Lucas 16,9-15 – lo que es estimable para los hombres

noviembre 7, 2015

Texto del evangelio Lc 16,9-15– lo que es estimable para los hombres

9. «Yo les digo: Haganse amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, los reciban en las eternas moradas.
10. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho.
11. Si, pues, no fueron fieles en el Dinero injusto, ¿quién les confiará lo verdadero?
12. Y si no fueron fieles con lo ajeno, ¿quién les dará lo suyo?
13. «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al Dinero.»
14. Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él.
15. Y les dijo: «Ustedes son los que se las dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.

Reflexión: Lc 16,9-15

Cuesta entender este lenguaje. Jesús emplea palabras tan duras, que en general nos resistimos a creer que las haya podido decir y nos perdemos buscando una interpretación más acorde con lo que esperamos de Jesús. Pero, lo cierto es que el Señor dice justamente lo que no queremos oír. Se nos viene a la mente una conversación sostenida con un pariente nuestro que tiene a su madre moribunda y no encontramos forma que acepte que la situación en la que se encuentra es en gran parte su responsabilidad, así como también está en sus manos resolverlo. Es que no es capaz de reconocer que ha habido descuido de su parte, que tendría que habérsela llevado a su casa hace meses, donde hubiera estado mejor cuidada y atendida, porque sus visitas no hubieran sido de un mal médico, como hasta ahora, y no hubiera pasado desapercibido que la señora ya no comía, que casi no se levantaba y que se encontraba en un franco y acelerado deterioro producto de una infección que a los casi 90 años podía ser fatal. Si no tuviera espacio en su casa, ni nadie que pudiera velar por ella, tal vez sería comprensible, pero no es el caso, porque tiene varias habitaciones vacías y si bien él no dispone de mucho tiempo, tiene a su esposa que no trabaja y que muy bien podía echarle un ojo, con la ayuda de una técnica en enfermería. Se resiste a aceptar que el alivio e incluso recuperación de la salud de su madre siempre ha estado en sus manos y se reduce a un poco de cariño y atención. Que le haya faltado cariño y atención es algo que se resiste a admitir y mientras continúe negándose a aceptar lo que es evidente, la salud de su madre seguirá deteriorándose hasta que se muera. Entonces tal vez entienda su error, pero ya será demasiado tarde para enmendarlo. Tendrá que vivir con eso. Ustedes son los que se las dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.

Las palabras tan duras de este evangelio podrían ayudarnos a discernir la posición correcta, tanto en la solución concreta que debe aplicar mi primo, como en la que debemos tener en cuenta en cada ocasión que enfrentamos una situación similar. ¿Qué es lo que debemos tener en cuenta en primer lugar? Opinamos que desde el comienzo debemos tomar por ciertas y aplicables en nuestro caso las Palabras del Señor, cualquiera que sea nuestra situación. ¿Cómo así? Poniendo nuestro criterio en tela de juicio, porque el Señor nos está diciendo de modo general que lo que es estimable para nosotros es abominable ante Dios. ¿No basta para ponernos en guardia? Ante la duda, ¿no debíamos poner en tela de juicio nuestro criterio? Prestemos atención que Jesús no dice que esto es a veces así, sino que generaliza. Esto debe ser suficiente para que examinemos cada una de nuestras decisiones y desconfiemos de los criterios que tuvimos en cuenta para adoptarlas, porque seguramente hay “gato encerrado”, es decir alguna razón no muy santa y favorable a nuestros mezquinos intereses. En el caso de mi primo, a los que conocemos su situación, no se nos escapa que prefiere sacrificar a su madre antes que tener un conflicto con su esposa, que no está dispuesta a hacerse cargo de esta responsabilidad por razones subjetivas, que en ningún caso justifican el dejarla abandonada a su suerte, que ante su delicada situación, es dejarla morir. Encontrará seguramente más de una justificación y muchas personas que lo apoyen en su decisión, pero lo que encuentre estimable, será abominable para Dios. Ustedes son los que se las dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.

Ocurre lo mismo cuando empezamos a discutir sobre las justificaciones que puede tener una madre para abortar, que van desde el simple “decidir sobre su cuerpo” (como si el nuevo ser engendrado fuera parte de su cuerpo), hasta justificar el aborto por ser el embarazo producto de una violación o por detectar malformaciones no deseadas en el nuevo ser. Toda la parafernalia “lógica e incluso científica” que podamos armar, tal vez logre ser estimable para los hombres, pero siempre será abominable para Dios, que no deja que un solo cabello de nuestras cabezas caiga sin su consentimiento. Y es que mientras tras nuestros razonamientos siempre está el “utilitarismo, los beneficios y la renta”, para Dios solo está el amor y la misericordia. Dios y el Dinero son incompatibles. ¡Eso es lo que debemos entender! No es que haya algún dinero bueno, no. ¡No hay dinero bueno! Tanto es así que el mismo Señor se refiere a él como “dinero injusto” y es que para Dios el Dinero es intrínsecamente injusto. Esto es algo en lo que debemos detenernos a reflexionar muy profunda y pausadamente. El Dinero trae implícito el germen del mal y de la injusticia. Por lo tanto no puede ser parte de nuestras vidas y toda decisión en la que se encuentre involucrado, estará contaminada, si no tenemos en cuenta la advertencia de Dios. O estamos con Dios o estamos con el Dinero, porque no podemos servir a dos señores y de ninguna manera será posible adoptar posiciones conciliatorias, porque estas no existen; son imposibles; constituyen un engaño que solo termina favoreciendo al Dinero y al egoísmo, la oscuridad y la muerte. Ustedes son los que se las dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.

Oremos:

Padre Santo, que no nos aferremos tanto a cuidar nuestro patrimonio y seguridad, como a procurar el bien de nuestros hermanos. Danos valor para no escatimar esfuerzos cuando se trata de la salud y el bienestar de nuestros hermanos. Que entendamos que dando se recibe y que debemos buscar nuestros tesoros allí donde no entra el gusano ni la polilla…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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