino agridulce
37. diciendo: «Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
38. Porque había sobre la cruz un letrero que decía: «Este es el rey de los judíos.»
39. Uno de los malhechores que estaban crucificados con Jesús lo insultaba: «¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y también a nosotros.»
40. Pero el otro lo reprendió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena?
41. Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho,
42. pero éste no ha hecho nada malo.» Y añadió: «Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino.»
43. Jesús le respondió: «En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.»

Reflexión: Lc 23,35-43

lucas-23-40

Lucas 23,35-43 éste no ha hecho nada malo

Esperamos que no se nos tome como irreverentes. Estamos frente a una gran paradoja. Hemos condenado a muerte a quien, como dice el ladrón compasivo, no ha hecho nada malo. Es más, pasó curando, expulsando demonios, resucitando muertos, haciendo el Bien.

¿Por qué lo ejecutamos si no hizo nada más que Bien? Tal es la pregunta del otro ladrón y de los mismos soldados ¿Por qué si salvo a tantos, no se salva a sí mismo? ¿No es el Mesías tan largamente esperado? ¿No es el Rey de los Judíos? ¿Qué es lo que ocurre?

Esta es precisamente la paradoja que tenemos que comprender. Tras ella se encuentra un Misterio Sagrado que será revelado a quien se aproxime con humildad. Esta es la clave, porque Jesucristo es el Rey de los pobres y humildes, de los desposeídos, de los indefensos.

«¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.»

Hay que ser pobre, humilde o inocente, como un niño, para aproximarse al Rey del Universo. Es Gracia que Dios concede a quien lo busca con un corazón puro, reconociéndose pecador, arrepentido y dispuesto a enmendarse.

Jesucristo, Hijo de Dios, vino a enseñarnos el Camino del Amor. Lo hizo naciendo entre los más pobres y viviendo humildemente, sirviendo a todos, especialmente a los más insignificantes. Nos amó hasta el extremo de dar su vida por nosotros. Nos enseñó así que el amor no tiene límites.

Al tercer día fue resucitado por Dios Padre, tal como nos lo había anticipado. Nos prometió que del mismo modo seremos resucitados todos los que pongamos en el centro de nuestras vidas el amor a Dios y el amor al prójimo. Este es el Camino que el Señor nos propone.

«¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.»

El Reino de Jesucristo no es de este mundo. Y, sin embargo ese es el destino para el cual fuimos creados por Dios. Él nos hizo para que alcancemos la plenitud y vivamos eternamente. Ello solo será posible si vivimos amando. Ese es el Camino.

Será imposible que entendamos al Señor desde una perspectiva mundana. Si pretendemos acercarnos a Él sin abandonar la esclavitud del Dinero, encasillados en nuestro sistema, nuestros “valores” y nuestra perspectiva, nos resultará imposible comprenderlo.

Si no cambiamos de actitud, si no volvemos a nacer de nuevo, no comprenderemos nada y como los protagonistas de esta historia terminaremos ejecutándolo, sacándolo de nuestro camino por molesto. No encontraremos sentido a su sacrificio.

«¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.»

El triunfo de Cristo Rey del Universo que llega por su muerte en Cruz y su Resurrección, es un fracaso a ojos mundanos. Por ello lo volvemos a repetir, en vano nos aproximamos a pretender comprender al Señor si no cambiamos nuestra perspectiva.

Solo cuando puedas entender por qué el Rey de Universo nació como el más pobre entre los pobres, en un corral, o cuando puedas entender aquello de ponerla otra mejilla, o cuando hayas empezado a orar por tus enemigos, estarás en Camino a comprender y seguir a Jesús.

Solo entonces podremos aproximarnos a la sombra de la dimensión infinita de la Cruz. Al Señor, nuestro Dios, solo podemos aspirar a verlo tal vez en el mundo futuro. Entre tanto, aquí, solo podemos aproximarnos con nuestra inteligencia limitada, nuestra intuición.

Pero si alcanzamos el grado de humildad para reconocer que no somos nada sin Él, que es demasiado hermoso, grande, sabio y sagrado para acercarnos, pero que sin embargo su sola mirada nos estremece, estaremos en situación de valorar el abismo insondable de la Cruz y nos acercaremos con reverencia, sabiendo que quién yace ahí es nuestro dueño, el dueño de todo, lo visible y lo invisible; el pasado, el presente y el futuro: el Rey del Universo

«¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.»

Oremos:

Padre Santo, seas por siempre Bendito y Adorado, porque te has dignado posar tus ojos en estas inútiles e insignificantes criaturas. Te Bendecimos, te adoramos, te damos gracias. No permitas que nunca nos apartemos de Ti…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

lucas-23-35-43-2016-11-20

Lucas 23,35-43 éste no ha hecho nada malo

(12) vistas

Deja un comentario