Lucas 18,1-8 – en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

Octubre 16, 2016

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Texto del evangelio Lc 18,1-8 – en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

01. Después les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
02. «En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
03. y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: “Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario”.
04. Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: “Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
05. pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme”.»
06. Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto.
07. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
08. Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Reflexión: Lc 18,1-8

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Lucas 18,1-8 en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

Otra hermosa promesa de nuestro Señor Jesucristo. Él es más confiable que el Universo entero. Más seguro es que ocurra lo que nos dice y promete que la existencia de cualquier galaxia por más incuantificable que sea su edad para nuestras pobres mentes.

No es de eso de lo que tenemos que dudar. Más bien debíamos ocuparnos en alimentar y consolidar nuestra pobre fe. Hemos de ver al mundo y todo lo que hay sobre él, con otra perspectiva. Con la mirada de Cristo. Esta es Gracia que debemos pedir.

Lo que el Señor nos ofrece y promete va más allá de cuanto podemos imaginar y por su puesto está por encima de nuestra realidad doméstica, en la que solemos enclaustrarnos. Es natural que no podamos ni imaginar aquello que está más allá de nuestra existencia, sin embargo es eso precisamente lo que el Señor nos ofrece.

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

No faltará quien diga, pero qué nos hacemos con eso. Nosotros queremos soluciones para nuestros problemas cotidianos. Ayuda para pasar nuestro día a día, tan lleno de vicisitudes. A simple vista tendrá razón. No así, si reflexionamos en profundidad.

Y es que el que Creó el Cielo y la Tierra y todo cuanto contiene, lo hizo todo perfecto. ¿Por qué? Porque es Dios. Es algo que no debemos olvidar ni confundir. Si reparamos en las magnitudes siderales y en la precisión de los astros y todos los conjuntos y sistemas del Universo, nos estaremos aproximando a la magnificencia de Dios Padre.

¿Por qué le llamamos Padre a nuestro Creador, si acabamos de considerar que su forma y dimensiones son inimaginables? Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, así nos lo ha revelado, confirmándonos lo que fue escrito por los Profetas.

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Por lo tanto, si el Reino de Dios no es de este mundo, tal como Jesucristo mismo nos lo confirma y si nosotros somos hijos de Dios, el propósito de nuestras vidas será alcanzar Sus promesas, que están más allá de cuanto podemos imaginar, porque pertenecen a Su Reino.

Lograr este propósito tiene poco que ver con tener o mantener aquello a lo que nos aferramos. De hecho no tiene nada que ver con las riquezas o el dinero. Si, con el amor. De este modo mucho de lo que a veces concebimos como necesario, es inútil para nuestro propósito.

Luego debíamos concentrarnos en aquello que realmente es indispensable para nuestro propósito y dejar estoicamente aquello que siendo necesario en este mundo no sirve para la otra vida. Ejercer y fortalecer la fe es Gracia que debíamos pedir antes que poder, riquezas, salud, vida larga o corta.

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

El Señor nos hará justicia en un abrir y cerrar de ojos. La clave está en esta palabra: justicia. El Señor hace justicia, pero esta no es igual a la nuestra, sino completa, superior. Solo Él puede conocer nuestros corazones y cada uno de los factores involucrados.

Solo Dios puede hacer la verdadera justicia, que es aquella que está vinculada al propósito para el cual fuimos creados. Aquella que más conviene a nuestra Salvación, aunque en principio podríamos no comprenderla.

Del mismo modo en que Jesús nos ofrece darnos el Espíritu Santo a quien se lo pida, ofrece hacer justicia. Su Justicia pertenece a esta misma categoría. Es decir que es Divina y por lo tanto no siempre ha de coincidir con aquello que buscamos.

Es el Espíritu Santo y la fe lo que debemos pedir. Porque con ellos alcanzaremos la Vida Eterna. ¿Qué otra cosa podría interesarnos más?

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?».

Oremos:

Padre Santo, danos la Gracia de tener una fe sólida e inamovible. Que nada ni nadie nos aparte de hacer Tu Voluntad. Que aprendamos a oír y seguir ciegamente lo que nos mandas…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 18,1-8 en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia

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