Lucas 17,11-19 – dar gracias a Dios

octubre 9, 2016

¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

Texto del evangelio Lc 17,11-19 – dar gracias a Dios

11. Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
12. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
13. y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!».
14. Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados.
15. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
16. y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
17. Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
18. ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?».
19. Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

Reflexión: Lc 17,11-19

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Lucas 17,11-19 dar gracias a Dios

¡Qué importante es reconocer y dar gracias! No solo a Dios, sino a todo el mundo. Muchas veces actuamos con nuestros hermanos como si todo lo que hacen nos lo mereciéramos. Hay demasiada soberbia y menos precio.

Es que no llegamos a entender y ver en nuestro prójimo el rostro de Jesús. No solo entre nuestros familiares y amigos, sino entre nuestros congéneres en general. Todos somos hijos de Dios y por lo tanto es así como debíamos vernos siempre.

Tenemos que reconocer que es tan solo la lectura asidua de los Evangelios, la oración y la participación constante en el Sacramento de la Eucaristía lo que nos va paulatinamente cambiando. Solo ellos pueden llevarnos a ver al mundo como los ojos de Jesucristo.

¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

Ocurre con muchos de nosotros lo que con los niños mimados, que de tanto complacerlos, aprecian poco lo que se les da y se sienten merecedores de todo. Les cuesta aquilatar el esfuerzo y mucho más el amor que hay tras cada cosa que reciben.

Es un mal hábito compararnos. Lo único que logramos es resentirnos, porque siempre encontraremos a alguien que tiene más, en vez de valorar y agradecer lo que hemos recibido. Si es verdad que pudo ser más, no es menos cierto que pudo ser menos.

No se trata de resignarnos a lo que hemos recibido, pero sí de agradecerlo. Debemos tener en cuenta que cuanto hemos recibido es para ponerlo en juego, para mayor Gloria de Dios y para amar y servir a nuestros hermanos.

¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

No olvidemos que una sola cosa es importante y esta es la que debemos perseguir todos los días de nuestra vida. No dejemos de pedir que el Señor manifieste su Misericordia en nuestras vidas, pero tampoco de agradecer y disponernos a hacer lo que nos manda.

A lo largo del camino de la vida, encontraremos múltiples dificultades, de todo tipo y de algunas no podremos salir por nuestros propios medios. Sabremos distinguirlas cuando lleguen. Entonces comprendamos que es la Misericordia de Dios la que nos permite pasarlas y demos gracias.

No continuemos nuestro camino como animalitos. Volvamos los ojos a quien es la fuente de todas nuestras alegrías y aprendamos a dar gracias y a glorificar a Dios, como hacen los humildes, los que no se sienten merecedores de la Gracia de Dios.

Constituye una paradoja que no obremos así quienes hemos nacido en un hogar católico. Habiendo recibido el Bautismo y con él la fuente de todas las Gracias, es decir, el Espíritu Santo de Dios, nos cuesta reconocer que tenemos TODO lo que muchos quisieran tener y todavía no ha llegado a su alcance.

¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

Oremos:

Padre Santo, danos la Gracia de reconocer que desde el Bautismo hemos recibido la fuerza indoblegable del Espíritu Santo, de modo que por el seamos guardados y guiados por el Camino señalado por Jesucristo, hasta alcanzar Sus promesas. Que aprendamos a dar Gracias y a honrar Tu Santo Nombre…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 17,11-19 dar gracias a Dios

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