Lucas 19,45-48 – buscaban la forma de matarlo

Noviembre 18, 2016

Buscaban la forma de matarlo

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Texto del evangelio Lc 19,45-48

45. Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,
46. diciéndoles: «Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».
47. Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.
48. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Reflexión: Lc 19,45-48

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Lucas 19,45-48 buscaban la forma de matarlo

Por razones que tal vez convendría reflexionar un poco, estamos acostumbrados a asociar a Dios con bondad y bondad con algo inocuo e incluso tonto o inútil. Como que una pequeña dosis de bondad en alguna ocasión basta. Pero no podemos concebir que alguien se manifieste bondadoso todo el tiempo.

La bondad pareciera un rasgo de la personalidad reñido con las exigencias del mundo. Por lo tanto, para marcar nuestra zona, nuestro espacio vital, es preciso ser enérgico e imponerse, lo que nos demandará muchas veces dejar de lado la bondad.

Así, percibimos gran tensión entre la bondad y la exigente necesidad de imponernos día a día para salir adelante, en un mundo hostil, que pocas veces está dispuesto a cedernos el paso y dejarnos tomar lo que nos corresponde.

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Podemos aceptar alternar con alguien bondadoso e incluso conmovernos con sus acciones, pero de ningún modo estaremos dispuestos a que en este afán de amarnos los unos a los otros tengamos que ceder posiciones de dominio en nuestro entorno.

Que alguna vez haya que orar, lo podemos aceptar. Que alguna vez tengamos que ayunar, hasta puede ser saludable. Que de allá en cuando e incluso con alguna frecuencia demos una limosna a los más pobres, se puede entender.

Pero de allí a cambiar y poner como centro de nuestras vidas la misericordia, hay un gran salto que no estamos dispuestos a dar. Hay una frontera en la bondad, pasada la cual esta se convierte en tontería, en debilidad. Así lo percibimos.

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Esto es tan cierto que, gente aparentemente buena, como cualquiera de nosotros, como es el caso de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos, empiezan a buscar la forma de deshacerse de Jesucristo, estando dispuestos a matarlo con tal de callarlo.

Así de peligroso resulta ser bueno, ser cristiano, cuando se pretende serlo de modo perseverante y constante, de modo coherente e integral, es decir, toda la vida. Pocos estamos dispuestos a dar este vuelco en nuestras vidas. Nos conformamos con pequeños episodios anecdóticos. No lo asumimos como un estilo de vida.

Resulta, entonces, que ser cristiano verdadero, es peligroso. Por eso nadie quiere serlo. Nos conformamos con aparentar. Y como el mundo entero vive de las apariencias, finalmente terminamos convirtiéndonos en cristianos inocuos, de aquellos que todo el mundo está dispuesto a aceptar, porque su exigencia es pobre o nula.

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Hoy debemos reflexionar en aquello que el Señor nos pide, que va más allá de un singular episodio de bondad. No se trata de un gesto aislado. Se trata de asumir una forma de vida que es opuesta a la que preconiza el mundo.

Ser cristiano en este mundo post moderno, en el que el bienestar, la comodidad, el consumismo y el relativismo se han apoderado de la sociedad, copando las instituciones más emblemáticas, demanda ir contra corriente. No es fácil. Es exigente y peligroso, como en tiempos de Jesús.

¿Estamos realmente dispuestos a seguir a Jesús? ¿Llevamos una vida cristiana ejemplar? ¿Nos esforzamos por vivir como Cristo nos manda? ¿O somos más bien de estos “cristianos” inocuos perfectamente adaptados al sistema, que con nuestra actitud ayudamos a perennizar la indiferencia, la exclusión, la opresión, la violencia y la injusticia?

Reflexionemos y tengamos en cuenta que sobre el Señor –el Cordero de Dios-, pendían amenazas de muerte. ¿Cuál ha de ser el significado para nuestras vidas de estas confabulaciones contra alguien que precisamente se pasó enseñando, curando y haciendo el Bien?

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Oremos:

Padre Santo, no permitas que nos hagamos indiferentes al dolor, a la pobreza, a la exclusión, a la violencia, a la injusticia y la muerte. Danos valor para llevar una vida coherente fundada en el amor a Dios y al prójimo, tal como Tú nos lo mandas…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 19,45-48 buscaban la forma de matarlo

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