Lucas 21,29-33 – mis palabras no pasarán

noviembre 25, 2016

Mis palabras no pasarán

Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Texto del evangelio Lc 21,29-33 

29. Y Jesús les hizo esta comparación: «Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
30. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
31. Lo mismo, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
32. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
33. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Reflexión: Lc 21,29-33

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Lucas 21,29-33 mis palabras no pasarán

El Señor es directo y habla en serio. No se está con rodeos y por eso no necesita de intérpretes. A algunos les gusta hacer creer que la Palabra del Señor es difícil de entender, que es solo para iniciados y de este modo buscan persuadir para que nadie lea los Evangelios.

Tal vez piensan que mientras menos sepan y conozcan la verdad, menor será la exigencia y mayor posibilidad tendrán de pasar desapercibidos. Y es que para algunas personas lo más importante es guardar las apariencias.

Con la excusa que resulta casi imposible entender al Señor, pretenden hacer creer que hacen lo mejor que pueden, dentro de sus posibilidades y por lo tanto ya se sienten justificados. Como nadie les puede reclamar, se sienten aliviados con lo poco que hacen.

Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

No pretendamos tergiversar la verdad. Seamos sinceros. Las cosas son claras para nosotros. No pretendamos enredarlas. Apliquemos la lógica. La Verdad es una y no admite matices. No finjamos desconocerla y afrontemos la realidad con valentía.

El tiempo para el Señor no es igual que nuestro tiempo. Mil años para Él son un suspiro. Por lo tanto, no nos confiemos pensando que todavía nos falta mucho por vivir, pues la muerte llega como un ladrón, cuando menos la esperamos.

Se trata de vivir plenamente. Darnos íntegros al propósito para el cual fuimos creados. Emplearnos cien por ciento en lo que estamos llamados a ser. ¿Cómo saber o cómo descubrir aquello a lo que estamos llamados?

Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Desde el punto de vista cristiano solo puede haber un propósito que valga la pena en la vida. Este es: alcanzar la Vida Eterna. ¡Sí señor! No hay tesoro más grande, no hay ni puede haber nada que nos aparte de este propósito. Cualquier otra cosa será engañosa.

Si tenemos bien claro cuál es el propósito de nuestra existencia, empeñémonos en aplicar los medios que más nos conduzcan a este fin, dejando aquellos que nos lo impidan. No hay que hacer grandes estudios para descubrirlos. El Señor los revela para nosotros.

Precisamente para alcanzar el propósito para el cual fuimos creados el Señor Jesucristo nos manda: Amara a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Esto quiere decir en forma escueta que el Camino es el Amor.

Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Así mismo y entendiendo el mensaje de nuestro Señor Jesucristo, San Agustín dirá: ama y haz lo que quieras. Ese es el Camino que debemos adoptar en nuestra vida, te tal modo que cuando llegue la hora nos encuentre amando.

Quiere decir que siempre y todo lo que haga, lo haga por amor: a mis hijos, a mis padres, a mi esposa, a mis vecinos, a mis compañeros, a los feligreses, a mis alumnos, a mis trabajadores, a mis jefes, a los ciudadanos, a los pobres, a los excluidos…

Solo amando alcanzaremos las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Solo amando alcanzaremos el propósito para el cual fuimos creados. Solo amando seremos felices y alcanzaremos la plenitud de la Vida Eterna. Que la muerte nos encuentre amando.

Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Oremos:

Padre Santo, que entendamos cual es el propósito de nuestras vidas y nos dediquemos a alcanzarlo, teniendo por vano y pérdida de tiempo cualquier cosa que nos saque del Camino. Hemos sido creados para Ti y nuestra alma estará inquieta hasta que no descanse en Ti…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 21,29-33 mis palabras no pasarán

 

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