Lucas 1,39-47 quedó llena de Espíritu Santo

Diciembre 12, 2016

Quedó llena de Espíritu Santo

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

Texto del evangelio Lc 1,39-47 

39. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;
40. entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;
42. y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;
43. y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?
44. Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
45. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
46. Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor
47. y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador

Reflexión: Lc 1,39-47

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Lucas 1,39-47 quedó llena de Espíritu Santo

Estamos frente a hechos extraordinarios vividos por gente muy humilde y sencilla, por tanto, vividos con mucha modestia y al mismo tiempo con ilusión, como viven estas cosas las personas pobres y modestas del pueblo.

Es en realidad un encuentro de lo más grande y notable, con lo más pequeño y sencillo. Dios así lo quiso. Dos mujeres de dos pueblos y períodos históricos que jamás hubieran sido reconocidos por nadie, son protagonistas de sendas historias que serán conocidas y recordadas por los siglos de los siglos.

María e Isabel, madres de Jesús y de Juan el Bautista, respectivamente. Tiempo sagrado, como lo atestigua el mismo Espíritu Santo, que inspira las vivencias de estas dos mujeres y el intercambio de saludos que realizan. Bellas palabras que pasarán a ser parte del Ave María que millones de cristianos rezamos a diario.

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

¿Qué otra cosa podemos hacer sino compartir esta misma alegría, admiración y gratitud a Dios? Es Él quien lo ha hecho posible. Esta ha sido Su Voluntad. ¿Por qué? Hay tantos misterios en el proceder de Dios. Jamás podremos entenderlo.

Dios supera toda expectativa. ¿Qué había de especial en estas mujeres? ¿Qué de notable? Lo que fuera, las hizo únicas, sobre todo a María. No hay otro ser humano al que se le haya reservado semejante papel en la historia de la humanidad.

Ser la madre de Cristo, nuestro Salvador. Madre del Hijo de Dios. Es que es algo que no cabe en nuestra lógica y razonamiento reducido. ¿Cómo no enaltecer a María? Es por esta mujercita que entró la Salvación en nuestra historia.

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

¡Qué privilegio puede haber más grade y notable que este! Todo nuestro respeto, aprecio y amor con esta humilde mujer. La Virgen Sagrada María tiene en Su vientre al Hijo de Dios. ¡Es Templo del Espíritu Santo!.

La humanidad entera ha sido enaltecida con ella. Quiso Dios que así fuera. La maternidad ha sido elevada a un honor sin igual. Dios ha querido hacerse uno como nosotros y ha escogido a esta joven sin pecado concebida para que sea Su madre.

¡Bendita, Bendita, Bendita…infinitas veces seas Bendita, Virgen Sagrada María. Eres tú misma a la que encontramos en nuestros templos, la que nos acompaña en nuestros escapularios, a la que tengo en mi bolsillo en el Rosario.

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

No hay palabras para describirte. Se trata de una alegría sin igual, que linda con la euforia. Podría haber sido mi madre, mi hermana, mi esposa…pero fuiste tú, en representación de todas ellas. Porque Dios quiso poner sus ojos en ti y en ninguna otra más.

Pero en ti, ensalzó a todas. Hay en cada mujer un algo tuyo. Del mismo modo, nos hay ninguna –en la historia de la humanidad- que haya tenido el privilegio de llevar nueve meses en su seno al Hijo de Dios. Nada volverá a ser lo mismo, porque Tú has querido que a través de María participemos de Tú naturaleza Divina.

¿Es que Dios obró así por casualidad? ¿Es que Dios no evidencia una intención? ¿Es que alguien ha dado mayor dignidad a la mujer? ¿Es que puede haber mayor dignidad que se la Madre de Jesús, nuestro Salvador, Hijo de Dios? ¿Es que Dios escogió casualmente a una mujer para hacerla copartícipe de nuestra salvación? ¿Es que pudo haber escogido a cualquier otra mujer de cualquier otro tiempo y lugar?

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo

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