Lucas 13,22-30 – Traten de entrar por la puerta estrecha

Agosto 21, 2016

Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan? El respondió: Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.

Texto del evangelio Lc 13,22-30 – Traten de entrar por la puerta estrecha

22. Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
23. Una persona le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?». El respondió:
24. «Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
25. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”. Y él les responderá: “No sé de dónde son ustedes”.
26. Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas”.
27. Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”.
28. Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
29. Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
30. Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos».

Reflexión: Lc 13,22-30

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Lucas 13,22-30 Traten de entrar por la puerta estrecha

El mensaje del Señor es siempre uno, siempre el mismo. Si en alguien podemos confiar precisamente es en Él, porque Él es siempre fiel, Él nunca falla. Y nos pide a nosotros que le sigamos. Que nos mantengamos fieles y constantes.

¿Cómo hacer para perseverar en el Camino del Señor? Hay que aprender a reconocer algunos principios básicos, que debemos usar para medir o evaluar cada situación. Estos han de ser como nuestros prismáticos o nuestras gafas para ver el mundo.

Debemos observar y evaluar cada situación, optando por el Camino adecuado, el único que nos lleva a alcanzar la promesas de Cristo. Ese debe ser siempre nuestro afán. Nada dará el verdadero sentido a nuestras vidas, como seguir al Señor.

Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan? El respondió: Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.

Si el seguimiento del Señor es nuestro objetivo en la vida, ¿cómo saber, cómo reconocer que lo estamos haciendo? La clave está en prestarle atención, en oírle y hacer lo que nos manda, siempre.

Pero, veamos cuales son estos “principios básicos” que nos permitirán discernir la Voluntad de Dios en cada situación, para así reconocer lo que debemos hacer. El primero y más importante es tener en cuenta fundamentalmente el cumplimiento de los dos mandamientos en los que el mismo Señor resume la ley y los profetas.

¿Cuáles son estos mandatos? Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Lo que hacemos o vamos a hacer ¿se ajusta a estos mandatos? Si no lo hace, hay que descartarlo de plano. Si lo hace, hay que afrontarlo con firmeza y valor, aun cuando represente sacrificio.

Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan? El respondió: Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.

El Señor nos da aquí un consejo para reconocer el Camino: la puerta estrecha. ¡Qué difícil nos resulta actualmente entrar por la puerta estrecha! Hemos generado toda una concepción del mundo en torno a lo que todos hacen. De acuerdo con ella tendemos a valorar y justificar lo que hacemos, porque todos lo hacen.

Cuando nuestro comportamiento es similar al que creemos es el mayoritario, nos sentimos respaldados, porque todos lo hacen. Por esta vía dejamos el juicio y el discernimiento de cada situación al consenso.

Hemos declinado nuestra capacidad de discernir y elegir en la opinión de las mayorías. Es decir que en apariencia estamos aplicando “principios democráticos” en nuestras decisiones más simples y cotidianas.

Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan? El respondió: Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.

¿Qué pasó con nuestra inteligencia, libertad y voluntad? La hemos endosado a la “voluntad popular”. Hacemos lo que todos, cuando todos y porque todos lo hacen. ¿Y qué es lo que todos hacen? ¿A quién siguen? ¿De quién nos hemos hecho esclavos? ¿A quién hemos endiosado? ¿A quién hemos dado el lugar de Dios en nuestras vidas?

El camino que estamos siguiendo no es el que Jesús nos propone. El camino que estamos siguiendo es el ancho, aquel por el que todos transitan, porque hemos puesto nuestra seguridad, en la popularidad, en lo que hacen los demás, renunciado a aplicar nuestra inteligencia, voluntad y libertad.

Seguimos fielmente las modas. Adoptamos las mismas formas de hablar que todos, las mismas expresiones. Hacemos lo mismo. Aspiramos a tener, comprar y gastar lo mismo. Todos queremos tener vacaciones, viajar y adoptar un “estilo de vida”. Lo que todos hacen, como todos lo hacen, según dictan los medios de comunicación y publicidad se han convertido en nuestros más preciados objetivos.

Hemos descartado los lentes, los parámetros de Jesús, para adoptar los lentes y parámetros de quienes dictan lo que todos debemos querer y hacer. Es decir, que en última instancia hemos dejado la fe en Cristo, en Dios, para ponerla en el mundo, en los bienes, en objetos, en la riqueza, en la popularidad, en lo que todos hacen.

Necesitamos a los demás, es verdad. Pero si los demás van todos camino al despeñadero ¿hemos de seguirlo y desbarrancarnos también sin más remedio? Entonces ¿para qué tenemos inteligencia, voluntad y libertad? ¿No tendríamos que aplicarlas? Y, ¿para qué vino Jesús? ¿No vino a salvarnos precisamente de esta inercia? ¡Él nos muestra el Camino, el único Camino, así, con mayúsculas! Si queremos alcanzar la Vida Eterna, para la cual fuimos creados, hemos de seguirlo.

Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan? El respondió: Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.

Oremos:

Padre Santo, desestabilízanos, no permitas que nos alejemos del Camino que Cristo nos ha señalado. Danos valor, perseverancia y fe…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 13,22-30 Traten de entrar por la puerta estrecha

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