Lucas 13,21-31 – expulso a los demonios

octubre 27, 2016

Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.

Texto del evangelio Lucas 13,21-31 – expulso a los demonios

31. En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: «Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte».
32. Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
33. Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
34. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
35. Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el viene en nombre del Señor!».

Reflexión: Lucas 13,21-31

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Lucas 13,31-35 expulso a los demonios

En muchas ocasiones podemos observar cómo el Señor está en un nivel y habla en una cadencia, y nosotros, los fariseos e incluso los apóstoles estamos en otra sintonía. Tenemos anteojeras. No logramos comprenderlo.

Vemos aquí cómo los Fariseos vienen con la pretensión de meterle miedo a Jesús. Más de uno imaginó seguramente que el Señor les agradecería su “complicidad” y se pondría a buen recaudo. Y es que hasta este momento ellos, como muchos de nosotros, no hemos entendido quién es Jesús.

Su respuesta es muy sutil, pero no deja lugar a dudas a quien se esfuerza un poco por entender. ¡Vana pretensión querer atemorizar a Jesús! Es como para reírse. Como el chiste aquel de las hormigas que quieren ahorcar a un elefante, con el respeto que el Señor nos merece.

Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.

El Señor, como siempre que Él habla, responde con autoridad. Manda de vuelta a los Fariseos con un recado, que en buena cuenta dice: Yo estoy desarrollando un Plan, el Plan de Dios. Este Plan tiene una secuencia y un itinerario. No serás tú quien me diga lo que debo hacer.

Adicionalmente podemos leer que es más bien Él quien decide lo que hay que hacer. Es decir, es exactamente al revés. Él sabe lo que va a ocurrir y cuando. Nada de eso depende de Herodes o de ningún otro. El Señor está cumpliendo el Plan de Dios. Depende de Él.

El único que tiene la capacidad de reunir y unir es Dios. Pretender lograr esta unidad por otra vía, es imposible. Es por eso que el Señor nos enseña, que lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.

Si Dios no construye, en vano se afanan los constructores, dice el Salmo. Es esto mismo lo que nos está recordando el Señor. Él ha querido reunirnos, unirnos, pero nosotros no hemos querido. Él es el único que puede hacerlo. Esta es una Verdad Revelada.

Todo lo que queramos que dé frutos, que permanezca sólidamente unido, ha de ser unido por Dios. Quiere decir que mientras mantengamos razones espurias o mezquinas, mientras no depuremos las razones para unirnos, no lograremos la ansiada unidad.

Esto es válido en todo ámbito de cosas. Esta ha de ser la consideración primordial para proponernos cualquier actividad, cualquier Misión. A espalda de Él o sin contar con Él, nuestros esfuerzos serán flor de un día. No prevalecerán.

Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.

¿Qué lección debemos aprender? Que es vano empezar cualquier emprendimiento, si pretendemos ignorar a Dios en Él. Que la única garantía de éxito es Él. Que mientras nos esforcemos por purificar nuestras razones y nuestras obras, Él estará con nosotros y el éxito estará garantizado.

Pongámonos en marcha tras Él. Hagamos lo que nos manda. Pongamos entusiasmo en lo que hacemos, sabiendo que lograremos lo que Él quiere si nos empeñamos a fondo en lograrlo, porque para eso contamos con Su Gracia.

Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.

Oremos:

Padre Santo, no permitas que nos apartemos de Ti y mucho menos que te descartemos de nuestros planes, que son los Tuyos. Danos conciencia de la necesidad de conocerte, amarte y servirte…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 13,31-35 expulso a los demonios

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