Lucas 11,47-54 – se han llevado la llave de la ciencia

Octubre 15, 2015

Texto del evangelio Lc 11,47-54 – se han llevado la llave de la ciencia

47. «¡Ay de ustedes, porque edifican los sepulcros de los profetas que sus padres mataron!
48. Por tanto, son testigos y están de acuerdo con las obras de sus padres; porque ellos los mataron y ustedes edifican.
49. «Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán,
50. para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo,
51. desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, les aseguro que se pedirán cuentas a esta generación.
52. «¡Ay de ustedes, los legistas, que se han llevado la llave de la ciencia! No entran ustedes, y a los que están entrando se lo han impedido.»
53. Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas,
54. buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.

Reflexión: Lc 11,47-54

Sigue el Señor arremetiendo contra fariseos y legistas, y es que son una escoria. Diríamos que son para Jesús la encarnación del cinismo y no hay nada peor para Él que el engaño. ¿Por qué será que para nosotros se ha vuelto moneda corriente y si marcamos alguna diferencia entre el común de las gentes es por el grado y cantidad de mentiras que normalmente sostienen? Hemos perdido escrúpulos y en el Perú hemos bautizado como “viveza criolla” –un apelativo ambiguo- a las tretas, estratagemas y engaños de los que se vale la gente para obtener lo que quiere. Todo vale, a condición que te lo permitan. La gente miente y engaña descaradamente y no pasa nada. Por el contrario, parece que nos vamos volviendo cada vez más tolerantes a la mentira y a toda clase de maniobras cínicas, siniestras y vergonzosas cometidas por hombres y mujeres públicas. Las reconocemos como hechos o estrategias “políticas”, con lo que ya nadie las cuestiona y todos terminan por aceptarlas. En la conciencia de la mayoría de las personas va quedando grabada la idea que la política ha de servir para ascender social y económicamente, situación con la que muchos sueñan, como único medio para salir del anonimato y las dificultades que confrontan. De allí que implícitamente se santifiquen los medios de los que se valen los políticos para alcanzar sus fines, mientras tenga el poder suficiente para mantener su posición, sin que importe mucho si son justos, éticos o morales. El que puede, puede. «¡Ay de ustedes, los legistas, que se han llevado la llave de la ciencia! No entran ustedes, y a los que están entrando se lo han impedido.»

Lo que importa en una sociedad cínica como en la que estamos viviendo, no son los delitos que se pueden haber cometido y que a todos consta, como son la grabación de un video de hechos delictivos, de una audio que confirma los acuerdos ilícitos o la existencia de documentos de puño y letra que evidenciarían el dolo, sino las pruebas contundentes e irrefutables que un juez acepta para incriminar o probar la culpabilidad de alguien. Es así, que un presidente peruano, no cualquier ciudadano, sino un presidente de la república, se atrevió a negar cínicamente a una hija que él sabía muy bien que tenía, hasta que le entregaron la prueba de ADN. Entonces, no le quedó nada más que reconocerla y sin la menor vergüenza y dignidad, siguió ejerciendo el cargo, como si se tratara de un problema menor y cotidiano. Como si fuera poco, tiene la poca vergüenza de volverse a presentar para una reelección. ¿Qué puede evidenciar esto, sino una tremenda descomposición ética y moral? ¿Cuál es el daño que este tipo de comportamientos acarrea a la conciencia de un pueblo? Y no se trata de un caso anecdótico o puntual, como siempre se argumenta para minimizar los hechos, es algo sistemático que se produce todos los días y en todas las esferas del poder. ¡Qué duda puede caber que es contra estas conductas que se pronuncia el Señor! «¡Ay de ustedes, los legistas, que se han llevado la llave de la ciencia! No entran ustedes, y a los que están entrando se lo han impedido.»

Pero, se han embadurnado en aceite, de tal modo que todo les resbala. Nada es capaz de afectarles y mucho menos obligarles a desistir de sus aspiraciones, al menos por vergüenza. Y es que la dignidad se encuentra totalmente devaluada. Disculpen que hable tanto del Perú, pero siendo el país en el que vivo, es el que mejor creo conocer. Confieso que me da vergüenza ajena. No sé si en otro país ocurrirá que el hermano del presidente –Ollanta Humala- se encuentre en la cárcel por subversión, con la sospecha que ambos fueron cómplices de este acto doloso en que se asesinó cobardemente y a mansalva varios policías. No contentos con eso, nada más iniciado el régimen el hermano del primer vicepresidente fue a dar a también a la cárcel, en un incidente que le costó el cargo al vicepresidente. Por si fuera poco, la segunda vicepresidenta y congresista otorgó una pensión reservada para viejitos indigentes a su abuela, que siendo anciana no era obviamente indigente. El presidente anterior –Alan García- está siendo procesado por presuntamente haber otorgado indultos a narcotraficantes convictos y confesos, a cambio de dinero. El que lo antecedió –Alejandro Toledo- que fue el que negó a su hija, está siendo procesado por lavado de activos, en una compra millonaria de viviendas en la que no tuvo ningún reparo en involucrar a su suegra, una ciudadana extranjera. Y el que lo antecedió –Alberto Fujimori- se encuentra en la cárcel acusado de corrupción, tiene a sus hermanos y cuñados siendo buscados por la Interpol por delitos similares, mientras que uno de sus hijos es actualmente congresista y otra es la candidata a la presidencia con mayor opción para las próximas elecciones. ¿Qué ha tenido que ocurrir con la moral del pueblo para permitir esta clase de antecedentes en sus gobernantes? Y no olvidemos que tan solo estamos mencionando algunos de los casos más sonados en los que están involucradas las primeras figuras políticas del país. Conforme vamos bajando, en general, la cosa tiende a empeorar. ¿Por qué otra razón ocurre esto, sino porque los que tienen la “llave de la ciencia” se han parado en la puerta y no entran, ni dejan entrar? Es el pésimo ejemplo el que corroe la moral de nuestra sociedad y la lleva a su decadencia y destrucción. La responsabilidad que a todos estos individuos les compete en la descomposición social es realmente grave. Estos son los caldos de cultivo de la informalidad, la corrupción, el narcotráfico, la depredación, la usurpación, la violencia y el terrorismo. La mayoría del pueblo observa entre atónito y sorprendido, mientras que otros aprenden y un último grupo imita e incluso supera a sus “maestros” del mal. «¡Ay de ustedes, los legistas, que se han llevado la llave de la ciencia! No entran ustedes, y a los que están entrando se lo han impedido.»

Oremos:

Padre Santo, ten piedad de nosotros, líbranos del fuego del infierno y salva a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tú Infinita Misericordia…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

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