Lucas 21,12-19 – entregados hasta por sus propios padres y hermanos

Noviembre 23, 2016

Entregados hasta por sus propios padres y hermanos

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

Texto del evangelio Lc 21,12-19

12. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
13. y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
14. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
15. porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
16. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
17. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
18. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
19. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Reflexión: Lc 21,12-19

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Lucas 21,12-19 Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos

El Señor describe cuál ha de ser el itinerario esperado de todo cristiano. Estas palabras deben ponernos en guardia, no para cuidarnos que no se cumplan, sino todo lo contrario. Si nos decimos cristianos y nada de esto pasa, tal vez debemos revisar lo que hacemos.

Es que el buen cristiano ha de ser motivo de escándalo. No del tipo aquél que anda siempre en borracheras, orgías y francachelas, sino por constituir una verdadera piedra en el zapato de la sociedad y la familia con la que convive.

El “cristiano” acomodado, aquel que a todos cae bien, por lo simpático y permisivo, será cualquier cosa, menos cristiano. ¡No podemos tratar de quedar bien con Dios y con el Diablo! Hemos de definirnos y adoptar una posición clara.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

El “cristiano” que se adapta a todo gobierno, a toda situación y que todo lo acepta con “paz”, ha de revisar su comportamiento, porque tal vez lo que está ocurriendo es que hace rato se encuentra alineado en las filas del mal y ni se ha dado cuenta.

¡No podemos tolerar la injusticia, la indiferencia, el despilfarro, la prepotencia, el consumismo o la exclusión! Los cristianos estamos llamados a ser luz del mundo y sal de la tierra. Pero cuando la sal pierde su sabor, cuando se vuelve insípida, no sirve más que para tirarla a la basura.

Los cristianos hemos de ser alegres. Pero no por una alegría sosa, superficial, vana, desencadenada por la estupidez. Nuestra alegría tiene su origen en algo muy profundo que nada ni nadie puede cambiar: el triunfo de Cristo sobre la muerte.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

Es la alegría y convicción con la que celebramos este acontecimiento, único en la historia de la humanidad, la que nos une y nos hace verdaderos cristianos. Es esta alegría la que nos da motivos para vivir y aun morir.

Es la resurrección de Cristo la que nos marca la secuencia, el itinerario del Camino que habremos de seguir. Solo Él nos conduce. Solo Él nos da alivio y consuelo. Solo en Él encontramos sentido a la vida. Solo en Él encontramos la felicidad.

Vivir como Él es nuestra mayor ambición. Sentir, actuar, predicar, curar, sanar y amar como Él es nuestra mayor obsesión. Porque por Su Infinita Gracia y Misericordia Él nos ha convencido que este es el Camino de la Luz, la Verdad y la Vida para el cual fuimos creados todos los seres humanos.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

Solo en Él alcanzaremos la felicidad y la plenitud que buscamos. Solo Él aplacará esta sed de Infinito que pugna por salir de nuestros corazones. Solo dándonos, solo amando encontraremos la Vida Eterna, la razón de nuestras existencias.

Cristo es el Principio y el Fin de todo cuanto existe. De Él salimos y a Él vamos. Si nuestra vida no refleja esta convicción, si no evidencia este itinerario, mal podemos llamarnos cristianos. Pero, si por el contrario eso es lo que se nota a cada paso, encontraremos resistencia en este mundo, incluso en el seno de nuestras propias familias.

De esto nos previene hoy el Señor. Así como por las señales del cielo y del ambiente podemos reconocer cuando será un día lluvioso y cuando soleado, la vida del verdadero cristiano, estará jalonada de insultos, maltratos, incomprensiones y persecuciones, porque nuestro Pastor es incómodo para la sociedad.

Del mismo modo en que Él fue odiado por el poder y el stablishment de su tiempo, lo seremos nosotros, empezando por nuestras propias familias, vecinos y amigos, por constituir siempre una molestia, una piedra en el zapato. ¿Y si no lo somos? A no ser que estemos en el Paraíso, debemos ponernos en alerta, porque, sin duda, algo estamos haciendo mal.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

Oremos:

Padre Santo, danos el valor de perseverar en Cristo, aun en medio de la mayor tribulación. No permitas que nos acobardemos y mucho menos que nos acomodemos indiferentes al sufrimiento y al dolor de nuestros hermanos…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 21,12-19 Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos

CRISTO REY DEL UNIVERSO

34º domingo del tiempo ordinario (A)

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