Lucas 14,1-6 – ¿Es lícito curar en sábado, o no?

Octubre 30, 2015

Texto del evangelio Lc 14,1-6 – ¿Es lícito curar en sábado, o no?

1. Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.
2. Había allí, delante de él, un hombre hidrópico.
3. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?»
4. Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió.
5. Y a ellos les dijo: «¿A quién de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?»
6. Y no pudieron replicar a esto.

Reflexión: Lc 14,1-6

A Jesús no le podemos ocultar nada. Él tiene la capacidad de poner al desnudo nuestras intenciones más íntimas y aquí tropieza con la típica hipocresía de los legistas, es decir aquellos que se erigen como la norma, como el modelos de comportamiento a seguir, porque son ricos, poderosos e influyentes. Todo país, toda organización, toda comunidad humana, para bien o para mal, tiene sus propios legistas, aquellos a los que todo el mundo atiende, mira y obedece, ya sea porque tienen un poder legitimado de algún modo, o porque simplemente se han impuesto y el resto se alinea por temor, por respeto o mero cálculo de intereses. Más poderosos e influyentes serán cuanto más puedan controlar el accionar de sus subalternos, de sus súbditos con su sola presencia. Se trata de un comportamiento que aprendemos a reconocer y adoptar desde muy niños, ya sea con nuestros padres, maestros o superiores. Siempre procuramos poner la mirada en alguien superior e busca de su aprobación, hasta que algunos nos convertimos en la medida, en la pauta, el modelo: estos son los legistas. Ojalá siempre fuera para bien, aunque por experiencia sabemos que no siempre es así, que generalmente lo que buscan es su propio interés o el de aquél a quien sirven. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ¿Es lícito curar en sábado, o no? Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió.

Jesús sabe muy bien que los legistas obedecen las normas de un orden establecido, que sin embargo no corresponde con los Mandamientos de Dios, aunque algunas veces parezca haber algunas coincidencias. En el fondo, consciente o inconscientemente las relaciones sociales y económicas se han construido en torno al dinero y todo lo que se puede derivar de entronizar a este como el poder supremo. Insistimos con esta idea, tanto como creemos que Jesucristo insiste sobre la misma, porque finalmente, situaciones como las que se narran en este pasaje ocurren todos los días y revelan este ordenamiento que solo puede conducirnos al descalabro, mientras un grupo cada vez más reducido se enriquece sin límites. Por ejemplo, los titulares de hoy día en la prensa peruana traen la noticia sobre una manifestación realizada por el Presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, que enfrenta varias investigaciones y juicios por presuntos delitos de lavado de activos, que con todo el poder en sus manos no han podido evitar, así que ante el desbande de todos sus correligionarios, que fueron reclutados sin más afán que servirse del poder, procurando el mayor beneficio de su privilegiada situación, ahora los llama, sin el menor reparo, “ratas y tránsfugas”, es decir, traidores. A este nivel descienden los líderes de una nación procurando recuperar el poder y la autoridad perdida, al haberse dejado seducir por el poder y la riqueza que el manejo inescrupuloso de los asuntos públicos facilita, llegando al extremo de ser reconocidos por propios y extraños como uno de los gobiernos más mediocres y corruptos en la historia. Lo que ellos buscaban, obviamente, era el silencio cómplice de sus correligionarios y de la sociedad en su conjunto, como de algún modo lo lograron los gobernantes que los antecedieron. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ¿Es lícito curar en sábado, o no? Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió.

La hipocresía y la mentira corroen a toda sociedad donde el Dinero se entroniza, haciendo de este la razón de ser y del proceder de sus miembros. Así, vemos como los legistas callan hipócritamente cuando el Señor les pregunta si puede curar en sábado. Y es que ellos saben y entienden muy bien el trasfondo de su pregunta y no están dispuestos a concederle que el hombre, que la vida, ha de estar por encima de toda norma, de toda ley, porque esta es antes que el Dinero y por lo tanto debe estar a su servicio y no al revés. Ellos saben perfectamente qué es lo que está en juego y por eso callan. Como calla el mundo entero cuando vemos cómo se destruye a la antigua Siria, desplazando a millones tan solo porque unos cuantos requieren apoderarse de estos territorios para favorecer sus negocios. Como callamos entorno a las extrañas circunstancias que rodean la muerte del Fiscal Nissman en Argentina o la destitución de dos procuradoras como Vilcatoma o Príncipe en el Perú. O como se calla entorno a al medio centenar de jóvenes desaparecidos hace más de un año en México. Todo es histrionismo, hipocresía y falsedad, porque de otro modo habría que reconocer nuestros errores, nuestra falta de escrúpulos, nuestra esclavitud e idolatría al dinero y al poder que este proporciona, el único en quien creemos, así finjamos creer en Dios y hasta nos vistamos de púrpura, con trajes de sacerdotes. Mientras el Dinero esté al medio, defenderemos la estúpida norma de no curar en sábado, escudándonos en Dios, es decir, pretendiendo hacerlo cómplice de nuestras supersticiones, claro, porque como el sábado ha de estar dedicado a Dios, supuestamente no hacemos nada, cuando muy bien sabemos que no dejamos de atender nuestros negocios todos los días, sin descuidarlos. Cuando se trata de ganar ¿qué nos importa que sea sábado o domingo? Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ¿Es lícito curar en sábado, o no? Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió.

Pero esto va mucho más allá. Se trata de una discusión de fondo, que pretende escudarse en Dios o en los “Derechos Humanos” para sacar provecho de ellos. Así, se busca satanizar al Islam para arrasar a su población y sus gobiernos, para apoderarse de su petróleo. O se promueve una seudo defensa de los derechos de la mujer sobre “su cuerpo” o igualdad de género, para impulsar la industria farmacéutica de productos abortivos, sin el menor reparo por la edad o madurez de sus consumidoras y mucho menos del daño irreparable que ocasionan a millones de vidas de inocentes, asesinados sin el mayor reparo. La ética y la moral son gobernados por los principios utilitaristas y rentistas del dinero, por lo tanto, nos organizamos y justificamos en función de la mayor o menor rentabilidad que somos capaces de proporcionar a la porción de riqueza que tenemos o a la de quien servimos, desconociendo el hecho que todo ha sido creado por Dios y que para Él no hay nada más importante que la vida y que, por lo tanto, nada tendría que ser más importante que el amor, que no es otra cosa que el servicio incondicional a Dios y al prójimo. Se trata de un Camino totalmente diferente y opuesto al que nos propone el Dinero y los legistas, sus principales mentores, promotores y defensores. Con mentiras, hipocresías y engaños pretenden hacer lo que Dios manda, para hacer creer a los humildes, a los pobres, a los desposeídos, que obran de conformidad con la impronta divina inscrita en sus corazones, cuando en realidad solo velan por la acumulación y engrandecimiento de su riqueza. Esto es lo que Jesús desenmascara hoy ante su silencio sepulcral. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ¿Es lícito curar en sábado, o no? Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió.

Oremos:

Padre Santo, danos el valor de enfrentar a estas creaturas sanguinarias y rapaces en tu nombre. No permitas que caigamos en la tentación de hacernos cómplices de sus vejámenes. Que sea siempre el amor nuestra guía, especialmente a los inocentes e indefensos…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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