Lucas 11,47-54 – se pedirá cuenta a esta generación

octubre 13, 2016

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

Texto del evangelio Lc 11,47-54 – se pedirá cuenta a esta generación

47. ¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!
48. Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.
49. Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.
50. Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo:
51. desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
52. ¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden».
53. Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas
54. y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

Reflexión: Lc 11,47-54

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Lucas 11,47-54 se pedirá cuenta a esta generación

A algunos no nos gusta que nos coaccionen y estas palabras nos suena a eso. A una amenaza. ¿El Señor nos amenaza? ¿Necesita amenazarnos el Señor? ¿Es que el necesita que le obedezcamos, que hagamos lo que nos dice? ¡No, mil veces no!

No, lo que pasa es que nuestra soberbia nos hace perder la perspectiva. El Señor no necesita de nosotros para nada. ¡Él nos ama! ¡Nos ha creado por amor! ¡Nos ama incondicionalmente! ¿Entendemos lo que quiere decir “incondicionalmente”? Nos ama porque esa es Su Voluntad, no porque hayamos hecho nada para merecerlo.

Pero Él nos ha Creado a Su imagen y semejanza. Nos ha hecho inteligentes, nos ha dotado de voluntad y libertad. Por lo tanto, nos ha dotado de las facultades necesarias para decidir y hacer lo que estamos llamados a ser y hacer. Ello depende de nuestra decisión.

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

Obviamente, Dios, nuestro Creador quiere que decidamos y hagamos lo correcto. Como cualquier Padre. Y Jesucristo nos ha revelado que Dios es nuestro Padre. El Camino, la Verdad y la Vida están allí, a nuestra disposición. Lo tomamos o lo dejamos. ¡Esa es nuestra decisión!

Así como podemos ver para qué hemos sido creados, es decir, la Voluntad de Dios, podemos ver y darnos cuenta de aquello que va en contra. Dios quiere que seamos felices y vivamos eternamente. ¡Esa es Su Voluntad! Sin embargo, nosotros, amparados en nuestras facultades, entre ellas la libertad, podemos decidir lo que queramos.

Nosotros sabemos y estamos advertidos que si decidimos por el mal, es decir cualquier otra cosa que no sea la Voluntad de Dios, nos perderemos irremediablemente. ¿Por qué? Porque no estaremos haciendo aquello para lo que Dios nos creó.

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

¿De quién es la decisión? Nuestra. ¿De quién es la responsabilidad? Nuestra. ¿Quién nos obliga? Nadie. ¿Dios nos castiga? ¡No! ¿Quién decide? Nosotros. ¿Quién es responsable de nuestro destino? Nosotros. ¿El Señor nos amenaza? No, no necesita. ¿Qué hace? Nos advierte de algo que nosotros ya sabemos, porque lo llevamos como una impronta.

Es que es lógico. Guardando las distancias, el hombre es capaz de inventar y construir, por ejemplo, un reloj. ¿Para qué lo hace? Obviamente con un propósito: para saber la hora del día. Pero si el reloj no es preciso o le da la temperatura en vez de la hora, no sirve.

¿Qué hacemos con lo que no sirve? Lo desechamos. En este caso es el mismo hombre que toma el camino errado, por el cual no será contado en el Cielo, entre los que alcanzaron la felicidad y la Vida Eterna, cumpliendo la Voluntad del Padre.

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

¿Quién tiene la culpa de este error? Desde luego, no Dios, sino el propio hombre, que teniendo en sus manos la opción de salvarse, decide perderse. ¿Por qué? Porque a pesar que Dios en Su Infinita Misericordia envió a Su propio Hijo a Salvarnos, no quisimos oírle, ni hacer lo que nos mandó.

¡Es nuestra decisión! Es sintomático que el Demonio esté buscando la atención de la humanidad a través de estas mismas palabras refiriéndose al aborto. Pone especialmente a la mujer frente a la disyuntiva de abortar o no, con la consigna de decidir “sobre su cuerpo”.

Negando la existencia de su hijo, de un ser humano como nosotros y por lo tanto de un hijo de Dios, pretende inducirla a este crimen, por su propia decisión. Así, no solo mata a un indefenso portador de sus propios genes, quien inmediatamente entra en el Paraíso, sino que se pone a las puertas del Infierno donde morirá para siempre, si no se arrepiente sinceramente de tan horrendo crimen.

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

Por la Infinita Misericordia de Dios, que nos amó primero, es decir antes que naciéramos, ha venido Jesucristo a Salvarnos. Esto es, a revelarnos para lo que hemos sido creados, a fin que no nos perdamos.

Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida, lo que quiere decir que debemos oírle y poner en práctica Sus Palabras. Estas las encontramos en los Evangelios. No debemos pasar un solo día sin consultarlas. La Iglesia nos propone un orden de lectura de modo Universal. Este lo encontraos en el Calendario Litúrgico, el cual seguimos aquí.

Este es un modo de acercamiento a la Escrituras, no el único, por su puesto, pero desde luego el más recomendable, para quien adolece de otra dirección. Oigamos y hagamos lo que el Señor nos dice. ¡Tengamos fe! ¡Él nos conduce a la Vida Eterna! ¡Hagamos Su Voluntad!

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

¡Cuidémonos de seguir a los impostores, a los cínicos, a los farsantes, que ni entran, ni dejan entrar! Esta es la advertencia que el Señor hoy nos recuerda. Todos aquellos mentirosos, que no tienen ningún reparo en echarnos a perder, con tal de alcanzar sus propósitos egoístas, ¡no quedarán impunes!

No es que Dios los castigue. Dios no castiga. Ellos mismos se están poniendo la soga al cuello. Ellos mismos se están echando al fuego del Infierno. Que existe un castigo, que existe la perdición, la oscuridad y la muerte, es un hecho. Las puertas están abiertas para quien escoge este destino. ¡Somos libres! Pero hay que ser tontos para seguir este camino.

Oigamos a Jesucristo; Él tiene Palabras de Vida Eterna. Hagamos buen uso de nuestra libertad y alcanzaremos la morada deparada para nosotros desde el comienzo de los tiempos. Dios nos ama y nos quiere a Su lado. Decidamos seguirlo con FE, en las buenas y en las malas. ¡No nos arrepentiremos!

Sí se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo

Oremos:

Padre Santo, no permitas que nos dejemos seducir por tentaciones frívolas y pasajeras, que solo tienen su origen en la complacencia egoísta. Que por el contrario nos esforcemos cada día en dar amor a nuestros hermanos, incluso en los más pequeños detalles…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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Lucas 11,47-54 se pedirá cuenta a esta generación

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