Lucas 1,5-25 – tu mujer, te dará a luz un hijo

Diciembre 19, 2015

Texto del evangelio Lc 1,5-25 – tu mujer, te dará a luz un hijo

5. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;
6. los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.
7. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.
8. Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,
9. le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.
10. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.
11. Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
12. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.
13. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;
14. será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,
15. porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,
16. y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,
17. e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.»
18. Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.»
19. El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.
20. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.»
21. El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario.
22. Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablaba por señas, y permaneció mudo.
23. Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa.
24. Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses
25. diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres.»

Reflexión: Lc 1,5-25

Seguimos observando los sucesos extraordinarios que rodean el nacimiento, vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, que lejos de ser anecdóticos debían servirnos para reflexionar y poner en la perspectiva adecuada lo que estamos presenciando. Dios Todopoderoso está interviniendo en nuestra historia de un modo único, comparado probablemente tan solo con el momento aquel de la Creación y posiblemente con el de Su vuelta definitiva, para reinar por toda la eternidad. Es pues un momento central planeado por Dios con el único propósito de Salvarnos, porque su amor y su misericordia son infinitos. Él quiere que vivamos eternamente y que ni uno solo se pierda. ¿Cómo conseguirá ello? Enviando a Su Hijo Jesucristo. Él lo hará posible. Es precisamente de esta llegada, de esta intervención que tratan los Evangelios. Los versículos que hoy reflexionamos tienen que ver con el nacimiento de Juan el Bautista, primo de Jesús, que habría de precederlo, anunciando su llegada, para la cual debíamos prepararnos. Para que se cumpla este propósito, Isabel, su madre, que era estéril y ya mayor, habiendo sobre pasado la edad de concebir, queda en cinta de Zacarías, su esposo, que también era mayor. ¿Cuál es el mensaje de este suceso? Que no hay nada que se pueda oponer a los designios de Dios; que para Dios no hay nada imposible; que Dios tiene un Plan y que este se cumplirá, por encima de cualquier oposición u obstáculo infranqueable para nosotros. La Voluntad de Dios habrá de cumplirse por sobre todo. tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento

Hay una condición que Zacarías e Isabel comparten con José, el esposo de la Virgen María: eran justos. La Voluntad de Dios se manifiesta de modo especial con los justos. De ellos se vale el Señor de modo especial, lo que no siempre es garantía que ellos le crean. José y María creyeron ciegamente. Zacarías en cambio dudo, porque no estaba al alcance de su fe tamaña propuesta, pero ni aun eso fue impedimento, tal vez porque se trataba de una debilidad que podía superarse. Es así que Zacarías perdió el habla mientras Isabel estuvo en cinta y la recuperó cuando nació Juan. Podemos imaginar lo que causaría en Zacarías este escarmiento, que también debía servirnos a nosotros de lección, para no dudar de lo que Dios dispone. Sin embargo, nosotros siempre estamos pensando que las cosas dependen de nosotros; queremos ser nosotros los que dirigimos la resolución de cada situación, en lugar de abandonarnos a Su Santísima Voluntad, confiando plenamente en que si Él así lo ha dispuestos, así sucederá. Si tuviéramos un poco más de fe, afrontaríamos más confiados cada situación, sabiendo que si es Voluntad de Dios, entonces no dependen de cuanto nos esforcemos o empeñemos en lograrlo, el de todos modos lo hará. Esta es una gran lección en la que debemos reparar y reflexionar profundamente, pues en sin número de ocasiones nos cuesta abandonarnos a lo que Él ha dispuesto, con argumentos posiblemente tan sólidos, razonables y lógicos como los de Zacarías, olvidando que la lógica y la razón de Dios no se ajusta necesariamente a nuestros parámetros, porque el ve más allá, porque está por encima de nosotros, porque es Dios. tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento

Ha llegando el momento que decidamos si creemos o no creemos en Dios. No se trata de palabras, de descripciones, declamaciones o juramentos, sino de actuar en consecuencia. Hay que prepararse para entender, aceptar y actuar. La Voluntad de Dios debemos aceptarla sin dudas y sin más preocupación que la de ponerla en práctica, con la convicción de estar haciendo lo correcto, porque lo que sea Su Voluntad se cumplirá, por encima de todo aquello que según nuestra razón pudiera oponerse, porque para Dios no hay imposibles. Dispongámonos a hacer siempre lo que nos manda, en cualquier momento y lugar. Para hacerlo, hay que saber apagar el ego, desconectarse de la seudo responsabilidad a la que te mueve con el pretexto que si no lo piensas y meditas bien, no será posible, como ocurre aquí con Zacarías, quien en lugar de aceptar lo que Dios ha dispuestos, más allá de su capacidad de razonamiento, pretende justificarse en la falta de lógica que encuentra a lo que ha sido dispuesto por Dios, como si ello importara o fuera determinante. El Creador del universo puede hacer que todas las manecillas de los relojes del mundo caminen al revés, si así lo quiere, por lo tanto no antepongamos nuestra lógica a la ejecución de Su Voluntad. Tan solo encomendémonos a Él y hagamos lo que ha dispuesto. tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento

Oremos:

Padre Santo, aparta de nosotros la soberbia de creernos indispensables en la ejecución de lo que Tú has dispuesto. Que aprendamos a oírte y a dejarnos llevar por Ti, con la plena convicción que lo que tu hayas dispuesto se cumplirá, al margen de nuestra comprensión o capacidad…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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