Lucas 18,35-43 – Recupera la vista

noviembre 14, 2016

¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». Y Jesús le dijo: « Recupera la vista, tu fe te ha salvado».

Texto del evangelio Lc 18,35-43 – Recupera la vista

35. Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
36. Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía.
37. Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.
38. El ciego se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!».
39. Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».
40. Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:
41. ¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez».
42. Y Jesús le dijo: « Recupera la vista, tu fe te ha salvado».
43. En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Reflexión: Lc 18,35-43

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Lucas 18,35-43 Recupera la vista

Esto es lo que el Señor está dispuesto a hacer con cada uno de nosotros si se lo pedimos de todo corazón y con fe. No nos quedemos en el caso anecdótico, aunque prodigioso, de este ciego. Lo más importante fue su insistencia. No se detuvo hasta conseguir lo que quiso.

Esto es precisamente lo que debemos aprender. A pedir insistentemente aquello que de un modo sutil comunica el Señor al ciego: la salvación. ¿Y cómo llega la salvación a este ciego? Por la fe. ¡Pidámosle al Señor insistentemente que nos devuelva la vista!

Incluso el hecho de pedir que nos devuelva la vista es algo significativo. Es que cuando somos niños en realidad vemos muy bien. Es en el proceso de convertirnos en adultos que, adecuándonos al mundo, perdemos la vista por completo. Muchos nos cegamos para siempre.

¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». Y Jesús le dijo: « Recupera la vista, tu fe te ha salvado».

Los Evangelios son muy hermosos. Encontramos total coherencia en ellos. Las palabras del Señor solo nos traen consuelo. Nos van abriendo los ojos al Reino de Dios y nos muestran el Camino a seguir. Es preciso entrar en este proceso.

Solo tenemos que quererlo. No caigamos en la soberbia de creernos videntes. Nadie tiene luz, nadie tiene la vista suficiente si el Señor no se la da. Sin Él, estamos condenados a caminar en tinieblas, cayendo y tropezando una y otra vez.

Aprendamos de este ciego a reconocer humildemente nuestras limitaciones, que siempre serán grandes e imposibles de salvar, sin la ayuda del Señor. Él es quien lo hace posible. No depositemos nuestra confianza en nosotros mismos, prescindiendo de Él. Sin Él no somos nada.

¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». Y Jesús le dijo: « Recupera la vista, tu fe te ha salvado».

Tengamos siempre presente que es el encuentro con Él que nos salva. La Salvación viene de Él y no hay nada, ni habrá, más importante que alcanzarla. Pidámosla de forma constante. Todos los días a toda hora. Así, Él nos hará ver cada paso del Camino.

No se trata de obsesionarnos de forma íntima y privada con este pedido, porque entonces no sería necesario ni si quiera abrir los ojos. Nos bastaría con quedarnos inmóviles y pedirlo. ¡No señor! Nos salvaremos viendo y la vista la necesitamos para andar por el Camino.

Se trata de caminar dejándonos guiar por la Luz, viendo con los ojos de la fe. ¡Pidamos fe, para ver el Camino y andarlo con perseverancia! Este es el Camino del Amor, el Camino que el Señor nos enseña con Su vida, muerte y resurrección.

¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». Y Jesús le dijo: « Recupera la vista, tu fe te ha salvado».

Oremos:

Padre Santo, te damos gracias por todos los bienes y bendiciones que nos regalas cada día, en especial por la familia y nuestros seres querido y te pedimos que nos des Tu Luz y la vista para ver el Camino que día a día y segundo a segundo, nos señala el Señor…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 18,35-43 Recupera la vista

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