Lucas 16,1-13 – fieles en el uso del dinero injusto

septiembre 18, 2016

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Texto del evangelio Lc 16,1-13 – fieles en el uso del dinero injusto

01. Decía también a los discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
02. Lo llamó y le dijo: “¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto”.
03. El administrador pensó entonces: “¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
04. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!”.
05. Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?”.
06. “Veinte barriles de aceite”, le respondió. El administrador le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez”.
07. Después preguntó a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. “Cuatrocientos quintales de trigo”, le respondió. El administrador le dijo: “Toma tu recibo y anota trescientos”.
08. Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en sus trato con lo demás que los hijos de la luz.
09. Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
10. El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
11. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
12. Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
13. Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No puede servir a Dios y al Dinero».

Reflexión: Lc 16,1-13

lucas-16-11

Lucas 16,1-13 fieles en el uso del dinero injusto

Hemos escogido una figura tal vez algo difícil para meditar. Es que nos llama la atención el calificativo que le da el Señor al dinero. No nos parece casual. Queremos intentar descifrar los motivos, con la Gracia de Dios y la iluminación del Espíritu Santo.

Nos preguntaremos, en primer lugar: ¿todo dinero, cualquier dinero es injusto? O será tal vez que el Señor se está refiriendo exclusivamente al dinero que no siendo del administrador, lo supo usar para obtener el mejor provecho posible, ante la difícil coyuntura que se le presentaba.

Aunque solemos decir que el dinero no es intrínsecamente malo, tal vez sí lo sea en cuanto es el reflejo y la objetivación de una forma de organización injusta. El dinero es injusto en el sentido que se convierte en el centro de la vida de las personas ROBÁNDOLE la centralidad al único que le corresponde: a Dios.

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

El dinero fuera de este contexto, es decir, fuera del sistema y el orden que hemos diseñado para vivir, NO TIENE SENTIDO. El dinero, para ocupar este espacio, se lo ha robado a quien es el Centro, nuestro Padre y Creador del Universo, a Dios. Es así que todo dinero es injusto, es ajeno, no es nuestro.

Por lo tanto, si hacemos uso de al dinero para bien de nuestros hermanos, si hacemos uso de este para beneficio de quienes nos rodean, estaremos administrando correctamente aquello que nos es ajeno, solo en tal caso podremos aspirar a que este proceder nos sea tomado en cuenta para darnos en administración lo que realmente nos corresponde.

Así, la astucia de un buen administrador, como el dela parábola, se encuentra en saber usar de este bien ajeno (el dinero) para favorecer a quienes tal vez y de algún modo habrán de testificar en nuestro favor cuando lleguemos a las Moradas Eternas. Este es el único uso posible y válido para el dinero. El desprendimiento, exactamente como si se tratara de cualquier otro bien terrenal, porque lo importante es tener a Dios en el centro.

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Hemos de reflexionar seriamente entorno a la importancia que le damos en nuestras vidas a la riqueza, al acumular, porque allí donde están nuestros tesoros, allí está nuestro corazón. Fijémonos con sinceridad si hemos hecho al dinero el centro de nuestras vidas, a tal punto que es solo en el en quien confiamos.

Con la cuenta llena -nunca hasta donde quisiéramos, es verdad-, y la billetera lo suficientemente gorda nos resulta fácil movernos por este mundo escogiendo aquello que nos gusta y nos atrae y evadiéndonos de todo aquello que podría traernos alguna contrariedad.

No está mal querer pasarla bien y hacerlo en lo posible. Jesucristo no se opone a ello. Pero nos pide, nos exige ordenar nuestras vidas de un modo tal que primero sea Dios y por lo tanto el Bien de nuestro prójimo. Porque si no amamos a nuestro prójimo a quien podemos ver, como vamos a amar a Dios a quien no vemos.

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Así, ¿cómo podremos dedicarnos a gozar de los placeres del mundo y de esta vida, empleando el dinero que tenemos en ello, mientras haya quienes por falta de este recurso precisamente se estén muriendo de hambre, de sed o de frío? ¡Resulta una iniquidad! ¡No podemos ser indiferentes!

Y, cuando hacemos del goce y del placer el centro de nuestra corta existencia, ¿no estamos sacando a Dios del centro? ¿No constituye una blasfemia? ¿No es una negación o cuando menos un desprecio a sus enseñanzas y promesas? Jesucristo nos ofrece la vida eterna como la única opción para dar el verdadero sentido a nuestras vidas y nosotros la rechazamos. ¿No es un absurdo?

¿Si todos los bienes del mundo, incluyendo el Dinero, no son nuestros, de quién son? ¿Si hemos de usar todo como ajeno, como meros administradores eficientes, de quién es todo? Tenemos dos alternativas equivalentes: son del prójimo o son e Dios. En cualquier caso, nos son ajenas. Es así como las debemos considerar, usándolas responsablemente y buscando prioritaria y preferentemente el Bien Común.

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Jesucristo nos enseña que llegamos a Dios a través de nuestros hermanos. Esto quiere decir que cuando amamos al prójimo es en realidad a Dios a quien estamos amando. Poniendo el Bienestar de nuestros hermanos en primer lugar, estamos honrando a Dios. Para comprenderlo siempre así, debemos obrar siempre en Su nombre.

La oración constante, la lectura y meditación de la Palabra de Dios y la Eucaristía nos van configurando con Jesucristo, dándonos Su visión del mundo y de todo lo terreno. Es solo imbuidos del Espíritu Santo que tendremos esta visión y obraremos según Su Voluntad.

Finalmente, lo extraordinario de este Camino, el que Jesucristo nos señala, es que para recorrerlo, haciendo lo que Dios nos manda, contamos con su ayuda.

Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Oremos:

Padre Santo, que usemos de cuanto has puesto a nuestro alcance como meros administradores eficientes y justos, teniendo en cuenta antes que nada el Bien Común…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

lucas-16-01-13-2016-09-18

Lucas 16,1-13 fieles en el uso del dinero injusto

(55) vistas

Deja un comentario